Costa Nova, la marca portuguesa que tiene la vajilla más bonita, abre tienda en Madrid y esto es lo que me voy a comprar
La firma de cerámica portuguesa referente del mercado internacional llega a Madrid con una tienda propia que reúne todas sus colecciones, desde las más festivas hasta las más atemporales.

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A nadie le gusta tener una mesa mal vestida, sea cual sea la época del año. Ahora es mucho más fácil, porque acaba de abrir tienda en Madrid la firma portuguesa que entiende que la belleza de una mesa no está solo en lo que se sirve, sino en las personas que se sientan alrededor de ella. Un espacio que es el paraíso de los amantes de los artículos bien hechos y de los productos diferentes y especiales. Costa Nova lleva décadas fabricando loza fina en Portugal con un nivel de acabado y una variedad de colecciones que pocas marcas en el mundo consiguen igualar, y su llegada al barrio de Salamanca es una de esas noticias que los apasionados de la mesa y el interiorismo llevan tiempo esperando.
Lo que distingue a Costa Nova del resto de marcas de vajillas del mercado es que cada colección tiene una identidad propia y reconocible, y que todas comparten la misma convicción: que una pieza de cerámica bien hecha es también un objeto de decoración. El centro de mesa en forma de cangrejo de la colección Summer Bliss, diseñado por Laetitia Rouget con la alegría cromática del verano mediterráneo, convive en la misma tienda con la colección Pearl, en blanco puro con borde de perlas y acabado cepillado a mano, y con la Vila, cuyos patrones florales en rosa palo sobre fondo claro remiten directamente a la cerámica portuguesa del siglo XIX. Tres universos estéticos completamente distintos, todos fabricados con el mismo oficio artesanal en Aveiro.
La cerámica portuguesa y su historia
Portugal tiene una tradición cerámica que se remonta al siglo XV, cuando los azulejos empezaron a cubrir las fachadas de las iglesias y los palacios de Lisboa con esa combinación de azul cobalto y blanco que el mundo entero reconoce hoy como seña de identidad del país. Pero la cerámica portuguesa no se agota en el azulejo: las fábricas del centro del país, especialmente las de la región de Aveiro y Coimbra, llevan siglos produciendo loza de mesa con técnicas que combinan el molde industrial con el acabado manual, dando lugar a piezas que tienen la consistencia del objeto fabricado en serie y la personalidad del objeto hecho a mano. Es esa combinación la que hace que la cerámica portuguesa sea tan difícil de imitar y tan fácil de reconocer.
Costa Nova es la expresión más contemporánea de esa tradición. Fundada en 1986 en Aveiro, la marca entendió desde el principio que el mercado internacional no quería solo funcionalidad, sino también narrativa: cada colección cuenta una historia con una referencia cultural precisa y un lenguaje visual coherente de la primera pieza a la última.
La colección Cristal, con su relieve inspirado en el vidrio tallado que se nota antes de verse, y la Rafaela, con sus salpicaduras de pintura aplicadas a mano que hacen que ninguna pieza sea exactamente igual a la anterior, son dos ejemplos de esa manera de entender la cerámica como algo que va más allá del plato y la taza.
La tienda de Madrid ocupa un espacio en el edificio Girasol, el icónico inmueble residencial que el arquitecto José Antonio Coderch diseñó en 1966 en la calle de los Colegios y que es considerado uno de los edificios más importantes de la arquitectura española del siglo XX. El proyecto de interiorismo, firmado por la arquitecta Mariana Torrão, aprovecha la luz natural, los materiales nobles y la fluidez espacial del edificio para crear un ambiente donde las colecciones de Costa Nova se presentan como lo que son: objetos de diseño con vida propia, pensados para cruzar funcionalidad y estilo de vida. Una visita suficiente para entender por qué esta marca portuguesa lleva décadas siendo la favorita de los interioristas más exigentes.


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