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H&M Home arrasa en España con una colección de accesorios que parece sacada de un hotel boutique de Ibiza y es perfecta para casas de verano

Blanco roto, algodón rizado, gres esmaltado y fibra natural: cuando el baño deja de ser el cuarto feo y se convierte en el rincón de la casa donde uno querría quedarse.

Por
un aseo con un lavabo de piedra, papel pintado y un espejo de madera
Pablo Sarabia


H&M Home lleva temporadas demostrando que el precio no tiene por qué ser un argumento en contra. Esta colección lo confirma: piezas que no buscan disimular su origen comercial, sino que asumen una estética concreta y la ejecutan con coherencia. La paleta es clara—blanco roto, marrón oscuro, gres esmaltado, fibra natural— y el albornoz a rayas con cuello esmoquin lo resume todo. Colgado en la imagen sobre un gancho metálico, con esa luz lateral que hace que el tejido rizado parezca más denso de lo que es, tiene algo de hotel de costa italiana que uno no esperaría encontrar a cuarenta y nueve euros. Discreto, bien proporcionado, sin esfuerzo aparente.

Lo que une al conjunto no es solo la paleta, sino una forma de entender el baño que se acerca más a un espacio para quedarse que a uno para pasar. La toalla de manos con flecos de cordón, fotografiada colgada en una barra con una cerámica al fondo, transmite esa calma de los cuartos de baño donde alguien ha pensado en cada detalle. El pack de tres toallas faciales a rayas, sobre la madera cálida de un mueble de baño, tiene más de boutique que de cadena. Y la vela de gres esmaltado con tres mechas, colocada en una hornacina encalada con esa luz de atardecer que lo envuelve todo en naranja, es de esas piezas que uno compraría, aunque no necesitara una vela.

El objeto decorativo que cambia un baño entero

Hay una tendencia consolidada en decoración: la idea de que los espacios cotidianos merecen el mismo nivel de atención visual que los espacios de representación. El cuarto de baño ha dejado de ser el cuarto feo. Las revistas lo llevan diciendo desde hace una década, los hoteles boutique lo llevan demostrando desde hace dos, y el mercado de gran distribución ha tardado en entenderlo, pero algunos lo están entendiendo. La clave no está en gastar más, sino en elegir con coherencia: una pieza bien resuelta en un espacio pequeño hace más que cinco mediocres en uno grande.

El jarrón de gres esmaltado con inspiración marítima —boca acampanada, cuello irregular, superficie brillante que atrapa la luz de manera distinta según la hora— lo ilustra bien. En la imagen aparece en una hornacina de mármol, diminuto y completamente dueño del espacio. No hace falta más.

La cesta de almacenaje artesanal en jacinto de agua y hierba marina con estructura metálica entra en esa misma categoría. Fotografiada sola, sobre fondo neutro, tiene una presencia que los materiales sintéticos no pueden imitar: la textura no es decorativa, es real, y se nota. La tapa con cierre de bucle la hace funcional para guardar cojines de exterior o simplemente para esconder lo que no tiene sitio. Pero también funciona vacía, en una esquina del salón o junto a la bañera, sin necesidad de justificar su presencia.

Cuando todo habla el mismo idioma

La coherencia real —no la de los dossieres de prensa, sino la que se percibe al mirar el conjunto— es difícil de conseguir. Esta colección la tiene. El blanco roto del albornoz conecta con el blanco roto de las toallas, que conecta con el gres claro del jarrón y de la vela, que conecta con el beige natural de la cesta. Las rayas del albornoz aparecen también en las toallas faciales, pero en una escala distinta. Nada choca. Todo habla el mismo idioma sin repetirse.

Ese idioma —mediterráneo sin ser folclórico, escandinavo sin ser frío, veraniego sin caducar en septiembre— es exactamente lo que uno busca cuando quiere que el baño parezca un lugar habitado por alguien con criterio. No hace falta reformar ni invertir en piezas de autor. A veces basta con cambiar la toalla. Y cuando todo habla el mismo idioma, el baño deja de ser un cuarto y se convierte en un lugar.

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Toalla de mano de algodón con flecos

toalla de mano de algodón con flecos
Cortesía H&M

El colgador lateral y los flecos de cordón en los extremos la sacan de la categoría de toalla básica y la acercan a algo que uno deja a la vista en el baño en lugar de esconder en un cajón. El algodón rizado suave es el tipo de material que mejora con cada lavado. Una pieza pequeña que cambia el aspecto del baño sin necesidad de hacer nada más. 7,99 €

2

Pack de 3 toallas faciales en algodón rizado

pack de 3 toallas faciales en algodón rizado
Cortesía H&M

El diseño de rayas clásico y el ribete de tela las convierten en un set que tiene más de boutique de hotel que de cadena de distribución. El algodón rizado suave es agradable al tacto desde el primer uso y aguanta bien el lavado continuado. A menos de seis euros el pack de tres, es una de esas compras que uno repite sin pensarlo. 5,99 €

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3

Albornoz en algodón rizado con rayas

albornoz en algodón rizado con rayas
Cortesía H&M

El cuello esmoquin y el estampado de rayas le dan un aire entre vintage y resort que no es fácil de encontrar en un albornoz de uso diario. Los bolsillos delanteros y el cinturón de quita y pon lo hacen tan práctico como visualmente cuidado. Con 400 g/m2 tiene el peso justo para abrigar sin resultar excesivo. 49,99 €

4

Cesta de almacenaje artesanal

cesta de almacenaje artesanal
Cortesía H&M

La combinación de jacinto de agua, hierba marina y estructura de metal le da una presencia que va más allá del almacenaje: es el tipo de pieza que uno deja a la vista aunque esté vacía. La tapa con cierre de bucle la hace perfecta para guardar cojines de exterior cuando no se usan. Artesanal, resistente y con esa textura natural que ningún material sintético puede replicar. 59,99 €

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5

Vela aromática herbal grande

vela aromática herbal grande
Cortesía H&M

El recipiente rectangular de gres esmaltado es lo primero que llama la atención: cada pieza tiene un acabado único que la convierte en algo que merece estar a la vista incluso cuando no está encendida. Las tres mechas garantizan una combustión uniforme y una fragancia a hierbas más intensa de lo habitual en este formato. De esas velas que uno compra por el olor y se queda por el objeto. 34,99 €

6

Jarrón de gres grande con inspiración marítima

jarrón de gres grande con inspiración marítima
Cortesía H&M

Las líneas redondeadas, la boca acampanada y el cuello ligeramente irregular le dan una presencia orgánica que el gres industrializado nunca consigue. El esmalte reactivo brillante garantiza que no haya dos piezas exactamente iguales, lo que lo acerca más a la cerámica de taller que a la producción en serie. El hecho de que incorpore un 30% de gres reciclado es un argumento más para elegirlo. 39,99 €

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