Si estás a la caza de una auténtica antigüedad —y no de una imitación a precio de oro—, conviene saber exactamente en qué fijarse para invertir con criterio. "Con la cantidad de reproducciones que existen hoy en día, es fundamental asegurarse de que estás comprando una pieza genuina o, al menos, que el precio corresponde realmente a lo que estás adquiriendo", explica la diseñadora Shannon Claire, que recomienda informarse bien sobre qué se considera exactamente una antigüedad (pista: al menos 100 años, aunque el matiz es importante) antes de lanzarse a comprar.

La diseñadora Jennifer Hunter coincide: conocer las técnicas de fabricación y las distintas épocas es una brújula imprescindible. "Yo suelo investigar marcas, materiales, ensamblajes y procedencia; entender el periodo y sus características evita errores muy costosos", añade. Pero tan importante como reconocer una pieza auténtica es saber detectar cuándo no lo es. A continuación, diseñadores y anticuarios comparten cinco señales de alerta que indican que esa "antigüedad" podría no serlo —y cómo valorar si aun así merece un lugar en casa.

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Señal 1: los cajones no tienen uniones en cola de milano

Distinguir una antigüedad de una pieza moderna producida en serie suele ser relativamente sencillo (y muchas veces se puede salir de duras simplemente con mirar la calidad de la madera), pero la cosa se complica cuando se compara artesanía contemporánea con piezas antiguas hechas a mano. ¿Una pista fiable? Fíjate en cómo están fabricados los cajones.

"Al comprar una cómoda, hay que buscar las llamadas ‘colas de milano’ en las esquinas del cajón, donde se unen el frontal y los laterales", explica Brad Stanwick, especialista en mobiliario antiguo inglés en The Parson’s Nose Antiques. Las colas de milano (también conocidas como colas de pato) son un tipo de ensamblaje de carpintería que se identifica por su forma dentada, similar a una serie de trapecios encajados entre sí. Este sistema permite que las piezas queden unidas sin necesidad de clavos ni tornillos, ofreciendo una resistencia superior frente al uso diario.

Además de su solidez, son un indicador claro de artesanía y calidad, ya que requieren precisión, tiempo y habilidad manual, algo que distingue a los muebles bien fabricados. "Es una técnica de construcción tradicional que a menudo se omite en muebles actuales. Realizar cajones con este tipo de ensamblaje es costoso, por lo que muchos fabricantes modernos optan por uniones simples, clavando o atornillando el frontal a los lados".

Señal 2: no hay señales de fabricación artesanal

Hace un siglo, la producción era radicalmente distinta: la mayoría de las piezas se realizaban a mano por artesanos expertos. Por eso, detectar la huella humana es una de las formas más fiables de identificar una pieza auténtica. "Define qué te interesa coleccionar y aprende cómo se fabricaba tradicionalmente", recomienda el anticuario Alexander Widener.

Saber cómo se producían las piezas antes te ayudará a identificar las falsas antigüedades. "Yo colecciono figuras de Staffordshire del siglo XIX, que suelen falsificarse. Las originales tienen un pequeño orificio en la parte trasera —más pequeño que una moneda de céntimo— que servía para liberar el aire durante la cocción. En las reproducciones modernas, ese agujero suele ser mucho mayor", explica el anticuario.

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Courtesy 1stDibs
Las figuras de Staffordshire del siglo XIX suelen tener un orificio en la parte posterior.

Señal 3: el desgaste es demasiado uniforme

Una pieza antigua auténtica siempre presenta signos de uso, pero estos suelen concentrarse en las zonas de contacto más frecuente: tiradores, reposabrazos, bordes. "Una verdadera antigüedad desarrolla una pátina con el paso del tiempo; verás un desgaste sutil alrededor de los tiradores o variaciones en el brillo donde las manos han tocado la superficie durante décadas”, explica la diseñadora Meghan Jay, de Meghan Jay Designs.

Desconfía de cualquier desgaste excesivamente homogéneo, ya que suele ser resultado de técnicas de envejecido artificial (algo bastante extendido entre los muebles actuales que quieren parecer antiguos). "Si todo parece uniformemente brillante o ‘envejecido’ de forma demasiado evidente, probablemente sea una reproducción", explica Meghan. Huye de los muebles perfectamente imperfectos.

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Marc Volk//Getty Images
Una buena pista de que un cuadro es antiguo es que el lienzo esté finado con clavos en lugar de grapas.

Señal 4: la parte trasera parece más nueva que la frontal

El frente de un mueble, la superficie de una alfombra o la cara visible de un cuadro suelen acaparar toda la atención, pero es fundamental examinar cada ángulo antes de decidirse. A menudo, lo que no se ve a simple vista revela la verdad. "Una de las pistas más claras en un cuadro es cómo está fijado el lienzo al bastidor por detrás", señala Maryana Yablonsky, experta en antigüedades. "Tradicionalmente, los lienzos se tensaban con clavos. Si ves grapas, es una señal clara de que la pieza es mucho más reciente. Además, el óxido en los clavos puede indicar antigüedad, ya que aparece de forma natural con el tiempo".

Del mismo modo, la presencia de tableros como MDF o contrachapado en la parte trasera suele indicar que el mueble ha sido restaurado de forma poco rigurosa o que es moderno. Según Jay, lo mismo ocurre con las alfombras: "Una vez compré una alfombra que supuestamente era artesanal y no lo era. A simple vista, tenía todo lo correcto —motivo tradicional, tonos apagados, incluso ligeras irregularidades—, pero al darle la vuelta vi que el patrón era demasiado uniforme y los nudos muy regulares: señales inequívocas de producción industrial. Desde entonces, siempre miro el reverso antes de comprar".

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Rikki Snyder
Prácticamente a simple vista pueden apreciarse todos los años que tiene este armario.

Señal 5: falta una "buena" pátina

El indicio más revelador —y a la vez el más difícil de definir— es la pátina. Los expertos coinciden en que educar el ojo para reconocerla es clave para detectar imitaciones. "Cuando algo me llama la atención, lo primero que busco son signos de envejecimiento", afirma Widener. "Un objeto con 100 años rara vez está perfecto: me fijo en si tiene pequeños desconchones, decoloraciones o reparaciones antiguas. Son detalles que cuentan su historia y confirman su edad".

Para Stanwick, esto se traduce en muebles con marcas del paso del tiempo que quizá no seduzcan a cualquiera, pero sí a un verdadero amante de las antigüedades: "Busca acabados con barniz envejecido, arañazos, muescas oscurecidas o zonas ligeramente deformadas. La madera se seca y puede cambiar de forma con los años… y eso es buena señal", explica el experto.

En el caso de la cerámica, Yablonsky recomienda fijarse en las grietas, especialmente si contienen restos de suciedad. "Muchas piezas antiguas presentan un craquelado fino en el esmalte, resultado natural del paso del tiempo, la tensión y los cambios de temperatura", explica. "Hoy en día se imita porque resulta atractivo, pero hay un truco: observar si hay manchas dentro de esas grietas. El envejecimiento real deja una ligera decoloración difícil de eliminar, lo que aporta carácter. El craquelado artificial, en cambio, suele verse demasiado limpio o uniforme".

Vía: Country Living US
Traducido y editado por Fran Muñoz