Hubo un momento en que el cabecero era casi una imposición decorativa que iba con el pack de tener una cama, o sea, cama nueva, cabecero a juego, asunto resuelto. Hoy la cosa va por otro lado. Atrás ha quedado la idea de que el cabecero es un simple complemento para ganar entidad propia y con ello, convertirse en otro elemento decorativo importante a tener en cuenta a la hora de imprimir carácter y personalidad a nuestro dormitorio. Y eso sin mover un solo tabique.

Porque lo cierto es que, más que una cuestión estética, el cabecero cumple una función espacial muy clara. Marca el lugar de la cama, fija un eje y ordena todo lo que sucede alrededor. Sin él, el dormitorio tiende a parecer inacabado; y a la vez, con uno bien elegido, incluso una cama sencilla gana presencia. Por eso es una de esas decisiones que conviene pensar con calma, aunque no lo parezca.

1 pieza 6 presupuestos cabecero cama
Asier Rua

En los dormitorios actuales, el cabecero ya no tiene por qué limitarse al ancho del colchón ni responder a una forma estándar. Al contrario. Cada vez es más habitual optar por piezas que se extienden a ambos lados de la cama, paneles corridos que ocupan toda la pared o soluciones que integran iluminación o pequeñas superficies de apoyo. Este tipo de planteamientos ayudan a que el espacio se vea más estructurado y menos improvisado, algo especialmente útil en dormitorios pequeños.

El material marca el tono. Un cabecero tapizado introduce confort visual y resulta agradable para leer o apoyarse, mientras que la madera aporta textura y encaja bien en dormitorios donde se busca calidez sin exceso de textiles. Los metálicos o de rejilla, más ligeros, funcionan como guiño decorativo, y luego están los cabeceros de obra o panelados, que juegan directamente en el terreno de la arquitectura interior. La altura, el color y la proporción importan tanto como el diseño: un cabecero demasiado bajo puede quedarse desdibujado; uno sobredimensionado, mal entendido, puede resultar invasivo. La clave está en leer bien la habitación y decidir si queremos que el cabecero sea discreto o claramente protagonista.

1. Leroy Merlin Dhome Cabecero con botones 42,90€

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Leroy Merlin

Dhone es un cabecero sencillo tapizado en tejido Aqualine con botones, con un acabado de alta gama y un grosor de 4 centímetros, lo que brinda una gran resistencia y durabilidad.

2. Maisons du Monde Cabecero de madera 99,99€

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Maisons du Monde

Como decía Mies van der Rohe, menos es más, y este cabecero de madera maciza natural con acabado encerado para camas de 15o es la mejor muestra de ello. Sencillo pero elegante, esa sensación de estar suspendido le dará mucha personalidad al dormitorio.

3. Ikea Cabecero Brimnes 129€

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Ikea

Un buen truco para aprovechar al máximo una habitación pequeña es ponerlo todo detrás de ti. El almacenaje para libros, revistas y todo aquello que quieras tener a mano convierte al cabecero Birmnes en el héroe de los espacios reducidos.

4. Zara Home Cabecero de madera 149€

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Zara Home

Cabecero de madera con vetas naturales, de estética orgánica, tacto cálido y detalles redondeados, ideal para camas pequeñas. Añade un giro más cuidado al dormitorio sin complejidad técnica.

5. Kave Home Cabecero Licia 399€

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Kave Home

Licia es un cabecero diseño del equipo de Kave Home hecho artesanalmente con piezas de madera maciza de mango sostenible, colocadas individualmente una a una para crear esas formas redondeadas que aportan movimiento y fluidez al dormitorio.

6. El Corte Inglés Cabecero tapizado 595€

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El Corte Inglés

Una de las opciones más sofisticadas en esta selección es este cabecero de madera de roble combinada con tapizado capitoné en lino Provenza que aporta textura y presencia. Perfecto si buscas darle al dormitorio un estilo más señorial.