Hacer jabón casero es un pequeño ritual que repito de vez en cuando para recordar la receta que utilizaba mi abuela con solo tres ingredientes: Agua, aceite de oliva y sosa cáustica. Por supuesto, un verdadero placer conseguir con mis propias manos un producto artesanal único, eficaz y sostenible.

Aunque hay diferentes técnicas para elaborar jabones artesanales, esta fórmula quitagrasas tan sencilla es perfecta para lavar las prendas de ropa y también resulta muy beneficioso para la piel.

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Cómo hacer el jabón casero de la abuela

Aunque descubrí la fórmula en la infancia, la receta perfecta para conseguir jabones artesanales baratos es muy antigua. En los años 60, y también anteriormente, este tipo de práctica era una vía de aprovechamiento y ahorro, porque el aceite de oliva que se utilizaba era usado.

Hoy en día puedes optar por un aove de calidad, pero también se puede recurrir a los restos de aceite del cocinado. La idea es conseguir un jabón casero sin químicos, apto para el uso en la piel y perfecto para lavar la ropa y que tenga ese olor a limpio que nos fascina.

Las actividades DIY fáciles son perfectas para realizarlas en familia y una buena rutina para eliminar el estrés. Sin embargo, en el caso de este fantástico jabón casero, hay que tener mucho cuidado al utilizar la sosa, porque es un elemento corrosivo y puede causar daños graves en los ojos y también quemaduras importantes. Por eso, hay que trabajar siempre esta receta handmade con guantes.

Cuáles son las cantidades hacer jabón casero

Es muy sencillo, se necesitan dos litros de aceite de oliva, dos litros de agua y 246 gramos de sosa cáustica pura. Para realizar la mezcla, lo mejor es usar un capazo de polietileno o un balde de plástico, aunque se puede utilizar un recipiente de vidrio. Todos ellos tienen que soportar el calor y debes evitar el aluminio. En la cuenta Tradicionart de Tiktok disponen de otras cantidades en su paso a paso, pero la técnica es la misma:

Ten en cuenta que si el aceite es reciclado hay que colarlo para retirar las impurezas. Para empezar, el agua debe estar dentro del recipiente y se debe incorporar poco a poco la sosa, mientras se dan vueltas con una cuchara de madera para que la mezcla sea perfecta. Por precaución, conviene hacer esta manualidad DIY en un lugar ventilado, utilizar guantes y proteger los ojos con unas gafas, sobre todo durante esta fase. Como el líquido adquiere temperatura, hay que dejar que se enfría y después añadir el aceite para removerlo muy bien hasta que la masa sea homogénea.

Después, hay que verter la mezcla de los tres ingredientes en una bandeja con al meos 4 centímetros de fondo y dejar que se solidifique durante unas 48 horas, aunque conviene comprobar la consistencia de las barras de jabón casero. Cuando se cuaje, hay que ir haciendo bloques o pastillas y disponerlos con cuidado para que se sequen a fondo y armarse de paciencia, porque esta acción lleva casi dos meses.

Tan importante es seguir a rajatabla estos pasos, como dejar que las pastillas de jabón casero reposen en un lugar seco y oscuro, pon atención a que no tenga luz solar directa, durante 6 u 8 semanas para que se asiente la mezcla. Además de dejar que se seque bien, evitarás el olor a rancio que puede provocar la humedad, así que coloca con cuidado todas las piezas sobre una superficie plana y asegúrate de que estén bien separaads entre sí. Además, a la hora de guardar los jabones, busca un espacio seco y tendrás el olor del jabón casero de tu abuela para siempre en tu casa.