El Segundo Ensanche de Pamplona nació en los años veinte del siglo pasado y sus edificios todavía lo reflejan: calles anchas, bloques de gran porte, pisos con altura y proporciones generosas. En uno de ellos, una familia joven compró un piso de 200 metros cuadrados con la esperanza de convertirlo en su hogar principal. Para darle forma, llamaron a la arquitecta técnica e interiorista Susana Senosiain.

"La casa contaba con una superficie generosa y con un gran potencial: luz natural, vistas abiertas y una estructura capaz de evolucionar hacia una distribución más fluida, conectada y funcional", explica. El objetivo principal era, por tanto, actualizar la vivienda sin perder su carácter. El estilo que guió toda la intervención se define, según la interiorista, como clásico contemporáneo cálido: molduras y cornisas en paredes y techos, suelos de madera en espiga, carpinterías a medida, cerramientos acristalados y una paleta cromática que parte de los neutros, con acentos en mostaza, caldera, negro y latón.

salón son sofá rinconera y cocina con cerramiento de cristal
CARLA CAPDEVILA

Redistribución interior: cómo se conectaron salón, cocina y comedor

El cambio más determinante de la reforma fue el que afectó a la zona social. La distribución original se reconfiguró para poner en relación salón, comedor y cocina sin forzar una apertura total que habría desdibujado los usos. La solución fue un cerramiento de cristal con perfilería negra que separa la cocina del comedor: deja pasar la luz, mantiene las visuales entre estancias y delimita los usos con un gesto limpio. Ahora, la zona de día se lee como un conjunto, pero funciona como tres lugares distintos según el momento.

En paralelo, se reorganizaron las zonas privadas y de servicio. El dormitorio principal ganó en serenidad y envolvencia. Los dormitorios infantiles se planificaron con la flexibilidad suficiente para crecer con los niños. El despacho, los baños y una lavandería independiente completan una distribución pensada para una familia numerosa que necesita un hogar funcional las veinticuatro horas del día.

El acceso a la vivienda se plantea como una primera declaración de intenciones. La madera listonada envuelve la entrada, oculta puertas y pasos y genera continuidad visual. Preside el espacio un cuadro de Faustino Aizkorbe. El aseo de cortesía combina un revestimiento pétreo de gran personalidad con papel texturizado, espejo de marco dorado, apliques decorativos y grifería en acabado latón. Es una estancia pequeña, pero muy expresiva, pensada para sorprender sin romper la armonía general del proyecto.

Salón, comedor y cocina: ideas para una zona social abierta y luminosa

El salón se organiza en torno a un sofá de líneas suaves de Athemporary, una alfombra de KP en tonos neutros y cortinas de lino que dejan entrar la luz sin filtrarla en exceso. Las molduras de Orac en paredes y techos recuperan el lenguaje del edificio. Una lámpara de sobremesa vintage introduce contraste frente al mobiliario más actual, y la mesa auxiliar es de IKEA. Los apliques de las zonas de circulación son de Terria, y aportan una iluminación cálida y puntual sobre los paños principales del pasillo.

El comedor actúa como bisagra entre el salón y la cocina. La mesa Atrivm rectangular de Expormim, las sillas de Kave Home y la lámpara modelo Nabila 552.10 de Tooy conforman una composición en la que cada pieza tiene un papel claro y bien resuelto. La alfombra es, de nuevo, de KP. El cuadro de San Fermín, firmado por Lady Moustache, introduce una referencia gráfica y local que aterriza el proyecto en Pamplona sin resultar costumbrista.

comedor con mesa alargada de madera, sillas negras y lámpara de techo
CARLA CAPDEVILA

La cocina es de Montejo Pamplona y concentra buena parte de las decisiones más arriesgadas del proyecto. La gran isla central revestida con una superficie pétrea de veta cálida organiza el espacio y le otorga una presencia que va más allá de lo funcional. El mobiliario en tonos crema suaviza el volumen, y la madera natural en estanterías y zonas auxiliares añade temperatura al conjunto. El cerramiento acristalado con perfilería negra delimita sin encerrar. Por último, las banquetas de Ondarreta conforman la zona de office con un toque de calidez.

Dormitorio principal, baños y habitaciones infantiles: así es la zona de noche

El dormitorio principal es el espacio más íntimo de la vivienda y Susana Senosiain lo trata como tal. Un cabecero diseñado a medida, combinando madera y paneles textiles en tonos claros con formas levemente curvas, define la atmósfera de la habitación. La gama cromática se mueve entre blancos, arenas y beige, con textiles de lino y algodón que refuerzan la idea de reposo. Los apliques, tiradores y mecanismos en negro actúan como contrapunto moderno. La butaca de Westwing, en un rincón de la suite, completa la estancia.

En el baño principal, el mueble suspendido de madera, la encimera pétrea, los lavabos integrados y la grifería dorada componen un ambiente sereno y luminoso. Un espejo de gran formato amplifica la luz natural y da profundidad al espacio. Los revestimientos combinan piedra clara, mosaico decorativo y tonos neutros. Los dormitorios infantiles se resuelven con textiles de Zara Home y La Redoute, mobiliario a medida y zonas de estudio.

Descubre todas las estancias de esta casa luminosa que combina lo clásico y lo contemporáneo
cocina con isla central, taburetes y cerramiento de cristal

Y luego está la lavandería –también de Montejo Pamplona–, que la interiorista diseñó con la misma atención que el resto de la casa: frentes claros, madera natural, tiradores en latón, cestos textiles integrados y un papel pintado con motivos vegetales de Redessa. El resultado es una casa serena, luminosa y muy vivida, donde la zona social se convierte en el corazón del hogar y las vistas exteriores se incorporan al día a día de la familia.