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Al sentir que habían perdido el vínculo emocional con su hogar, los propietarios de este piso de 110 metros cuadrados en Vitoria, confiaron en los arquitectos del estudio Modulo para darle un nuevo enfoque estético y funcional. "Sin modificar la distribución original, abordamos una reforma selectiva con un enfoque muy claro: transformar la atmósfera mediante el uso estratégico del color, la iluminación y el mobiliario. Como eje vertebrador utilizamos un color visón bastante subido tanto para las paredes con molduras como para las puertas del hall y pasillo que, al acceder a las diferentes estancias, todas claras, nos da mayor sensación de luminosidad".
"Para el acceso a cocina y salón, diseñamos unas puertas correderas en hierro lacado con vidrio rayado que aporta discreción y no priva de la luz", declaran los arquitectos. Dicho hierro, en color blanco, se fusiona con el tono de las paredes del salón, generando mucha armonía visual.
En el salón, la decoración combina piezas actuales, como el sofá de Grassoller, con rediseños clásicos, incluyendo un armario oriental antiguo que adquiere frescura gracias a las plantas naturales.
En el área de comedor, el mueble protagonista es la icónica librería La Literatura, diseñada por Vicent Martínez en el año 1985. En el centro de la estancia, una mesa de comedor estilo Tulip, con sobre de mármol y base en negro, se acompaña de las sillas Wishbone (creadas por Hans Wegner en 1949) y una lámpara suspendida con un diseño sencillo y moderno. El suelo se viste con una alfombra en color neutro con textura.
Anexo al comedor se ubica uno de los tesoros de la vivienda: una terraza cubierta que los propietarios utilizan como rincón de lectura.
En la cocina se mantuvo el mobiliario principal, pero se renovaron los elementos que no funcionaban. Para empezar, la zona de office se actualizó con una mesa alta con sobre de madera y patas de metal lacado en blanco. Como contrapunto clásico, se eligieron unos taburetes con asientos tapizados a cuadros, una lámpara suspendida con pantalla de tela y dos espejos de pared de aspecto envejecido. A continuación, los antiguos revestimientos (encimera y frente) se reemplazaron por un porcelánico efecto mármol negro que contrasta con el blanco de las puertas. Asimismo, se instalaron unos estores muy útiles en el día a día.
En el dormitorio principal, el color visón, presente en el papel pintado que recorre todas las paredes, adquiere un matiz más sosegado para invitar al descanso. La ropa de cama acompaña la gama cromática.
Las habitaciones juveniles se rediseñaron con un estilo moderno con guiños retro y pinceladas de colores vivos, como el amarillo, que responden a la edad y gustos de sus jóvenes habitantes.
Los baños también conservaron sus muebles de lavabo, pero se actualizaron con intervenciones puntuales, como el mural de estilo selvático en blanco y negro que eleva la elegancia del baño principal.
"Destaca el baño de los chicos, donde instalamos una nueva ducha revestida con cerámica tipo madera y un mural decorativo del fondo marino, cuya composición adaptamos al milímetro, moviendo cada pez hasta lograr el equilibrio visual deseado", cuentan los arquitectos.
"Este proyecto demuestra que no siempre es necesario empezar de cero para transformar un espacio: a veces, basta con mirar con otros ojos, identificar lo esencial y dejar que el diseño haga el resto", concluyen.





























