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El color verde es la base del proyecto y "era importante integrarlo en todo el interior de forma delicada, sin sobrecargar el espacio”, nos avanza la diseñadora de interiores Serikbayeva Albina Muratovna, que ha encontrado en el proyecto Green House un gran desafío: “Era importante evitar una decoración excesiva, pero también huir de la sensación de un espacio demasiado frío y rígido".
Desde el estudio de interiorismo Albina Serikbayeva, "trabajamos mucho con matices, texturas, proporciones y luz para que el interior mantuviera su vigencia, pero al mismo tiempo se sintiera vivo, suave y verdaderamente hogareño". Este piso señorial, de 177 metros cuadrados, dio la oportunidad a la interiorista de intimar con los propietarios y observar que en el subconsciente familiar siempre se perseguían las tonalidades verdes para dar color a sus vidas, así que el uso de esta paleta "se convirtió no solo en una decisión decorativa, sino en un reflejo del estado interior y del estilo de vida de los propietarios. Gracias a ello, el interior resultó muy personal y emocionalmente significativo".
Un cerramiento de cristal que separa el salón y la cocina
"Teniendo en cuenta el estilo de vida de los propietarios y el uso tan activo de la cocina en el día a día de la familia, el tema de los olores se convirtió en un aspecto clave, por lo que era importante separar parcialmente la zona de cocina". Justo esa partición divide la zona social con un bonito acristalamiento, en acabado acanalado y con un fino perfil metálico, para "conservar la sensación de un espacio unificado y lleno de luz, pero al mismo tiempo delimitar sutilmente las distintas áreas", señala Albina Muratovna.
La diseñadora de interiores se siente especialmente orgullosa de este espacio que integra la cocina con el salón, porque resulta al mismo tiempo funcional y muy emocional, sobre todo, muy diferente al anterior hogar de los propietarios, que también decoró ella en un estilo minimalista y monocromático, mucho más sobrio.
Las cocinas verdes no solo son tendencia. En esta casa familiar, el espacio se convierte en una forma de sentir cómo la primavera entra en un soplo. La elección de esta tonalidad puede estar relacionada con la conexión con la naturaleza y la necesidad de alejarse del bullicio urbano. La composición de muebles a medida en la cocina encuentra espacio de almacenaje, pero renuncia a la fila continua de armarios superiores para incluir una pequeña estantería.
Un pequeño comedor, iluminado por la luminaria Nabila, de Tooy, con inspiración mid-century, es el espacio de paso hacia el salón. En esta zona se observa de forma clara la elección de la diseñadora de una decoración en "estilo contemporáneo con sutiles elementos de la estética provenzal, porque buscábamos combinar la pureza arquitectónica de un interior moderno con la suavidad, la calidez y la atmósfera acogedora de una casa de campo", comenta Serikbayeva Albina Muratovna.
Dormitorios con molduras y lámparas de araña
La diseñadora de interiores se siente muy orgullosa de la atmósfera conseguida en la casa y de cómo ha logrado construir la percepción del espacio en su conjunto. Su conocimiento de los gustos de los propietarios, que querían abandonar el estilo minimalista de su anterior vivienda, le permitió olvidar los muros lisos y darles textura con una serie de bonitos rodapiés y molduras en la pared en toda la casa, que ganan prestancia en la zona privada, situada en la segunda planta.
Estas molduras aparecieron ya durante el proceso de diseño, según el estudio Muratovna y "se convirtieron en una parte importante de la estética general del interior y ayudaron a conectar delicadamente la base contemporánea del espacio con sutiles referencias al estilo provenzal". También hay otros detalles muy expresivos que modifican la atmósfera, como la composición de la iluminación, que se centra en lámparas de araña estilo Sputnik, que se repiten en el salón, la cocina y la habitación principal.
El dormitorio en suite cuenta con vestidor muy amplio para reducir el ruido visual de un dormitorio decorado en estilo clásico con acceso a un baño de líneas fluidas y con formas orgánicas de los espejos, que surgen "como un contrapunto a la geometría arquitectónica más estricta del interior y suavizan el espacio y aportan una sensación de naturalidad", añade la interiorista.
En el área familiar también se ubica el dormitorio infantil con dos camas de diseño y paredes decoradas con papel pintado con un patrón botánico "para aportar más emoción, individualidad y una sensación de mundo propio, porque era especialmente importante que los espacios infantiles tuvieran un aire algo soñador y ligero", concluye Serikbayeva Albina Muratovna. Las niñas disfrutan de un baño propio hecho a su medida con un lavabo en dos niveles muy funcional para el uso cotidiano.
El despacho es un espacio muy cuidado y curado. Además de las molduras en las paredes, se ha pintado en un azul añil para conseguir un ambiente relajado y favorecer la concentración en las horas de trabajo del propietario. Una pieza firmada por Banksy es el foco de este espacio.
Hay otro lugar muy especial, sobre todo para la diseñadora de interiores: el recibidor, porque se convirtió en una especie de punto de transición: el momento en que una persona deja literalmente el bullicio de la ciudad al otro lado de la puerta". El mobiliario de madera se ha hecho a medida para conseguir almacenaje extra y crear una estética funcional, con un banco descalzador y revestimiento Musa Grey, de Gayafores; aunque el espíritu es convertirse en el espacio que marca el tono de toda la casa.















