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Julio es un mes excelente para poner orden en casa y desprenderse de lo superfluo, incluso en pleno mercurio retrogrado. Con la jornada intensiva me encuentro que tengo más tiempo y la cercanía de las vacaciones me da la energía y el impulso necesarios para abordar esos proyectos pendientes. Ante cualquier gran tarea de organización y de tirar y deshacerte todo lo que sobra, la pregunta que me hago es siempre es la misma: ¿por dónde empiezo? Y, en la opinión de todos los expertos que he consultado para empezar a ordenar mi propia casa, el dormitorio es el mejor punto de partida. Laura Ellis, fundadora de Organized by Ellis, coincide: “Julio es el momento perfecto para resetear el dormitorio y favorecer un mejor descanso. La luz, los horarios y el clima cambian en esta época del año y cualquiera de esas variaciones puede alterar el sueño”.
Aunque no podemos controlar ni el tiempo ni la meteorología, sí podemos responsabilizarnos de crear en el dormitorio una atmósfera más serena y depurada con sábanas de tejidos de lino. “Ahora es el momento ideal para revisar a fondo el dormitorio: desprenderse de la ropa que no usas, de la ropa de cama desparejada y de esos productos a medio terminar que se acumulan en la mesilla. Cuando eliminas lo que no utilizas de verdad o no te aporta nada, generas espacio no solo físico, también mental”, explica Jenna Haefelin, fundadora de SPIFF.
En la misma línea, Kenika Williams, fundadora de Tidied by K, añade: “El cerebro procesa el entorno incluso mientras dormimos, así que un dormitorio más calmado suele traducirse en un descanso más profundo y constante”. Su consejo es revelador: “Piensa en el dormitorio menos como una zona de almacenaje y más como un refugio de recuperación concebido para propiciar un sueño de calidad”.
¿Lista para disfrutar de un descanso más reparador y de un dormitorio impecable de cara a la nueva temporada? Si la respuesta es sí, toma nota de los consejos de nuestras organizadoras profesionales favoritas que yo ya he puesto en marcha en mi dormitorio con una gran sorpresa: me ha cambiado la vida y el descanso en verano.
No compres nada para el dormitorio este mes
Al menos, no antes de hacer una buena criba. Observa tu espacio con mirada crítica e identifica qué objetos sobran y qué necesita ponerse en orden: quizá ese ovillo de cables en una esquina pida a gritos una caja propia.
“Retira todo lo que no tenga una función real en ese espacio”, aconseja Jessica Litman, fundadora de The Organized Mama. “A veces aparecen cosas que sencillamente no pertenecen al dormitorio, como una olla de cocina —sí, me ha pasado de verdad trabajando en casas de clientes—, así que despeja el espacio y devuleve cada pieza a su lugar”. Menos ruido visual se traduce, inevitablemente, en un mejor descanso.
Haz la cama cada mañana
Si todavía no lo haces, este es el momento de incorporar el gesto. Según Litman, esta pequeña rutina matinal ayuda a mantener el desorden alejado de la cama. La sensación de contemplar las sábanas perfectamente colocadas y el edredón mullido aporta una agradable dosis de bienestar al comenzar el día y, al caer la noche, te regala un lugar pulcro y apetecible en el que entregarte a tu ritual de descanso.
Reserva un lugar para la ropa “usada pero no lo bastante sucia”
Todos conocemos ese dilema: el jersey y los vaqueros que te has puesto unas horas para hacer un recado no están lo bastante limpios como para volver al armario, pero tampoco tan sucios como para ir directamente al cesto de la ropa. Y así, casi sin darte cuenta, acaban sobre una silla, colgados de la bicicleta estática o descansando durante semanas en el banco del dormitorio.
Ese desorden visual también pasa factura al sueño. “Las sillas, los bancos y las esquinas se convierten fácilmente en imanes para la ropa. Todo lo que queda a la vista desde la cama envía al cerebro, de forma subconsciente, la señal de que hay tareas pendientes”, explica Williams. Para resolverlo de inmediato, Litman recomienda incorporar una cesta específica para esa ropa “intermedia”. También puedes colgar esas prendas detrás de la puerta del dormitorio: un lugar delimitado que evita que terminen invadiendo el suelo o la cama.
Elimina los objetos con “energía diurna”
¿A qué nos referimos con energía diurna? Nuestras expertas incluyen aquí todo aquello vinculado a la actividad y la obligación: ordenadores portátiles, teléfonos móviles, tablets, pilas de libros, documentos de trabajo, cajas en el suelo o incluso juguetes infantiles que, de algún modo, han acabado sobre la almohada. “El dormitorio debe invitar a la relajación, no a la responsabilidad”, resume Williams.
Ellis añade además que cargar dispositivos junto a la cama puede alterar los ciclos del sueño, por lo que conviene alejar la tecnología o, si es posible, sacarla por completo de la estancia. Sustituir la alarma del móvil por un despertador específico puede ser un pequeño gran cambio.
Ordena la mesilla de noche y la cómoda
Las superficies de estas piezas suelen convertirse en improvisados puntos donde acumular todo tipo de objetos: pendientes, cremas, coleteros o pequeños accesorios cotidianos. “Es lo primero que ves al despertar y lo último antes de dormir. Debería transmitirte paz y estructura, no estrés”, señala Janelle Lam, fundadora de Straighten Up by Janelle y Straighten Up Home. “Mi recomendación es vaciarlo todo, incorporar separadores o cestas —según la estructura del mueble— y volver a guardar únicamente lo esencial”.
Ellis coincide: “Conserva solo aquello a lo que realmente recurres por la noche: un libro, un buen antifaz, tapones para los oídos o un spray de lavanda son básicos magníficos para favorecer el descanso”. También aconseja eliminar cualquier objeto ajeno a la zona de sueño y utilizar organizadores en los cajones de la mesilla. Estos accesorios delimitan el espacio y dificultan que el desorden vuelva a instalarse.
Haefelin propone, además, una solución tan práctica como estética: colocar una bandeja vintage sobre la cómoda para perfumes y accesorios de uso diario. “Una bandeja sencilla no solo viste el espacio, también crea un lugar definido para guardar”, apunta.
Invierte en almacenaje bajo la cama
Aunque muchas expertas recomiendan mantener el suelo despejado y sacar del dormitorio todo lo que no esté relacionado con el descanso, cuando la casa carece de espacio de almacenaje conviene aprovechar cada centímetro disponible, y eso incluye la zona bajo la cama. Si puedes, opta por una cama con almacenaje integrado; si no, Haefelin sugiere invertir en soluciones de almacenaje bajo cama con una estética cuidada. “Permiten guardar las piezas de otra temporada fuera de la vista, pero perfectamente contenidas, y eso genera al instante una agradable sensación de amplitud”, explica.
Dedica cinco minutos cada noche a recoger
Las mañanas suelen ser vertiginosas, así que si el dormitorio ha sufrido el trajín del día, basta con reservar un momento breve después de cenar para devolverle el orden. “Esos cinco minutos de recogida convierten de nuevo el dormitorio en un refugio preparado para el descanso. Ese pequeño reset crea una atmósfera serena y le indica al cerebro que este espacio está destinado a reposar”, afirma Ellis.
Este consejo también funciona cuando el dormitorio empieza a acusar una o dos semanas de abandono —porque la vida, sencillamente, ocurre—. En lugar de pensar que necesitas dedicar un fin de semana entero a reorganizarlo todo, prueba a invertir solo cinco minutos cada tarde en resolver lo posible. Tal vez sea guardar la ropa limpia que sigue en el cesto, devolver la maleta a su sitio, donar esa bolsa de ropa olvidada en una esquina o algo tan sencillo como llevar de nuevo el estuche de las lentillas al baño.
















