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Las antigüedades o los pequeños tesoros familiares son piezas que traen la vida a nuestras casas cuando les damos una nueva función. Siempre me gustó el costurero de mimbre de mi abuela, con esa tapa que me gustaba abrir y cerrar, como si pudiera cambiar con este pequeño gesto el desorden interior con bobinas de hilo, botones desparejados y corchetes amontonados sin orden ni concierto.
Es un bonito cesto elaborado con fibra trenzada con mimo y forrado en el interior con tela de vichy, en cuadritos rojos y blancos. Ahora ha perdido su funcionalidad porque, para qué engañarnos, solo sé coser un pespunte y, a duras penas, meter el dobladillo de un pantalón. Sin embargo, he encontrado inspiración para convertir el costurero antiguo en un organizador para ponerlo en mi salón pequeño.
Cómo utilizar un costurero de mimbre
Tengo claro que no va a terminar de nuevo escondido en el armario, más bien lo convertiré en un organizador multiusos.
Mi objetivo es devolver la utilidad al costurero como contenedor para para guardar pequeños objetos, precisamente aquellos que suelen perderse por su pequeño tamaño o que terminan saltando de cajón en cajón, sin orden ni concierto. De momento, se me ocurre que puede ser la solución perfecta para ocultar en el salón de mi casa pequeña los enchufes y estaciones de carga de los dispositivos electrónicos, incluso del mando de la televisión.
Esta cesta de mimbre es ideal para acabar con el caos visual del salón pequeño, sobre todo si tienes en esta estancia tu rincón de manualidades. Si te gustan las actividades DIY, este es un buen lugar para encontrar cuentas de colores, pegamento, pequeñas tijeras o la pistola de silicona. Además, los que tengan inquietudes artísticas, encontrarán en el costurero vintage un espacio para los pinceles, el carboncillo, los tubos de acuarela.
El costurero, aliado en el tocador
También es una buena alternativa hacer que sea un aliado en el tocador o en el cuarto de baño para tener bien ordenadas las brochas de maquillaje, la plancha del pelo, los perfumes o los pintalabios. En este caso, lo mejor es contar con cestillos de tela divisores dentro del costurero de mimbre para conseguir que estas pequeñas cosas estén más accesibles. Aunque, pensándolo bien, en el dormitorio, le puedo hacer un hueco en una estantería para colocar los complementos, como pañuelos o cinturones.
¿Más ideas? Es un buen lugar para almacenar los frasquitos de especias en la cocina y también se puede recuperar el cesto de coser de la abuela a modo de botiquín casero, porque tiene capacidad suficiente para albergar gasas, tiritas, analgésicos, cápsulas de suero, desinfectantes y esparadrapo. Asimismo, es importante considerar su practicidad para guardar las fotos familiares y de vacaciones que aún esperan ser ordenadas en un álbum.
Cómo limpiar el costurero de mimbre
Por suerte, la fibra trenzada es un material muy duradero, así que esta oportunidad de darle una segunda vida es una gran ventaja. Además de ser ligero y resistente, este cesto con tapa añade al ambiente el acento artesanal y crea un espacio para conectar con la memoria de nuestros antepasados.
Para que el costurero vintage mantenga su prestancia, es necesario cuidar la fibra vegetal, porque el mimbre suele acumular moho si está expuesto a la humedad o al vapor. Además, de vez en cuando hay que pasar el plumero o utilizar una aspiradora para retirar la acumulación de polvo. Cuando recuperes el costurero de la abuela del desván, utiliza un paño sumergido y escurrido en agua tibia con unas gotas de jabón neutro y, si se resisten las manchas, usa un cepillo de dientes con cerdas blandas para remover la suciedad.














