No cabes en tu casa. Eres consciente porque te tropiezas con cosas y esquinas constantemente. O puede que tengas que cambiarte de vivienda y eres muy consciente de que el sitio al que te trasladas no va a ser tan grande como el piso en el que vives ahora mismo y no tiene ni de lejos, tanto espaico de almacenaje. Sea como fuere, probablemente ha llegado el momento de hacer un repaso en profundidad de todo lo que te rodea y descartar lo que te sobra.
Si hay una mudanza en el horizonte, las razones están claras: cuantos menos trastos tengas que mover de un sitio a otro, más barato te saldrá el traslado. Si no sabes por dónde empezar, hemos identificado siete elementos que en realidad ya estaban de más en tu casa y que se han ganado a pulso un lugar en tu lista de cosas de las que deshacerte lo antes posible.
Por dónde empezar a tirar cosas
Cuando de verdad haces balance de tu casa y de todo lo que hay en ella, suelen aparecer patrones de comportamiento y acumulación que se repiten: objetos que apenas se usan, cosas que ocupan más espacio del que compensan o una decoración que no termina de encajar.
"La clave en cualquier mudanza a una casa más pequeña no es solo reducir lo que tienes, sino conseguir que todo encaje bien en el nuevo espacio", explica Sian Pelleschi, presidenta de la Asociación profesional de Organizadores. "Se trata de asegurarte de que lo que decides llevar contigo se adapta a cómo quieres vivir y a lo que necesitas en tu vida, que será muy distinto de las necesidades y deseos que tenías al llegar al lugar del que ahora decides marcharte".
Reducir tu espacio vital es una oportunidad para replantearte qué merece la pena conservar y qué es mejor dejar atrás. Cuando te paras a observar tu propio espacio te das cuenta de que en realidad ya sabes de qué objetos puedes desprenderte: desde muebles grandes y aparatosos que ni siquiera te gustan a esa pila de recuerdos sentimentales olvidados en el trastero.
Muebles demasiado grandes
En primer lugar, fíjate bien en todas las piezas de mobiliario sobredimensionadas que tienes en casa. “Los sofás robustos, los armarios y los muebles pesados de madera oscura suelen ser de las cosas más fáciles de dejar ir, porque no solo ocupan espacio físicamente, sino también visualmente”, dice Sian. “Del mismo modo, tener una mesa para ocho cuando solo la usáis dos personas tiene poco sentido. Piensa en reducir tanto el tamaño como la cantidad de lo que tienes”.
Objetos que tienes por duplicado
El mismo principio se aplica a todo aquello de lo que tienes varias versiones. Cuando te mudas a un espacio más pequeño, menos es más. “Los objetos duplicados, como sillas de más o productos comprados al por mayor, pueden hacer que una casa parezca una tienda. Reducir espacio es una oportunidad para quedarte solo con lo que realmente usas y te gusta”, dice la organizadora profesional Nicola Lewis. “Recuerda: solo es una ganga si tienes sitio para guardarlo”.
Camas para invitados que no vienen nunca
voluminosas que apenas usas Recibir invitados es uno de los placeres sencillos de la vida, pero, a menos que tengas un hotel, no se quedan a dormir todos los días, lo que significa que una cama fija puede adueñarse de una habitación que permanece sin uso la mayor parte del tiempo. En su lugar, Sian aconseja optar por alternativas flexibles que permitan aprovechar mejor el espacio en el día a día.
“Quizá un sofá cama o una opción plegable sea mejor, porque te da más espacio en la habitación y además permite ese doble uso, por ejemplo, para tener también una zona de escritorio”, dice.
Recuerdos de tus hijos y objetos sentimentales
Por difícil que resulte, reducir espacio después de que los hijos se hayan ido de casa suele implicar replantearse cómo se usan sus habitaciones y, inevitablemente, qué se queda y qué se va. Un punto de partida práctico es revisar lo que han dejado atrás, desde dibujos de la infancia hasta trofeos, medallas y otros recuerdos, y decidir qué conservar, qué donar y de qué deshacerse por completo, idealmente contando con la opinión de tu hijo o hija.
Sian añade otro consejo: “Los objetos sentimentales suelen ser una fuente de ansiedad cuando llega el momento de reducir espacio. Haz inventario de ellos y decide qué valor tienen realmente en tu vida. ¿Te aportan un recuerdo feliz? ¿Los tienes expuestos para verlos o están guardados y casi nunca ven la luz del día? Si es así, hazles una foto y déjalos ir”.
Utensilios de cocina
No hay ningún lugar de la casa donde los utensilios, herramientas y aparatos se acumulen tan rápido (y tan silenciosamente) como en la cocina. "Los electrodomésticos suelen pasarse por alto cuando se trata de reducir espacio", dice Sian. "Quitar los aparatos duplicados o aquellos que hacen tareas parecidas y quedarse solo con uno o dos electrodomésticos versátiles libera espacio tanto en los armarios como en las encimeras".
Muebles de un solo uso
¿Quieres reducir de verdad? Piensa si puedes sustituir algunos muebles de una sola función por diseños multifuncionales. "En una casa pequeña, todo tiene que justificar el espacio que ocupa", dice Nicola. "Las piezas multifuncionales, como los reposapiés con almacenaje o las camas con cajones o espacio para guardar cosas, marcan una gran diferencia para mantener todo práctico y en calma".
Cualquier cosa que sea de baja calidad
Christopher Boutlier, de su estudio de diseño homónimo, señala que a lo largo de la vida es habitual hacer concesiones en el interiorismo: ya sea elegir un sofá más barato para que aguante las manchas, optar por una mesa de centro segura para bebés y sin esquinas afiladas, o convivir con alfombras prácticas pero no especialmente bonitas y resistentes a las manchas.
Reducir espacio ofrece una oportunidad para empezar de nuevo. En un espacio más pequeño, cada objeto tiene que justificar su presencia, así que es el momento ideal para desprenderte de piezas que nunca te han gustado de verdad e invertir en aquellas que sí, ya sea una mesa de centro bien hecha, una lujosa manta de cachemir o una obra de arte con personalidad. "Ya has hecho lo práctico", asegura Boutlier. "Has hecho que funcionara para los demás. Ahora tienes que elegir piezas que te hagan sentir bien, no solo que aguanten bien".















