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La necesidad de aparatos de ventilación y aire acondicionado ha pasado de lujo o capricho a un equipamiento de primera necesidad en la mayor parte de Europa, al menos durante el verano. Con las cada vez más frecuentes olas de calor, y debido a temperaturas que ya no es raro que superen los 40 grados centígrados, hasta las localidades más al norte deben familiarizarse con este tecnología que nos salva tantas noches ya la que hya que añadir las sábanas de lino adecuadas. La urgencia con la que en estos meses recurrimos a los ventiladores se traslada rápidamente con los datos.
En 2025, el mercado de calefacción, ventilación y aire acondicionado en España movió 2.041,88 millones de euros, un 11,4% más que en 2024. Dentro de ese total, la ventilación residencial alcanzó 61,38 millones de euros, con un fuerte crecimiento del 114,5%. Todos esos nuevos usuarios se pueden sentir tentados a dejar el ventilador de techo en funcionamiento todo el día, con la esperanza de que un poco más de circulación de aire ayude a aliviar el calor. Sin embargo, ese gesto aparentemente inocente puede ser menos eficaz de lo que parece.
Cómo funciona el ventilador de techo
Dan DiClerico, director del Home Improvement & Outdoor Lab del Good Housekeeping Institute, explica cómo sacarles partido. Lo primero es comprender cómo funcionan realmente los ventiladores de techo: su efecto no consiste en enfriar el aire, sino en generar una sensación térmica más agradable.
Al mover el aire sobre la piel, acelera la evaporación del sudor y hace que el cuerpo perciba una mayor frescura, aunque la temperatura de la estancia no haya variado. Precisamente por eso, distintas organizaciones de consumidores en España recomiendan apagar los ventiladores de techo al salir de una habitación.
Si no hay nadie para notar esa brisa, el ventilador no está haciendo otra cosa que consumir electricidad innecesariamente. A continuación, DiClerico explica cuándo merece la pena utilizar un ventilador de techo y cómo combinarlo con el aire acondicionado para lograr un ahorro real.
Encendido en una habitación vacía
¿Tiene alguna utilidad dejar un ventilador encendido en una habitación vacía? En términos generales, no. “Los ventiladores refrescan a las personas, no a la habitación, así que no tiene sentido mantenerlos en marcha cuando no hay nadie en ella”, explica DiClerico. La única excepción sería que una mascota permanezca en ese espacio mientras estás fuera. En ese caso, puede ser razonable dejarlo encendido por su bienestar y seguridad.
"¿Cuánto más fresca puede parecer una habitación gracias a un ventilador?", preguntamos a Dan DiClerico, director del Home Improvement & Outdoor Lab del Good Housekeeping Institute. Según este experto y las organizaciones de consumidores, el efecto de sensación térmica que genera un ventilador de techo puede hacer que una estancia se perciba hasta unos 4 grados más fresca que la temperatura real del aire.
La factura del ventilador de techo
Otra pregunta importante: ¿Puede un ventilador de techo reducir la factura del aire acondicionado? Los expertos aseguran que sí, siempre que ambos sistemas se utilicen de forma complementaria. Tener los ventiladores en marcha mientras estás en casa permite subir el termostato entre 5 y 10 grados en episodios de calor intenso sin renunciar al confort, señala DiClerico. Y eso puede traducirse en un ahorro considerable, ya que cada grado adicional en el termostato reduce el esfuerzo del aire acondicionado.
En conclusión, lo más recomendable es utilizar los ventiladores de techo en las estancias ocupadas durante las horas de más calor, elevar ligeramente la temperatura del termostato para compensar y apagarlos al salir. La excepción, una vez más, son las mascotas: si un perro o un gato va a descansar en una habitación soleada mientras estás fuera, conviene dejar el ventilador encendido para ellos.
Utilizado con criterio, el ventilador de techo es uno de los recursos más eficaces —y también más asequibles— para ganar confort en verano, siempre que esté pensado para refrescar a una persona o a una mascota, y no simplemente a un espacio.















