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Es muy común que una casa familiar necesite algún cambio cuando van pasando los años. La reforma integral de este chalet urbano necesitaba recomponer una distribución confusa que ocultaba la luz en el interior de la vivienda. La arquitecta brasileña Babi Teixeira ha conseguido dar en el clavo al mejorar el flujo en cada estancia y conectar el interior con un frondoso jardín y la piscina.
La identidad de la casa familiar no se ha perdido, más bien se ha reinterpretado para conseguir el ambiente de una casa de campo en Campos dos Goytacazes, en pleno centro de Río de Janeiro. Los propietarios necesitaban que su hogar evolucionara a un lugar de disfrute, tanto en el interior como en el exterior, así que el proyecto se ha convertido en un refugio en las dos plantas.
Una casa de campo decorada en estilo colonial
Esta reforma integral reorganiza el espacio, introduce una paleta de colores nada excesiva, pero con muchos matices, y aprovecha piezas de la familia para construir un ambiente funcional con piezas coloniales que buscan la elegancia y la atemporalidad.
La arquitecta Babi Teixeira ha concebido el proyecto con una planta más abierta pensada para vivir como si se estuviera de vacaciones, sobre todo el primer nivel, donde se concentran las zonas sociales y exteriores: salón, comedor, piscina, barbacoa y un cuarto de baño.
El salón colonial está abierto hacia una terraza con espacio gourmet. Es un espacio fluido, con un cerramiento de puertas acristaladas correderas, que dejan ver una pared vegetal en la zona de la barbacoa. Es interesante la elección de muebles coloniales para crear un ambiente atemporal con una serie de amplias butacas diseñadas para pasar una tarde distendida.
Las baldosas hidráulicas con un dinámico patrón ajedrezado recorren este salón comunicado con el jardín y la piscina. Se ha convertido en el corazón de la casa, el lugar donde reunirse en familia y con amigos alrededor de los taburetes Duda, de Casa & Forma; por eso, resulta muy cómodo para la vida diaria. El pavimento incluye baldosas de Ladrilar en la zona del comedor y también en la barbacoa, que cuenta con una encimera de cuarcita, en acabado negro, para contrastar con un gran jardín vertical que aporta frescura y permite que este chalet urbano se conecte más con la naturaleza.
Una cocina verde con detalles en rojo inesperado
En la planta baja, aún queda espacio para el comedor, donde se ha recuperado una mesa heredada rodeada por una serie de sillas Thonart, con respaldo y asiento de rejilla que evoca ese look cannage tan vintage y que tan bien combinado con cualquier estilo decorativo. Una persiana de madera y un zócalo decorado con platos, de Bordallo Pinheiro, ponen el acento artesanal.
Las persianas venecianas tienen una doble función. Por un lado, hacen de separador de ambiente y, por otro, permiten el paso de la luz con precisión certera para evitar el exceso de calor que se prodiga en la ciudad brasileña. Es una solución más elegante, que combina muy bien con un aparador en color verde, que va a marcar la decoración de la cocina.
En medio de una casa tan bien equilibrada, la teoría del rojo inesperado vuelve a funcionar por su potencial y se entiende que se haya convertido en una técnica adorada por los interioristas. Consiste en introducir un elemento con este tono en un lugar insospechado y el objetivo es activar la mirada.
Basta con que aparezca en un punto estratégico para aportar energía, como es el caso de esta cocina verde con un comedor con sillas metálicas rojas que cambian el conjunto del pequeño comedor. Estamos en uno de los espacios donde más tiempo pasa la familia, así que la arquitecta ha diseñado una atmósfera fresca, natural y sofisticada al mismo tiempo, donde el color verde de los armarios, de Florense, incita a la calma.
Esta planta destina al ámbito más social y público, se completa con un aseo y un comodísimo salón familiar. La estancia ha mantenido el suelo de madera y tiene un estilo más clásico con el tapizado a cuadros, de Entreposto, para cubrir el sofá de tres plazas, de Casa & Forma. Una estantería de obra, diseñada por la arquitecta de este proyecto residencial y ejecutada por Móveis Zuliane, alberga los libros que invitan a la lectura en un pequeño rincón en el que pervive un muro original de piedra, exquisitamente decorado con una obra del artista Chrystiane Corrêa y una butaca de diseño con reposapiés, tapizada en capitoné y en tono mostaza.
Tres dormitorios con baños integrados
Es una casa de dos plantas bien resuelta, también en la zona superior, que agrupa el área más íntima con todas las comodidades para que cada miembro de la familia disfrute de su espacio privado. La zona alta dispone de tres dormitorios en suite decorados en diferentes estilos. Por ejemplo, la habitación de la hija de la pareja tiene un aire country chic, gracias a una pared revestida con listones de madera, realizada por Móveis Zuliani, un cabecero metálico en estilo vintage y una mesa auxiliar, con doble cajonera, de Quartos ETC, que hace juego con un escritorio vintage con una silla con medallón en cannage.
El baño de este dormitorio rústico tan juvenil combina un mueble de madera para el lavabo, de Kohler, con un panel de cristal con cuarterones en la zona de la ducha. Las otras suites cuentan con cuartos de baño con azulejos decorados y papeles pintados que elevan estos espacios tan íntimos.
Este proyecto de Babi Teixeira es una casa familiar muy completa y con un objetivo muy claro: evitar la decoración de catálogo anodina y plana y crear un destino al que volver donde se observa el gusto por recibir en una vivienda diseñada para disfrutar de la vida al aire libre con la máxima privacidad. El gran valor de esta reforma integral de la arquitecta Babi Teixeira está en su capacidad para unir el movimiento diario e incesante del devenir familiar con la generosidad de volcarse en la vida social.
















