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La campiña inglesa es una bendición para cualquier amante de la naturaleza. Siempre fue fuente de inspiración para los paisajes románticos pintados por Turner y el hilo visual de esta preciosa casa tipo cottage que ha firmado el diseñador de interiores Erik Munro.
La increíble transformación de un antiguo granero ha desembocado en un cuidado proyecto para convertir una estructura agrícola histórica en una casa familiar cálida y luminosa absolutamente conectada con el paisaje.
Un comedor con una pared de cristal hacia el jardín
Una de las grandes complejidades del proyecto fue trabajar con la enorme escala del granero, porque "cada espacio individual dentro de su gran volumen abierto debía sentirse cómodamente unido, manteniendo al mismo tiempo su propia identidad. Las proporciones de un espacio así, con techos altísimos y vigas vistas, son completamente distintas a las de una vivienda de época más tradicional. El reto consistió en suavizar esa escala y crear calidez e intimidad sin perder el carácter y el dramatismo del edificio", asegura Erik Munro.
El antiguo granero tiene un valor arquitectónico único. Aunque en su origen era un espacio oscuro y muy dividido, el diseñador de interiores ha abierto las puertas y ventanas hacia la campiña que rodea la vivienda, tanto es así, que ha cambiado uno de los muros de la vivienda por un inmenso cerramiento que marca el carácter de esta espectacular casa y acoge un imponente comedor. Es una solución doble, porque el interior absorbe su entorno a través de este acristalamiento y consigue mejorar la eficiencia energética al aprovechar la luz natural al máximo.
Erik Munro describe el área de comedor como un espacio informal y multiusos, que se ha convertido en el corazón de la casa. Esa definición se hace importante al revelar la idea de un hogar que quiere fundir la vida social con las rutinas diarias de la familia que la habita. El interiorista se inspiró en una visión que fuera "una mezcla entre un estudio de Los Ángeles y una casa de montaña en Suiza. Había muchos elementos tradicionales de casa de campo presentes en todo el proyecto. Los interiores se basaron en tonos naturales, madera y materiales texturizados inspirados en el paisaje circundante de Wiltshire. Incorporamos capas de calidez, confort y materiales naturales por toda la vivienda, creando espacios acogedores, hospitalarios y conectados con su entorno, en lugar de resultar fríos o imponentes", concluye.
Una casa de campo con doble techo y vigas vistas
El antiguo granero podría haber sido una casa decorada en estilo rústico, pero solo se han mantenido los pilares de madera y los ladrillos vistos para ofrecer autenticidad bañada de una sofisticación que convierte a esta casa de campo en un decorado de postal.
Las vigas vistas aportan escala y carácter, más aún con la estructura a dos aguas del tejado, donde los travesaños de madera crean un ambiente único, que ofrece volumen y se repite en el resto de la vivienda. El proceso para conseguir esta atmósfera no fue sencillo, porque la vivienda histórica ha sido un proyecto cocinado a fuego lento durante varios años, dada la complejidad del edificio, que requería de una intervención casi artesanal.
Para Erik Munro no era fácil hacer el gran volumen arquitectónico del antiguo cottage impidiera crear un hogar acogedor, por eso llenar el espacio de la altura doble del techo requería una sensibilidad muy refinada. Según el interiorista, "las vigas vistas y la espectacular estructura del tejado aportan a un edificio una escala y un carácter increíbles. Ayudan a definir el volumen de un espacio de una manera que las viviendas nuevas nunca pueden lograr. En el proyecto Great Barn, los techos altos y las vigas vistas se convirtieron en uno de los mayores activos de la propiedad y crearon una sensación de amplitud y grandeza".
La distribución abierta de la zona social crea una conexión natural con el exterior, pero también en el interior, entre el salón y la cocina, uno de los puntos más importantes de la casa. El diseñador de interiores ha pensado en un escenario tipo show kitchen, aunque incluye una zona que se puede ocultar para mantener fuera de vista las tareas más intensas del día a día. Se convierte así en un espacio flexible para organizar todos los utensilios y ofrecer un ambiente cálido para recibir, cocinar o improvisar.
Cómo aprovechar una casa con techos abuhardillados
La inusual geometría del viejo granero fue una verdadera prueba en el diseño de esta casa de campo, "especialmente en el dormitorio de invitados y su baño en suite, donde la altura del techo limitaba dónde podía colocarse la cama, ya que debía haber suficiente altura libre para moverse cómodamente por la habitación y acceder al baño", asevera el experto en interiorismo.
Al tener que integrar en la distribución esta estructura abuhardillada, Erik Munro optó por diseñar en uno de los dormitorios "un cabecero empotrado con estanterías integradas y añadimos almacenamiento detrás con cajones y armarios. Esto permitió centrar la cama dentro de la habitación aprovechando al máximo las proporciones poco habituales del granero y creando una transición natural entre la zona de descanso y el baño en suite", concluye el interiorista.
Es un proyecto perfecto para copiar, quizá hay que poner en valor cuál ha sido la mayor complicación al renovar esta fantástica casa de campo para Erik Muno: "equilibrar el carácter con la practicidad, especialmente en propiedades antiguas. Las casas de campo inglesas suelen tener distribuciones inusuales o peculiaridades arquitectónicas, por lo que es importante respetar el edificio al adaptarlo a la vida moderna. Creo que la solución pasa siempre por una cuidadosa superposición de elementos y proporciones, creando calidez e intimidad sin que los espacios resulten pesados o recargados".

















