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Si eres de las que, en el supermercado, dedicas un tiempo a ir tapón por tapón oliendo todos y cada uno de los suavizantes cada vez que tienes que reponer uno, sigue leyendo. Puede que estés dejando escapar una de las mejores opciones. Los expertos de Mercadona señalan que su suavizante concentrado es uno de sus productos más infravalorados, y eso tiene una explicación: utiliza una tecnología de microcápsulas de perfume que funciona de forma distinta a la de la mayoría de suavizantes del mercado.
La diferencia está en la fórmula. Mientras que otros suavizantes liberan el perfume de golpe, esta tecnología lo va soltando poco a poco durante horas. De ahí que la ropa huela bien por la mañana y siga oliendo igual de fresca al final del día, usando solo 20 ml de producto en cada lavado.
¿Cuántas variedades tiene el suavizante?
Son seis, y cada una huele a algo completamente distinto. El Colonia, también hipoalergénico, es el más vendido: ese olor a infancia que reconoces nada más abrir el tapón y que funciona bien incluso en pieles sensibles. El Azul es más fresco y contenido; el Talco tiene ese punto de ropa limpia recién sacada del cajón; y el Floral es más intenso y alegre. El Spa va a quienes prefieren algo más tranquilo, y el Violets, con un acabado delicado que engancha desde el primer uso, ha ido sumando fieles desde que llegó a las estanterías.
Mercadona tiene además un perfumador específico para quien quiera llevar el aroma más lejos. Va directo al cajetín del suavizante, solo o mezclado con él, y refuerza la fragancia sin añadir suavidad. Ideal para ropa de deporte o tejidos sintéticos, donde los suavizantes no siempre dejan huella, y también para quien prefiere fragancia sin suavizante.
La ropa no solo sale oliendo bien: sale mejor cuidada. Estos suavizantes la dejan esponjosa, reducen las arrugas en el planchado y cortan la electricidad estática que tanto molesta en invierno o con tejidos sintéticos. Sirven para cualquier tipo de tejido y la secadora no supone ningún problema.
La botella de 1,6 litros cabe sin problemas bajo el fregadero, y la fórmula concentrada rinde mucho: un solo envase aguanta muchos lavados y el coste por uso es muy bajo. Basta con respetar los 20 ml recomendados, porque echar más no hace que huela mejor ni que dure más la fragancia; solo acaba antes el bote.
Y un truco que llevan décadas haciendo las abuelas: echar un chorrito de suavizante directamente en el compartimento del detergente, no en el suyo. Así el aroma impregna el tambor desde el primer momento y la ropa absorbe la fragancia durante todo el ciclo. Y si además tiendes en casa, el beneficio es doble: la ropa perfuma la habitación mientras se seca, sin necesidad de ningún ambientador.














