De Mango Home a Ikea: las tiendas de decoración recuperan los jarrones pintados a mano y estos son los más bonitos del verano
Rayas geométricas, esmaltes con efecto pincelada y motivos florales recargados: el jarrón pintado a mano vuelve a las estanterías con una variedad que demuestra que la artesanía y la decoración de temporada pueden ir de la mano.

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Pocas piezas resisten tan bien las modas como el jarrón pintado a mano, que lleva años entrando y saliendo del foco de la decoración sin perder del todo su sitio. Este verano vuelve con una fuerza distinta, en formatos muy diferentes entre sí: desde la geometría más limpia hasta el barroquismo floral más recargado. Cada pieza lleva la huella del gesto humano sobre la superficie. Esa ligera irregularidad que el proceso industrial no consigue replicar. La que convierte un jarrón en único aunque salga de una colección con miles de unidades.
Las tiendas de decoración llevan temporadas intentando capturar ese efecto artesanal sin renunciar a la producción en serie. Este verano lo consiguen con una variedad sorprendente. Hay jarrones que apuestan por las rayas verticales, otros por el degradado de un esmalte que cae como si fuera líquido, y otros que recurren a la pintura floral más detallada, con esa estética entre vintage y oriental que recuerda a las piezas que se transmiten de generación en generación.
Por qué la pintura a mano nunca pasa de moda en cerámica
La tradición de pintar cerámica a mano es tan antigua como la cerámica misma. Atraviesa culturas que nunca tuvieron contacto entre sí: las vasijas talaveranas, la porcelana china, los talleres del Mediterráneo, las piezas tradicionales del sur de Asia. Cada región desarrolló su propio lenguaje cromático sin necesidad de copiarse. Cada estilo cuenta una historia distinta, y por eso nunca se agota.
Las marcas de decoración actuales han entendido que el comprador valora tanto el resultado final como el proceso detrás de él. Los jarrones pintados a mano han dejado de esconderse en secciones de "artesanía". Ahora ocupan un lugar central en cualquier escaparate o catálogo de temporada. El jarrón ya no es solo el recipiente para las flores. Es, muchas veces, la pieza que justifica por sí sola comprar las flores.
Esta temporada destaca especialmente todo lo que tiene que ver con el color y la forma: los jarrones de rayas en tonos contrastados, que funcionan tanto solos como acompañando un ramo sencillo; las piezas con esmaltes que imitan el efecto de una pincelada suelta, donde el degradado parece casi accidental aunque esté completamente calculado; y los modelos de inspiración floral más recargada, perfectos para quienes buscan que el propio jarrón sea protagonista incluso sin ninguna flor dentro. Lo pintado a mano sigue contando algo que ningún molde puede repetir igual dos veces.


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