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La interiorista Patricia González de Lara acaba de entregar las llaves de su último proyecto: una casa de 250 metros cuadrados situada en el Campo de Golf de Antequera, sobre una parcela de 1.800 metros cuadrados que parece extenderse hasta el infinito. Se trata de una vivienda de obra nueva concebida para el alquiler vacacional, desarrollada junto al estudio Arquitectura de Guardia –encargado del proyecto de obra– para un inversor que ya había confiado anteriormente en la interiorista. ''Se buscaba una vivienda cómoda, pensada para un uso vacacional y dirigida a clientes aficionados al golf'', indica.
Aquí, la línea entre el interior y el exterior se difumina hasta casi desaparecer. Desde cualquier rincón de la casa, la mirada se escapa hacia el jardín y los hoyos del campo de golf. ''La idea era que desde cualquier punto de la vivienda se pudiera ver el jardín y que el porche fuera una prolongación del salón'', explica la interiorista. Para reforzar esta continuidad, los suelos exteriores comparten material con los interiores, diferenciándose únicamente en el acabado antideslizante.
La piscina, rodeada de césped artificial por cuestiones de mantenimiento, convive con vegetación autóctona adaptada al clima andaluz.
El porche se divide en dos ambientes bien definidos: un comedor exterior y una zona chill out, ambos amueblados con piezas de La Albaida y cojinería de Ribes & Casals.
Pero si hay algo que define el carácter de esta casa, es su patio acristalado central, visible desde el recibidor, el salón y el vestidor principal. Allí habita un olivo centenario, rescatado de la parcela original y trasplantado con sumo cuidado una vez terminada la obra. Este árbol se ha convertido en el verdadero protagonista del proyecto, el corazón verde que late en el centro de la vivienda.
''Queríamos darle un estilo muy natural, ya que la casa está rodeada de campo, utilizando tonos neutros, maderas claras, fibra y tejidos ligeros'', expone Patricia González de Lara. Esta filosofía se respira en cada espacio común. El recibidor, frente al patio interior, acoge una consola de madera de Zara Home y se abre generosamente hacia la cocina, el comedor y el salón.
En la zona de estar, dos sofás de La Albaida tapizados en bouclé conversan con una mesa de centro de Taller de Indias, una mesa auxiliar de Ethnicraft y una alfombra de KP Alfombras, todo ello salpicado de cojines de Casamance. El mueble de televisión, diseñado a medida, integra chimenea eléctrica, televisión y una librería metálica. Sobre el sofá, dos cuadros creados especialmente para la casa por la pintora Carmen Madero aportan toques de color en tonos relajados.
El comedor se organiza en torno a una mesa imponente de madera con patas cruzadas en negro, rodeada de sillas de Kave Home en el mismo tono, que hace eco en la pantalla de la lámpara suspendida.
En la cocina, los muebles lacados en RAL 9003 fueron realizados por el carpintero de confianza de Patricia. La isla central, con diseño en cascada, presume de un frente de roble natural acanalado e incorpora grandes cajones de almacenamiento y placa de inducción con extractor integrado. La encimera Abu Dhabi de Neolith imita un mármol con veteado cálido en tonos dorados. Tres lámparas colgantes Focus de Aromas del Campo y taburetes de Zara Home que mezclan madera negra y fibra natural completan el conjunto.
La zona de noche se distribuye en tres dormitorios, cada uno con personalidad propia. Dos comparten un baño común, mientras que el principal disfruta de vestidor y baño en suite. El hilo conductor que los une son los papeles de Casamance con aspecto textil, elegantemente enmarcados con palillería lacada en negro hecha a medida.
El dormitorio principal se distingue por sus mesitas de noche y banco de Taller de Indias, junto a un cabecero diseñado específicamente para el proyecto.
La segunda habitación apuesta por la relajación con un cabecero a medida y un puff tapizado con tejido de Gastón y Daniela.
El tercero combina un cabecero personalizado con mesitas de Zuiver y lámparas colgantes de Normann Copenhagen que introducen un aire nórdico.
Los baños muestran un estilo moderno y orgánico, con suelos de porcelánico que imita la caliza y paredes del mismo material en tonos coordinados. Los fondos de ducha, revestidos con material que evoca la madera, crean un ambiente cálido, mientras que las encimeras con lavabo integrado de Cosentino se combinan con muebles de roble natural realizados por el carpintero del proyecto.
''Realmente ha sido una obra muy sencilla donde todo el proceso de ejecución se ha ido desarrollando sin contratiempos'', concluye Patricia González de Lara.
Proyecto: Patricia González de Lara.










































