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Ubicada en el corazón de Madrid, en la zona de Nuevos Ministerios, esta vivienda familiar ha sido transformada por la diseñadora de interiores Carla Iglesias Vázquez en un refugio luminoso, acogedor y funcional. "La premisa era crear un hogar para una familia con niños pequeños", explica. Sobre el proyecto de interiorismo, los clientes buscaban un estilo atemporal y equilibrado, con materiales nobles y espacios que fluyesen. "Las paredes blancas y los tonos neutros establecen una base de calma visual", comenta Carla IV.
La entrada a la vivienda se realiza a través de un pasillo que incluye un armario empotrado con puertas correderas. Tanto las paredes –decoradas con molduras de corte clásico– como el armario se visten de blanco, potenciando la luz natural que llega desde el espacio de salón-comedor y generando un fondo muy limpio a nivel visual.
En esta zona de recibidor también hay una consola de madera con una decoración sencilla pero elegante, incluyendo un espejo de pared redondo. Todo ello queda enmarcado por las molduras. Siguiendo por el pasillo, un banco descalzador pone una nota de color con su tapizado con motivos geométricos, a tono con los cojines que lo decoran. A nivel de iluminación, el techo cuenta con varios focos de diseño minimalista en negro, y en las paredes, dos apliques de estilo mid century.
Una puerta corredera de hierro y cristal conecta los espacios, permitiendo que la luz fluya por toda la casa. En el salón, la atmósfera se construye a partir de una paleta suave –beiges, arenas y toques de negro– que aportan equilibrio y contraste. La madera natural vuelve a ser protagonista, tanto en la mesa de centro como en la estantería que enmarca el televisor. Este espacio se concibe como el corazón de la vivienda: un lugar para reunirse, descansar y disfrutar del día a día. Las molduras del techo, diseñadas a medida, ayudan a remarcar los distintos ambientes y la iluminación –cuidada y sutil– refuerza esa idea de refugio, creando una luz envolvente que potencia los materiales y volúmenes.
La zona del comedor continúa con la misma filosofía de calma y funcionalidad. La mesa de mármol, ligera y elegante, se combina con sillas tapizadas en gris que suman confort y sofisticación. Las obras abstractas de Leticia Mezzetta sobre el aparador y los arreglos vegetales aportan frescura y naturalidad, reforzando la sensación de hogar.
"Otro de los sellos distintivos de este proyecto es que todo el mobiliario ha sido diseñado por el propio estudio, logrando una coherencia total entre estética y funcionalidad".
A través de una puerta corredera, se entra a la cocina. Lo primero que vemos es una barra de desayuno, con taburetes altos de metal negro que contrastan con la madera y los revestimientos efecto mármol mate.
En el medio de uno de los muebles, se disponen en columna la vinoteca, el horno y una vitrina, todo en cristal negro.
En el dormitorio principal, los tonos sosegados marcan de nuevo el hilo conductor de la decoración, con una cama tapizada en beige, incluyendo el cabecero con remaches dorados. Bajo la ventana, destaca el banco con almacenaje que la interiorista diseñó como rincón de lectura.
Las habitaciones infantiles siguen la estética atemporal del resto de la vivienda, con muebles a medida que combinan madera y color blanco.
La habitación de invitados, compuesta por un diván HEMNES de IKEA y un escritorio de madera oscura y aires clásicos, está protagonizado por un papel pintado en tonos ocre con motivos orientales.
En los baños impera la armonía gracias a los revestimientos porcelánicos y a la luz natural. El baño de la suite cuenta con dos lavabos sobre encimera, ofreciendo toda la funcionalidad posible en el día a día.































