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El estudio de interiorismo de Jennifer Lykhach ha transformado esta vivienda unifamiliar del municipio de Gavá, Barcelona, en un espacio que combina funcionalidad, confort y un estilo muy personal, reflejo del sello característico del estudio: equilibrio entre lo contemporáneo, lo clásico y lo natural. Cada espacio se ha pensado para ser práctico y acogedor, con soluciones que se integran de manera natural y elegante en la vida cotidiana de la familia.
En la zona de día, el salón-comedor se articula en torno a una atmósfera envolvente, en la que los acabados de pintura decorativa aportan un toque orgánico y artesanal, generando un vínculo visual entre paredes y mobiliario. La textura natural de las superficies, unida al acabado de roble natural del mobiliario a medida, da lugar a un espacio cálido.
Pensando en la vida familiar, se han elegido tejidos antimanchas, formas redondeadas en el mobiliario y una iluminación que permite ajustar la atmósfera según el momento . Los elementos verdes preservados, como eucalipto y olivo, introducen la naturaleza y un punto de frescura sin perder coherencia con el estilo sereno de la vivienda.
La mesa de comedor de estilo industrial, combinada con sillas tapizadas en tonos neutros, introduce un contraste equilibrado entre lo contemporáneo y lo rústico. Sobre ella, una lámpara de malla negra añade un guiño escultórico y ligero. La chimenea eléctrica, integrada en un mueble lineal de roble, otorga calidez visual y actúa como eje de conexión entre el salón y el comedor, acompañada de estanterías retroiluminadas que realzan las texturas y los objetos decorativos.
El comedor se complementa con un cuadro con motivo de golf de Traz-as, elegido en función de los gustos del propietario y que agrega un detalle personal y único al espacio.
En el salón, los tonos arena, lino y verdes oliva y turquesa se entrelazan con texturas naturales –maderas, tejidos de algodón, lino lavado y fibras vegetales–, creando una paleta que invita al descanso y refuerza la sensación de bienestar imperante. La iluminación, cálida e indirecta, potencia esa atmósfera apacible que caracteriza al conjunto.
El recorrido continúa hacia el pasillo, donde un mueble de madera natural con múltiples cajones se acompaña de fotografías familiares en blanco y negro y composiciones vegetales preservadas. Un rincón que resume la esencia del proyecto: funcionalidad y emoción en equilibrio.
En el dormitorio principal, la serenidad se materializa en una paleta suave, dominada por beiges empolvados y marrones cálidos. El papel decorativo de efecto textil brinda profundidad y una sensación envolvente, sirviendo de fondo a un cabecero tapizado y a una cama vestida con capas de tejidos naturales –lino, algodón y lana– en tonos neutros y terrosos. Las obras de arte contemporáneo de Rocío Domínguez y Eme Gallery completan la composición.
Las mesitas de noche y el cabecero originales se han conservado, pero se han reinterpretado bajo una mirada más actual a través del color. Los detalles, desde la colcha matelassé hasta la manta de rayas tejida a mano de Zara Home, reflejan una estética honesta y atemporal.





















