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Los propietarios de esta vivienda de obra nueva en el barrio residencial de Arroyofresno, al noroeste de Madrid, soñaban con un hogar cálido, cuyos espacios generasen una sensación de calma y bienestar. Las interioristas y fundadoras de Ragō Estudio, Bea y Ana, se encargaron de cumplir sus deseos, aunando luz natural, materiales nobles y texturas suaves para construir una atmósfera envolvente en cada rincón. "Nuestros clientes querían calidez, llegar a casa después de un duro día de trabajo y sentir cómo su hogar les abraza. Para ello, utilizamos madera natural, textiles de lino, cerámicas y una paleta terrosa", dicen.
En el recibidor, "partíamos de una pared vacía y sin vida, por lo que diseñamos una composición capaz de dar calidez desde el primer paso", explican desde el estudio. El papel pintado con rayas mostaza aporta amplitud visual y personalidad, la consola de madera rústica introduce textura y naturalidad, y la lámpara con base en azul intenso y pantalla textil con franjas de colores añade un contraste elegante. La alfombra estampada completa el conjunto con suavidad y ligereza. Un espacio sencillo pero lleno de intención, que da la bienvenida con calma.
El salón se organiza en torno a una composición arquitectónica simétrica y equilibrada, con chimenea integrada, estanterías de madera y una cuidada selección de objetos decorativos. La luz filtrada por las cortinas de lino suaviza el conjunto y crea un ambiente acogedor y atemporal.
La base del proyecto se apoya en fibras naturales, madera maciza, linos crudos y textiles con pequeños toques de color. Las texturas juegan un papel esencial, otorgando calidez sensorial y un carácter tranquilo y conectado con lo natural.
"Creamos un espacio íntimo para la lectura y el descanso, donde la mezcla de tejidos, la luz cálida y la sencillez de las piezas generan una sensación de bienestar cotidiano", declaran las interioristas, quienes también reinterpretaron el frente del mueble "eliminando las puertas desalineadas, añadiendo tiradores en las que sí conservamos y creando un falso hueco de chimenea que favorece el equilibrio". Por último, añadieron un papel pintado textil en los fondos de las estanterías, ganando profundidad y dándoles un aspecto más acogedor.
En el comedor, desde Ragō Estudio decidieron colocar el mismo papel textil que en el fondo del mueble de televisión para darle continuidad a la zona de descanso. "También añadimos un espejo grande en acabado envejecido y sin marco, dandole así amplitud y ligereza al espacio. Además, incoporamos dos apliques en cerámica como luz indirecta". La mesa se viste con textiles suaves y un centro floral que brinda color sin romper la armonía. Es un ambiente diseñado para comidas largas, conversaciones tranquilas y momentos que se disfrutan sin prisa.
La zona de office de la cocina se concibe como un pequeño refugio dentro de la vivienda: mucha luz natural y una mesa redonda que invita a la conversación. El arrimadero a media altura, el papel pintado con textura suave y la lámpara orgánica crean un ambiente cálido y luminoso, perfecto para disfrutar cada momento cotidiano.
En el dormitorio, los tonos tierra del otoño son los protagonistas. "Combinando papel textil, materiales nobles como la madera maciza, tejidos suaves, cálidos y la luz tamizada a través del lino, hemos conseguimos este dormitorio que respira calma", añaden Bea y Ana.
La ausencia de luz natural no supuso ningún problema en el baño. "Es un ambiente sereno y equilibrado, donde la textura del papel pintado y los tonos piedra agregan suavidad visual", indican las interioristas. La iluminación tenue, las cerámicas en tonos arena y los detalles naturales completan un espacio pensado para el bienestar cotidiano.




















