Cuando la nueva propietaria entró por primera vez en esta vivienda del puerto de Almerimar, se encontró con un laberinto de tabiques que daban la espalda al mar. Los antiguos dueños habían hecho cambios que quizá les funcionaron a ellos, pero ahora la casa parecía empeñada en mirar hacia dentro. Las vistas al puerto estaban ahí, pero nadie las aprovechaba.

JAO Arquitectura decidió no limitarse a tirar un par de paredes, sino algo arriesgado: una franja central de madera de roble que cruza la vivienda. La llaman 'la veta', y funciona como una espina dorsal. "La nueva planta se organiza en torno a una franja central que articula todo el proyecto", concretan los arquitectos. A partir de ella, la casa se divide en tres bandas. La primera, pegada al puerto, se abre por completo. Allí conviven el salón, el comedor, la zona de estudio y un rincón para leer o descansar, sin un solo tabique que interrumpa la perspectiva. Es un espacio que puede cambiar según el momento del día o las ganas de la propietaria de mover el sofá o añadir una mesa auxiliar.

salón con paredes blancas y acceso a un patiopinterest
Adam García
cocina con isla en color azul abierta al salónpinterest
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La cocina merece especial mención. Para la propietaria era fundamental que no quedara relegada a un rincón de servicio, así que se colocó en el centro, con dos partes bien diferenciadas. Contra la pared, una 'L' discreta pero práctica que integra electrodomésticos, despensa, zona de lavado y una barra para desayunar. Y en el centro, una gran isla donde están los fuegos, una mesa alta para comer informal y el paso hacia la zona privada. Todo en un mismo mueble.

cocina con isla en color azul abierta al salónpinterest
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cocina con isla en color azul abierta al comedorpinterest
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cocina con isla central en color azulpinterest
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cocina con isla central en color azulpinterest
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En el lado opuesto, la zona de noche mantiene cierta intimidad. Las habitaciones guardan parte de la distribución original, pero se les dio una nueva materialidad, más en sintonía con el resto de la casa. Y en medio de todo, esa franja central que articula la cocina y los baños, haciéndolos desaparecer dentro de un volumen continuo y envolvente.

pasillo con armarios de maderapinterest
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La apuesta cromática huye de cualquier tópico, y es que optar por un tono monocolor siempre tiene algo de riesgo, pero aquí funciona porque los materiales son diversos. El porcelánico elegido, de la serie Cementum de Marazzi, resuelve el pavimento en dos tonos: uno neutro –Ash– y otro en índigo. El despiece es continuo, pero el color cambia según la franja. En cocina, aseo y baño, el alicatado es de la serie Zelligne China lux, también de Marazzi: un azulejo esmaltado de 10x10 que suma reflejos y profundidad al azul. La cocina se realizó en tablero Fenix color Blu fes, con encimera de Inalco en gris abujardado, igual que la isla.

Respecto a la iluminación –Grupo Seac–, algunas luminarias empotradas se lacaron en el mismo azul para integrarse en la franja central. En el espacio abierto, los puntos de luz quedan ocultos en el techo, pero destacan dos modelos de Marset: Ambrosía (isla) y Tam Tam (comedor).

En el aseo de cortesía se colocó un papel vinílico de Coordonné, colección Mallorca, con un dibujo en índigo que refuerza el carácter de la 'veta'. La encimera aquí es de Inalco en prugna natural, con lavabo de terrazo confeti de Tikammon.

baño con papel pintado y azulejos cuadrados azulespinterest
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