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Plencia es un pequeño municipio en Vizcaya a 25 kilómetros de Bilbao, un pueblo costero con encanto (no llega a 5.000 habitantes aunque duplica población en verano) donde se encuentra esta casa recientemente reformada por Moralima Etudio. La vivienda, que tiene 110 metros cuadrados, estaba desactualizada y muy compartimentada, algo usual en edificios antiguos. En la distribución original de la casa la cocina estaba separada del salón y los clientes tenían claro que querían un espacio grande, diáfano y luminoso. Contaba con dos baños, dos habitaciones y dos terrazas.
"Nuestro objetivo fue maximizar la luz y la funcionalidad, modificando su diseño original para crear un espacio amplio y acogedor", cuentan Ane Moratalla y Fernanda Lima, arquitecta e interiorista respectivamente, que están al frente del estudio. Las dos acumulan más de 15 años de experiencia a nivel internacional y local, habiendo realizado proyectos en España, Reino Unido y Brasil. "Para poder abrir los espacios, derribamos los tabiques de la zona de día, redistribuyéndola para obtener espacios más diáfanos y con mucha luz natural", aclaran. De esta forma, el salón, el comedor y la cocina quedaron visualmente unidos pero convenientemente delimitados.
Hay otras soluciones para separar espacios abiertos visualmente. Entre el salón y el comedor se ha diseñado e instalado una pared de listones en roble incorporando el mueble de la TV, que acota los espacios sin perjudicar a la circulación de la luz que entra del exterior. A su vez, el comedor, la cocina y el rincón de lectura se ha separado visualmente del recibidor con un murete de obra a media altura acristalado que deja pasar la luz natural desde el otro extremo del salón. En el salón se ha creado un rincón de lectura, requisito imprescindible de los clientes. Diseñamos una librería a medida con almacenaje y una cama abatible oculta. Este espacio se convierte en un espacio cómodo y muy versátil, ya que permite albergar a los invitados llegado el caso. Por otro lado, para disimular la entrada a uno de los baños, se ha diseñado una pared panelada en madera de roble dando continuidad al armario del recibidor. "La carpintería a medida fue una pieza importante para la personalización de este hogar", explican las interioristas.
Además, a los clientes les encanta el diseño y el arte, así que cada pieza fue elegida con cuidado y mimo. Los cuadros constituyen una parte fundamental del diseño. Están situados en diferentes puntos de la vivienda y convierten la casa en un espacio lleno de arte: tanto la combinación de colores como la variedad de estilos le dan personalidad y protagonismo. "La estética de este espacio tiene una base de tonos neutros, mezcla los tonos claros con la madera y hemos dado el toque de color con los accesorios", cuentan las expertas. Se ha mantenido el mismo estilo en cada una de las zonas de la vivienda con una delicada armonía.
En la habitación principal, se ha diseñado un cabecero de cama a medida con una composición de listones, tapizado y una pieza de arte que atrae todas las miradas. Como es una casa de veraneo, la idea fue darle un estilo marinero, con color azul, arena y terracota en los accesorios. El baño principal es más elegante, con baldosa efecto mármol y madera. La iluminación aporta personalidad por el foseado de la ducha y un aplique vertical en el lavabo.
En cuanto a la habitación infantil está revestida con un papel pintado de rayas en la pared y un cabecero a medida en tono verde grisáceo. El toque divertido se ha conseguido con los accesorios color mostaza. El baño infantil sigue el mismo estilo veraniego, con un papel de pared de bañistas y baldosa azul en la ducha.





























