Nada hacía presagiar lo que vendría dos meses después de que Miguel Otero, Juan Esteve y Alberto Espejo decidieran dar un paso más en su amistad para convertirse en socios y fundar De la Villa Studio en enero de 2020. Los dos primeros se conocieron estudiando en Milán y, más tarde, ya en Madrid, a través de amigos en común, apareció Alberto. Cada uno desarrollaba su carrera por separado, pero siempre se mantenían en contacto, compartiendo consejos sobre sus proyectos. "Llegamos a la conclusión de que sería una gran idea unir fuerzas y aprovechar la experiencia compartida", explican.

Germán SáizDetrás de la isla de la cocina, el interiorista Alberto Espejo y los arquitectos Miguel Otero (sentado) y Juan Esteve.
Tiene todo el sentido, ya que la visión acerca de su trabajo como arquitectos (e interiorista en el caso de Alberto), era similar. "Para nosotros, el interiorismo es mucho más que el diseño de espacios; es la manera en que las personas interactúan, cómo se mueven por los diferentes ambientes, qué sensaciones experimentan al entrar y salir de cada uno y cómo perciben los materiales, volúmenes, y texturas. El interiorismo es darle valor a los espacios".

Germán SáizEn la entrada ya se adivinan las extraordinarias calidades de la casa, con suelo de pino Melis, molduras y carpinterías originales restauradas. El cuadro es de Raffael Bader, de Alzueta Gallery.
Este proyecto, en pleno centro de Madrid, honra la amistad que les une, ya que se trata de la casa de uno de ellos. Situada en un edificio histórico de 1907, sus más de 200 metros cuadrados están a rebosar de elementos clásicos, desde la chimenea de piedra del salón hasta las intrincadas molduras del techo o el característico suelo de madera de pino Melis.

Germán SáizUna aguada sobre lienzo de Mariano Chinarro, en Orellana Arte, preside un extremo del salón, con dos esculturales diseños por De la Villa Studio: el sofá de terciopelo verde y la mesa de centro, que es un conjunto ensamblado de madera de roble y piedra caliza Alba. A la derecha, columnas de madera lacada en negro, de Miguel Ángel Verdú. La lámpara de pie, una pieza vintage italiana de los años 60, es del anticuario El 8. Cojines del anticuario Murube y, a la derecha, Ghost table, una mesita auxiliar de NORR11, en Espacio Betty. El pequeño espejo es de Berenis.

Germán SaizEn uno de los extremos del salón, la chimenea original de piedra está flanqueada por espejos despiezados a medida, dos sillones Soriana, de Afra y Tobia Scarpa para Cassina, y una obra de Manolo Ballesteros.
El potencial era grande, pero el espacio estaba desaprovechado, con un pasillo larguísimo que daba acceso a siete habitaciones, así que la reforma se centró en recuperar, restaurar y resaltar la esencia de la vivienda depurando la expresión más clásica del estilo, normalmente más minimalista, del estudio. "El patrón de grandes rombos del suelo estaba muy dañado, los techos de gran altura originales habían sido bajados, lo que había dañado las ornamentaciones originales de escayola, y las carpinterías de madera también habían sufrido considerable desgaste", cuentan.

Germán SáizEn el mirador, taburetes de Rue Vintage 74 y, junto al sillón color menta, un par de mesas auxiliares y alfombra, de BSB Rugs. En la pared, escultura de Rafael Amorós, en Orellana Arte.

Germán SáizSobre la mesa de centro, el conjunto Réaction Poétique, un diseño de Jaime Hayon, homenaje a Le Corbusier, editado por Cassina. La mesita auxiliar es de Molteni y el jarrón de cristal de murano procede del anticuario Judith San Quintín.
El carácter único y poco común de estos elementos dio la pauta estética y material. Sabían que para hacerla brillar de nuevo debían acudir a los oficios tradicionales por un lado y, para modernizar el espacio, pensar una nueva distribución, con una circulación más fluida, menos lineal y que posibilitara que todas esas piezas icónicas de diseño italiano y las creadas ad hoc por el estudio tuvieran una feliz convivencia.

Germán SáizEn un anexo del salón, el comedor, con una mesa de vidrio ahumado en tono marrón, diseño propio, y sillas italianas adquiridas en un anticuario de Florencia. Al fondo, cuadro de Miguel Otero y mueble-bar de roble natural con trasera de espejo y conjunto de baldas descolgadas a medida de latón y cristal.

Germán SáizArte y diseño en papel: en la pared, obra de Alejo Palacios, de Alzueta Gallery, y lámpara de techo, del anticuario Berenis.
Los materiales y los oficios tradicionales y el estilo de vida contemporáneo se fusionan para crear ambientes únicos y confortables.

Germán SáizEn la cocina, todo parece sencillo hasta que se presta atención al suelo hecho a medida con despieces de piedra caliza Alba y travertino Olivillo, que mantienen un interesante diálogo con las vetas de la piedra Taj Mahal de la isla y el metacrilato verde de los taburetes del anticuario Verde Gabán. El cuadro es de Macarena Gross, del anticuario Murube, y los jarrones, de Cassina

Germán SáizEn el comedor de día de la cocina, una vitrina y las puertas en curva ocultan el aseo y un cuarto de lavandería. La mesa es de Miguel Ángel Verdú y las sillas y el cuadro son del anticuario Berenis.
Esta reconfiguración del plano dio lugar a una amplia área social compuesta por un recibidor, un salón con vistas a la glorieta, —"es nuestra estancia favorita", apuntan—, y un anexo donde se ubicó el comedor ,"llevábamos mucho tiempo detrás de esas sillas y, por fin, las conseguimos en un anticuario de Florencia que nos las envió", y una singular cocina con paredes curvas que ahora es el eje central de una vida familiar tranquila, pero salpicada de alegres pinceladas de color, como las de las numerosas obras de arte que hay en las paredes. Sí, del minimalismo también se sale, y casi siempre, la historia acaba con final feliz.

Germán SáizEl despacho-biblioteca, que hace las veces de zona de tránsito al dormitorio principal. El escritorio Fred, de madera maciza de fresno teñido de moca, es un diseño de de Roberto Lazzeroni para Poltrona Frau. La silla es de Mario Bellini, en Cassina; la lámpara es la Model 548, de Gino Sarfatti, una creación de 1951, en Astep, y la alfombra, de &Tradition. Al fondo, obra de Nuria María, de Alzueta Gallery.

Germán SáizEn el dormitorio principal, tonos beiges y tierras, como en el cabecero diseñado por De la Villa Studio y tapizado con tela de Mark Alexander. Las mesitas de noche con cajones de madera de roble y piedra Green Army, de la colección Sensa by Cosentino, también son diseño propio. Las lámparas son de Rue Vintage 74; la ropa de cama, de Matarranz, y los cojines rosas, de Studio Nicholson x Zara Home

Germán SáizEn la otra página, el vestidor, con armarios e isla de roble natural. Al fondo, lavabo diseñado por De la Villa Studio, en piedra Emperador marrón oscuro. En primer plano, pouf de Poltrona Frau, y pouf rojo, de Joquer. Los jarrones son de Patricia Urquiola, en Cassina, y el aplique de ónix blanco, diseño del estudio.

Germán SáizEn el baño, la embocadura de entrada a la ducha, el plato y el zócalo son de travertino Olivillo, y paredes revestidas en estuco. El galán es de Poltrona Frau y, al fondo, cuadro amarillo del anticuario Verdegabán.
Germán SáizLos tres cuadros son obra de Antonio González. El rinoceronte de cuero es de Judith San Quintín y la jirafa de piel, de Sol&Luna.

Germán SáizEn la habitación infantil, cabeceros, de Rue Vintage 74, con cojines a juego en tela de Larsen. La ropa de cama y mantas son de Matarranz, y las cortinas, de Güell-Lamadrid. La mesita ajedrez es del anticuario Judith San Quintín y las sillas vintage, de Reno.
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