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Una impactante entrada en forma de cueva, como un túnel tallado entre dos muros curvos de hormigón, es la primera impresión que ofrece esta casa en las afueras de Valencia. La firma Ubiko, especializada en viviendas industrializadas y parte del estudio Viraje Arquitectura, diseñó esta solución para afrontar el principal desafío del proyecto: construir una casa familiar sobre una parcela con pronunciada pendiente que desciende hasta un pequeño torrente.
En lugar de modificar artificialmente el terreno, los arquitectos fraccionaron la vivienda en diversos volúmenes que van decreciendo en tamaño a medida que se adentran en la parcela, adaptándose naturalmente al desnivel. ''Las piezas van bajando de forma amable, generando vistas cruzadas de unas sobre las otras'', explican.
La vivienda, de 411 metros cuadrados, fue concebida como un refugio para una familia de cinco, hermético hacia la calle pero generosamente abierto hacia el paisaje verde circundante. Esta dualidad define su arquitectura con una fachada principal contundente y opaca que da la espalda al exterior, mientras el interior se vuelca completamente hacia la naturaleza. ''El espacio de acceso a la vivienda se resuelve mediante un camino descendiente que dirige al visitante hasta el umbral de la vivienda, ofreciéndole cobijo'', añaden desde Ubiko.
Al cruzar la puerta principal, se accede a un amplio recibidor bañado por la luz natural que entra a través de un gran ventanal con cortinas de lamas verticales, y que conecta el interior con el frescor del jardín exterior. Este espacio de bienvenida, con sus generosos tres metros de altura, está dominado por una escalera escultural de acero y madera que parece flotar en el aire, convirtiéndose en el centro de atención.
La distribución estratégica de los volúmenes construidos responde a la intención de ocupar la zona próxima a la calle para liberar el resto de la parcela. Cada estancia aprovecha la orientación este mediante grandes aperturas protegidas del sol excesivo, estableciendo una conexión constante con la vegetación exterior.
Bajando unos pocos escalones se llega al centro neurálgico de la vivienda, un espacio diáfano que integra salón, comedor y cocina. ''Este gran espacio es el corazón de la casa. Una pieza central conectada al resto de espacios que recogen el programa, presidida por un gran porche abierto a las vistas'', señalan desde el estudio. En la cocina, la isla central, diseñada íntegramente en mármol, se presenta como una pieza escultórica que permite múltiples usos. Por un lado, el de cocinado; por otro lado, el de barra de desayunos para las comidas informales del día a día.
El cuidado por los detalles se extiende al interiorismo, con piezas de firmas reconocidas como una alfombra diseñada por Jaime Hayón para Nani Marquina, lámparas artesanales de la ceramista Adriana Cabello y obras de arte firmadas por Lara Ordoñez para Galería Vangar.
El programa habitacional completa la vivienda con tres zonas claramente diferenciadas: una dedicada a los dormitorios familiares, otra pensada para acoger visitantes y una tercera más versátil para usos diversos.
Proyecto e información: Cortesía de Ubiko.




























