- Reformas en casa: los 25 antes y después más impactantes
- Los 40 pisos pequeños de menos de 50 metros más bonitos
- 55 ideas para decorar un piso pequeño con estilo y encanto
- Las 5 tendencias para decorar las terrazas que arrasan en 2024
Con la jubilación a la vuelta de la esquina, esta pareja no buscaba simplemente una casa, sino una nueva etapa vital más sosegada, con tiempo libre para poder disfrutar de sus hijos y nietos. El elegido fue este ático de 170 metros cuadrados más 70 metros cuadrados de zonas exteriores en Valldoreix, Sant Cugat. Un enclave de lujo rodeado de campo y vegetación, donde tampoco falta una piscina comunitaria.
La construcción fue llevada a cabo por Acciona, quien dejó que los clientes pudieran moldear los interiores. Para ello, contrataron al Estudio de Interiorismo Aramara, que se encargó de abrir espacios, quitar tabiques y jugar con los diferentes materiales y texturas, para conseguir ambientes cálidos y acogedores que fluyeran del interior al exterior.
El primer cambio significativo se dio en el recibidor, eliminando puertas de más, sustituyendo paredes que delimitaban el pasillo y barandillas de barrotes por vidrios transparentes. Además de realizar todo un panelado ranurado debajo de las escaleras, escondiendo espacios de almacenaje y la puerta de acceso al lavadero. Como toque final, las lámparas arquitectónicas suspendidas con pantallas cilíndricas en color blanco, destacan la doble altura y dan carácter a este espacio de bienvenida.
El salón-comedor y la cocina se diseñaron con un objetivo claro: conectar los espacios para lograr que la luz natural fluyese. El salón, con salida directa a una amplia terraza, se convierte en un lugar de descanso y encuentro donde los tonos azules se combinan con muebles de líneas verticales y texturas suaves en los textiles. El comedor, presidido por una mesa con lámparas suspendidas, cuenta con un aparador a medida que refuerza el orden visual y separa sutilmente los ambientes.
La cocina, práctica y moderna, destaca por su distribución inteligente: muebles en antracita para el área de trabajo y una zona de office con mesa alta y taburetes que aportan un toque informal. La lámpara azul suspendida hace de nexo cromático con el resto de la vivienda.
Las puertas correderas a medida que separan estas estancias son otro acierto: combinan cuarterones de vidrio y opacos, permitiendo abrir o cerrar espacios según el momento y las necesidades.
Subir las escaleras del recibidor lleva a uno de los grandes tesoros de este ático: una terraza de grandes dimensiones con una pérgola. Dividido en dos zonas –chill out con un gran sofá rinconera y cocina exterior con comedor–, este espacio se ha diseñado para ser disfrutado todo el año. Un mueble a medida integra una nevera, fregadero, lavaplatos e incluso una barbacoa de gas, todo perfectamente oculto y funcional.
La pérgola de lamas orientables permite ajustar la luz y proteger del frío o la lluvia, mientras que la vegetación cuidadosamente dispuesta aporta frescura e intimidad, convirtiendo la terraza en un rincón sereno y lleno de vida.
Las habitaciones, originalmente cuatro, se transformaron según las necesidades de los propietarios. Una de ellas se convirtió en despacho, con tonos oscuros, un toque más masculino y cuadros llenos de historia familiar, aunque los nietos son los que más lo disfrutan.
La habitación de invitados, diseñada especialmente para los más pequeños, es un espacio dulce y funcional donde los tonos azules y beige conviven con la madera de roble en el mobiliario y la iluminación.
La suite principal, creada al unir dos habitaciones, es el resultado perfecto entre sobriedad y calidez. Los muebles de nogal oscuro aportan presencia, mientras que las formas redondeadas de los textiles, el cabecero en lino natural y la butaca en azul eléctrico suavizan el conjunto. El vestidor, con su alfombra y puf de terciopelo a juego, repite las mismas líneas decorativas para mantener la coherencia visual.
El baño en suite es un ejercicio de equilibrio entre materiales y texturas: el microcemento topo reviste el espacio, dando protagonismo a la madera del mueble bajo lavabo y a los complementos en tonos azules. La iluminación cálida e indirecta completa la sensación de calma.
En el baño de cortesía, el papel vinílico en tonos verdes bambú y la iluminación estratégica crean un ambiente elegante. El baño de invitados mantiene este mismo color en el mueble de lavabo volado.
En definitiva, la luz, las texturas y el juego de materiales han transformado este ático en un espacio lleno de personalidad, donde las estancias se conectan con naturalidad y los exteriores invitan a quedarse. Una vivienda que refleja las necesidades de una pareja que, más que estrenar casa, ha reinventado la manera de disfrutar su día a día.
Interiorismo: Estudio de Interiorismo Aramara.













































