Antes de acometer un retrato, el artista Chema Rodríguez envía a la persona un cuestionario con 100 preguntas sobre su vida, sueños, miedos, gustos, pasiones... La primera es: "¿Un secreto inconfesable". E intenta leer los libros que le han marcado, comer sus platos favoritos y escuchar su música. Nacido en Triana y doctor en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, comenzó pintando a la naturaleza, y continuó cultivando el retrato. "De los ojos hacia adentro, hay un paisaje maravilloso -nos dice-, y sentía que tenía que pintarlo". Sibarita y gozador, ama (y cultiva) la música y la gastronomía, es también una persona espiritual. "Pintar para mí es una herramienta para la salvación", confiesa.

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Álvaro Rodríguez Galán
El artista Chema Rodríguez es también un experto en la cocina y en el arte de la mesa.
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Alvaro Rodriguez Galan
Retrato del rey Felipe VI.

Define un buen retrato como "el que me ayuda a trascender y a conocerme más". Afirma que la pintura le ha ahorrado una fortuna en psicoanálisis y le ayuda a ser mejor persona. "Uso a los modelos de espejo, puedo identificar luces y sombras en ellos que también me pertenecen". Ha retratado a personalidades como el rey Felipe de Borbón, a miembros de la aristocracia nórdica y a personas anónimas con la misma intensidad y pasión. "Al pintar entro en trance, y si no, no me da felicidad".

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Retrato del niño J. Ronquillo, óleo sobre lienzo.
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Oleo sobre lino, la senorita Fanny Ramel con su mascota Dafne, retratado en el Palacio de Övedskloster.

@chema.rodriguez

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