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Cuando era un niño siempre estaba dibujando y pintando. Hasta hoy sigue haciéndolo con un optimismo contagioso y una actitud vitalista que se transmite a su obra. Sus esculturas son poderosas, rotundas y al mismo tiempo sencillas. Seducen por la vista y despiertan las ganas de tocarlas. Hechas en resinas, cemento, aluminio, latón, fibra de vidrio, etc., son grandes volúmenes de líneas redondeadas y formas orgánicas.
El lenguaje de este artista es abstracto, pero sus piezas nos recuerdan a células, el origen la vida. Algunas presentan torsiones imposibles, las hay que desafían la gravedad y otras están formadas por centenares de unidades de cristal o metal que, ancladas en una pared, crean efectos de luces y sombras, evocando lejanas galaxias en forma de espiral o de elipse.
Eduardo Pérez-Cabrero Batlló nació en Barcelona en una familia de ilustres apasionados por el arte: Josep Batlló, tío de su bisabuelo materno, encargó a Gaudí la creación de la Casa Batlló, icono de la arquitectura modernista; y su bisabuelo paterno fue compositor y director de la Orquesta del Liceo de Barcelona. Mientras cursaba el colegio, a la vez practicaba dibujo artístico y escultura en la Escuela de Artes y Oficios. Sin embargo, cuando llegó el momento de elegir la carrera, aconsejado por su familia, optó por Publicidad. La ejerció durante años, siempre robándole tiempo para la creación artística. Hasta que a finales de los noventa, optó por entregarse del todo al arte. "Necesitaba hacerlo. Es un impulso interno muy potente", cuenta.
En su taller en Barcelona, junto a su equipo, crea piezas cada vez más desafiantes y experimenta con los materiales. La genética, la vida y los sentimientos humanos son temas que inspiran su obra. Ésta se encuentra en colecciones privadas, casas y lugares públicos de España, Andorra, Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos, México, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, Rusia... El Hotel Four Seasons de Madrid exhibe 17 obras suyas, entre ellas Starry Night, de 9x3,5 m, una eclosión de 1.500 piezas de latón en una pared. Le representan galerías en cuatro ciudades: Marita Segovia en Madrid, Pigment Gallery en Barcelona, Artscape Lab en Miami y Leila Heller en Dubái.
Él pone en valor su origen y esencia mediterráneos: "Me gustan las sensaciones marinas, la fluidez, la tranquilidad, lo translúcido del mar. Después de que he dado forma a la pieza, disfruto dándole transparencia a partir de veladuras y colores que fabrico con pigmentos naturales", nos cuenta. Podremos disfrutar de sus obras recientes en su próxima exposición individual en la primavera de 2024, en Pigment Gallery de Barcelona.

















