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El estuco y la artista Iva Viana estaban destinados a encontrarse. Nació en Viana do Castelo, una ciudad al norte de Portugal, bañada por las aguas del Atlántico y del río Limia, que esconde la riqueza arquitectónica surgida de una antiquísima tradición en la artesanía del estuco. Sin embargo, Iva descubrió este tesoro casi por azar después de graduarse en Bellas Artes en la Universidad de Oporto. Este material, empleado durante siglos para hacer molduras y relieves en paredes y techos de casas, palacios, palacetes, iglesias y catedrales, cobra hoy nueva vida en las manos de esta escultora portuguesa. Ella bebe del legado de los maestros artesanos de su tierra, pero lo reinterpreta para crear obras contemporáneas que lucen su frescura y fuerza expresiva en residencias privadas, restaurante y hoteles de alto lujo, como el Four Seasons de Londres, el Shangri-La de París...
Desde muy joven sentía fascinación por los volúmenes y los juegos de luces y sombras, y optó por formarse como escultora. En esta etapa de exploración, trabajó diferentes materiales, yeso, piedra, arena, cerámica, y vivió enriquecedores periodos en Brasil, Mozambique y Cracovia. Su flechazo con el estuco ocurrió cuando comenzó a trabajar en una gran empresa francesa de yesos decorativos con sede en Portugal. Allí aprendió el oficio y también acarició las ganas de volar por su cuenta. "Durante seis años fue para mí una verdadera escuela técnica, con estucadores portugueses. Fue un periodo de mucha producción, pero de poca creatividad, y me fui para tener más libertad y un papel más aspiracional", nos cuenta. Después de su periplo, volvió a la casilla de salida, su ciudad natal, Viana do Castelo, el mejor lugar posible para cultivar su arte. "Es la capital de los yesos, los mejores estucadores de Portugal han nacido aquí", afirma. Allí, en 2013, creó su atelier de escultura, donde explora libremente la conexión entre las técnicas tradicionales del moldeado natural del estuco con los procesos de fundición modernos de otros materiales. Siempre con calma y paciencia. A ella le gusta "tener tiempo para pensar, tiempo para enamorarse del proyecto y tiempo para rectificar si es necesario.
"Ésta es una ciudad maravillosa para vivir, rodeada por mar, río y montaña, y me brinda la calidad de vida para crear", añade. Experta remera, adora navegar por el río Limia en su barco después de las jornadas en el taller. Este paisaje ha inspirado uno de sus proyectos más ambiciosos y el primero al aire libre, iniciado en 2021: cuatro fachadas en cuatro edificios de ocho metros de altura en Viana do Castelo. La primera fachada está lista para ser montada y ahora ha empezado a modelar la segunda, en un material nuevo con base de piedra, que resiste la intemperie. "Las cuatro fachadas cuentan una sola historia: mi mirada cada vez que salgo a remar", nos dice. Pronto cumplirá un sueño: mudarse a una nueva casa en el terreno de lo que fue una parroquia, empinado en la ladera de un monte que mira el mar, cerca de su taller y del proyecto de su marido, un albergue para peregrinos de El Camino de Santiago. Entre sus planes están crear un espacio para quienes quieran aprender estucado de yeso y modelaje de yeso, y seguir explorando en su taller, junto a su equipo, João Cruz y Gustavo Fonseca. "Tengo ganas de salir de las paredes, de hacer esculturas de pedestal", dice.




















