Es una de las mejores recetas de la gastronomía española y tiene mucha elaboración, pero no hay nada mejor que un buen aperitivo con unas croquetas caseras ricas y fáciles. Si sueles hacerlas, pero cuando las rebozas se abren, estás de suerte porque tenemos el truco infalible para freír croquetas y que queden muy crujientes.

Si tienes la suerte de disfrutar de tus abuelas, coge ahora mismo el teléfono y pregúntales por su secreto para hacer las mejores croquetas del mundo, pero también te gustará saber nuestro truco para freír las croquetas en la sartén sin que se abran ni se derrame el relleno. La recompensa es ver las caras de los que acuden al improvisado picoteo que has montado en casa, que puedes completar con estas recetas de aperitivos fáciles, ricos y originales.

Cómo freír las croquetas bien sin que se rompan

Un buen plato de croquetas necesita siempre paciencia, sobre todo para hacer la masa. Una vez que la tengas preparada, amasa un rollo de unos 30 cm y córtalo en rodajas, así será más fácil hacer las croquetas en forma cuadrada, ovalada o redonda, como más te gusten. Si crees que no vas a consumirlas, lo mejor es que las congeles y así tendrás a mano una cena de lujo.

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Cris Cantón//Getty Images

Para ahorrar tiempo en la cocina, coge con un tenedor una porción de la masa de croquetas y pásala por un plato con harina de trigo. Moldea con tus manos bien, sumerge de una en una en un bol con huevos batidos y escurre bien antes de freír. En una sartén, vierte un par de dedos de aceite de oliva virgen y deja que se caliente bien. Pon las croquetas sin amontonar y dora por todas las caras, durante un par de minutos más o menos. Reserva en un plato con papel de cocina para que absorban el exceso de grasa. Con este truco infalible la masa del interior de las croquetas no salpicará en la sartén y quedará un rebozado muy crujiente, además conseguirás un platazo en un abrir y cerrar de ojos.

El truquito que te hemos dado es rápido y eficaz, aunque puedes puedes freír las croquetas de forma tradicional. Para ello, prepara tres bandejas, una con huevo batido, otra con harina y una más con panko. Cuando tengas todas las croquetas formadas, sumerge en el huevo cada una con cuidado, escurre y enharina. Sacude la croqueta y rebózala en el panko para potenciar la sensación crujiente al morderla, aunque si no tienes en casa puedes optar por pan rallado. Pon mimo en cada uno de los pasos para que no quede una superposición de capas demasiado gruesa y recuerda que las croquetas se fríen siempre en aceite muy caliente.

De toda la vida, las croquetas son el súmmum de las recetas caseras con sobras para hacer una cocina de aprovechamiento, así que ya sabes que si hoy comes cocido, mañana toca hacer salsa bechamel para completar el relleno de las croquetas; lo mismo pasa si has tenido en el menú pollo asado, un plato de pescado, ropa vieja o ese jamón que tiene próxima la fecha de caducidad.