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La interiorista Rosa Lahoz ha conformado su propio estilo en Lapopie. Con este sello aborda proyectos muy variados, aunque hoy señalamos cómo consigue crear un hilo conductor para organizar el espacio visual a través de las flores. En uno de sus trabajos, "la intención era integrar la naturaleza como parte de la arquitectura interior. La flor ayudó a resolver un espacio que necesitaba calidez y coherencia", argumenta la experta.
La diseñadora de interiores considera que el sello de Lapopie "está en combinar flores con materiales con alma: barro, arcilla, cerámica pintada a mano, vidrio artesanal o vasijas de gran formato. Estos elementos aportan peso y textura, y cuando se combinan con un gesto floral sencillo crean escenas con muchísima personalidad".
¿Se puede aplicar la teoría en casa? Por supuesto, Rosa Lahoz nos invita a "elegir un buen recipiente con carácter y acompañarlo de una sola composición, que bien pensada puede transformar por completo un espacio".
¿Qué arreglos florales recomienda en una mesa de centro?
En mesas de centro o de comedor, prefiero composiciones bajas y orgánicas que no interrumpan la conversación ni la vista. La flor debe acompañar, no estorbar. En mesas alargadas funciona mejor fragmentar el arreglo en varios centros pequeños a distintas alturas. Esto crea ritmo visual y permite integrarlos con vajilla, manteles y textiles, generando una escena más rica y dinámica.
Y, ¿qué especie de flor propone para decorar el recibidor?
En la entrada de la casa, en cambio, apuesto por verticalidad y carácter escultórico. Es el primer impacto de la casa. Si los techos son altos, me encantan composiciones muy elevadas o gestuales que toquen el techo. La idea es dar la bienvenida y marcar el tono emocional del hogar desde el primer momento.
Tres ideas para decorar con flores en una casa pequeña.
La primera, apostar por pequeños jarrones o recipientes especiales y crear micro bodegones en distintos puntos de la casa para generar ritmo, pero sin saturar. En segundo lugar, elegir una única pieza floral con mucha personalidad. Una sola flor o rama potente que actúe como punto focal. A veces menos es mucho más. Y, por último, integrar flor seca o preservada en estanterías o rincones como si fuera un objeto decorativo más. Personalmente prefiero la preservada por su limpieza y durabilidad.
¿Tiene algún truco para prolongar la vida de un ramo de flores?
El mantenimiento es clave. Cambiar el agua cada dos días evita la proliferación de bacterias, que crean las propias flores en el agua y deterioran el tallo. También recomiendo cortar los tallos al bies, cada vez que se renueva el agua, para facilitar la absorción hasta la flor. Además, hay que evitar fuentes de calor directas, calefacciones o sol intenso. Un pequeño truco que me funciona muy bien es añadir una pizca de lejía al agua. En verano, pulverizar ligeramente algunas flores recreando el efecto de la lluvia ayuda a hidratarlas, especialmente si hay hortensias.
Indique cuándo conviene pasar a flor preservada o seca.
Este tipo de flores son ideales cuando buscamos una presencia duradera o un mantenimiento mínimo. Funcionan muy bien en techos, instalaciones permanentes o zonas de difícil acceso. Aunque la flor preservada es más costosa, a largo plazo puede ser la opción más eficiente.
Más información: Lapopie.
Belinda Guerrero es redactora digital especializada en decoración, arquitectura e interiores en Nuevo Estilo, aunque también escribe contenidos sobre jardinería, bienestar o mascotas. Le interesa la economía circular y la ecología, pero también las tendencias del interiorismo y encontrar trucazos para ahorrar tiempo o energía y conseguir vivir todos mejor en un entorno más sostenible. En la web de Nuevo Estilo también hace guiños al star system cuando bucea en las casas de los famosos españoles y de las celebrities con más seguidores en redes sociales. Belinda tiene una larga experiencia como periodista y también ha sido diseñadora gráfica, así que puede decir que ha ejercido en casi todos los frentes de la prensa, desde agencias de noticias hasta diarios y revistas, donde ha tenido la suerte de participar en el lanzamiento de grandes proyectos brillantes en los grupos de comunicación más importantes de España. También ha trabajado en producciones de moda, organización de eventos y en el departamento Boutique Creativa de Hearst, donde se creaban productos branded content y coordinaba equipos para diseñar revistas de empresa y fidelización para El Corte Inglés, Repsol o Renfe. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid para dedicarse a la profesión más bonita del mundo y ha tenido la suerte de seguir en esta maravillosa brega capaz de saciar su curiosidad infinita sobre cualquier tema. Ha escrito artículos de decoración, cine, belleza, motor, consumo, salud, economía, cultura, moda, gastronomía o medio ambiente; en realidad, sobre cualquier ámbito, incluida una de sus grandes pasiones: los viajes. Como redactora de la revista DeViajes, tuvo la suerte de pasear por todo el mundo durante una década y recibir el Premio de Prensa Escrita de Turismo de Flandes.














