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La Inteligencia Artificial ha irrumpido en el mundo de la arquitectura y el interiorismo y ha cambiado las reglas del juego y la forma de trabajar. El arquitecto técnico Alberto Sanz, experto en IA y director de Innovación y profesor en IDEQUO, la evolución de la Escuela Madrileña de Decoración, ofrece otra mirada de esta nueva herramienta de trabajo que, lejos de sustituir al arquitecto o interiorista, agiliza el proceso, evita las tareas más aburridas y ofrece escenarios diferentes.
Una aliada que, bien utilizada, puede hacerte mejor profesional y ser fuente de inspiración para todas aquellas personas que quieren renovar la decoración de su casa. Descubre en esta entrevista cómo evitar sorpresas, la IA también se equivoca, y sacar partido a todo su potencial presente y futuro.
¿Qué aporta la Inteligencia Artificial a la decoración?
La IA aporta algo muy potente a la decoración y el interiorismo: velocidad y amplitud creativa, sin quitarle ni un gramo de protagonismo al diseñador. Te permite pasar de la idea a verla en minutos. Por ejemplo, estás trabajando en un salón: ¿Y si lo hacemos más cálido? ¿Y si probamos una versión más minimalista? ¿Y si metemos un punto más escultórico? Antes, o tenías que hacer pruebas, montar renders, buscar referencias, o elegías una dirección y cruzabas los dedos. Ahora puedes ver varias en paralelo y decidir con mucha más claridad.
Pero lo realmente interesante no es solo la velocidad, es que te saca un poco de tu propia cabeza. Te propone combinaciones, atmósferas o enfoques que quizá no habrías planteado de primeras. No porque sea más creativa que tú, sino porque ha visto absolutamente de todo en sus procesos de entrenamiento. La IA no te quita el trabajo, pero sí te quita bastante del trabajo aburrido. Y eso, bien usado, es una maravilla.
¿Cuáles son sus límites?
Que no diseña, sugiere. No tiene criterio, no entiende al cliente, ni el contexto, ni el presupuesto. Ahí es donde entra el interiorista, que es quien filtra, decide y convierte todo eso en un proyecto real. Por suerte para nosotros, tiene límites muy claros, y entenderlos es lo que marca la diferencia entre usarla bien o frustrarse en dos días.
No entiende la realidad; puede generarte un salón espectacular con una lámpara imposible de instalar o un sofá que no pasa ni en sueños por la puerta. Funciona muy bien en lo visual, pero no tanto en lo práctico. También falla cuando necesitas precisión: medidas, encuentros, soluciones reales… Ahí sigue siendo imprescindible el trabajo técnico del interiorista.
Y luego hay un límite más sutil, pero muy importante: si no sabes lo que buscas, la IA tampoco te lo va a dar. Es como un espejo. Cuanto más claro es tu criterio como diseñador, mejores son los resultados. Si no, te devuelve ruido. Bonito, pero ruido. Así, puedes pasarte horas generando imágenes preciosas y acabar exactamente donde empezaste, pero ¡con 40 fotos más en el escritorio!
Una herramienta en el día a día de los interioristas
¿Cómo la usan los interioristas en su trabajo diario?
Sobre todo, para pensar más rápido y comunicar mejor. En fases iniciales, por ejemplo, para explorar ideas. En vez de imaginar un concepto, lo ves, y eso ayuda muchísimo a decidir antes de empezar a dibujar. También es muy útil en la creación de moodboards y narrativa visual. Ya no se trata solo de recopilar referencias, sino de construir una identidad más coherente desde el principio. Incluso puedes generar imágenes específicas que no existen en internet, adaptadas exactamente al proyecto.
En fases más avanzadas, muchos interioristas la utilizan para visualización rápida: transformar un boceto, un plano o un modelo sencillo en una imagen mucho más atractiva para presentar al cliente. No sustituye al render final, pero sí acelera muchísimo la comunicación. Y luego hay una parte menos visible pero muy potente: la IA como asistente de trabajo. Desde redactar memorias, hasta organizar ideas, justificar decisiones de diseño o incluso preparar presentaciones.
Al final, no es que haya una única forma de usarla, como explicamos en la formación de IDEQUO. Cada profesional la integra donde más sentido tiene en su proceso. Pero si hay algo común: te permite centrarte más en pensar el proyecto y menos en pelearte con el proceso.
¿Es importante saber usarla con profundidad?
Sí, pero no en el sentido de volverte técnico de IA, sino de entender cómo pensar con ella. Hay una diferencia enorme entre usarla `por encima’ (probar cuatro prompts y ver qué sale) y usarla con criterio. En los cursos de IA de IDEQUO para la creación de espacios de interiorismo y decoración señalamos que, cuando empiezas a entender cómo responde, cómo interpretar lo que te devuelve y cómo guiarla, deja de ser una herramienta curiosa y pasa a ser realmente útil. Por ejemplo, no es lo mismo pedir “un salón bonito” que saber construir una intención: materiales, luz, atmósfera, referencias… Cuanto más claro eres tú, más afinado es el resultado. Y eso no tiene tanto que ver con la herramienta como con tu capacidad como diseñador.
Y esto es clave: bien usada, te ahorra tiempo, pero mal usada te lo hace perder. y puedes entrar en un bucle infinito de pruebas. De esos en los que dices “una más y paro” y no paras nunca. Así que sí, merece la pena profundizar. No para complicarte la vida, sino justo para lo contrario: para tener más control, más criterio y, curiosamente, más libertad creativa.
¿Puede ser también una fuente de inspiración a la hora de crear un proyecto o solo un aliado técnico?
Totalmente. Y, de hecho, es donde más sorprende. A veces partes de una idea muy abstracta. Por ejemplo: “un espacio que transmita calma, casi como si el tiempo fuese más lento”. Y la IA te devuelve interpretaciones visuales que te ayudan a concretar eso. A veces no acierta del todo, pero justo en ese ‘casi’ es donde aparecen ideas nuevas.
Y otras veces te rompe esquemas. Todos los diseñadores tenemos tendencias, estilos o soluciones recurrentes. La Inteligencia Artificial, al no tener esas ‘manías’, te lanza combinaciones que te sacan de ahí y de repente dices: “espera, esto tiene algo”. En ese sentido, no es solo un aliado técnico ni solo inspiración: es un catalizador creativo. Te ayuda a empezar, a desbloquearte y a explorar, pero el proyecto sigue siendo tuyo de principio a fin.
Una forma de reducir presupuesto y tiempo
¿Puede la Inteligencia Artificial reducir el presupuesto de un proyecto de interiorismo?
Sí, pero no tanto porque ‘abarate el diseño’, sino porque optimiza muchas decisiones antes de que cuesten dinero de verdad. Con IA puedes explorar distintas opciones de materiales, distribuciones o estilos sin necesidad de prototipos, renders complejos o pruebas físicas. Es decir, equivocarte antes y más barato. Y en interiorismo, cada error evitado es dinero.
También ayuda a que el cliente vea claro el proyecto desde el principio. Menos dudas, menos cambios, menos “esto no me lo imaginaba así”. Y todos sabemos que esa frase, cuando aparece en obra, no suele ser barata. Y luego está el tiempo del propio profesional. Si reduces horas en tareas repetitivas o en procesos de prueba, ese tiempo se puede invertir mejor o simplemente no se factura.
Eso sí, importante: la IA no hace milagros. No convierte un presupuesto bajo en un proyecto espectacular por arte de magia. Pero bien utilizada, ayuda a tomar mejores decisiones antes de gastar, y ahí es donde realmente marca la diferencia.
¿Y el tiempo?
Ahí la Inteligencia Artificial es prácticamente imbatible: donde más impacto tiene es en el tiempo. Reduce muchísimo los tiempos en fases que antes eran lentas por naturaleza. Por ejemplo, generar propuestas iniciales, crear moodboards, probar estilos o visualizar ideas. Lo que antes te podía llevar horas o, incluso días, ahora lo puedes tener en minutos. Y no una opción, sino varias para comparar.
Pero sobre todo ahorra tiempo en algo clave: ‘las vueltas’. Cuando el cliente ve el proyecto de forma más clara desde el principio, hay menos cambios, menos indecisión, menos rehacer cosas… Porque en interiorismo, lo que más tiempo consume no es diseñar, es rediseñar.
En el día a día, además, actúa como un acelerador constante. Te ayuda a redactar, a estructurar ideas, a preparar presentaciones… Pequeñas cosas que, sumadas, acaban siendo muchas horas a la semana. Pero si no tienes claro lo que buscas, puedes perder tiempo generando opciones sin rumbo y abrir veinte pestañas de ‘a ver qué pasa’. ¡Porque usada así, no pasa nada!
La gran aliada del interiorista
¿Aliada o enemiga del interiorista?
Aliada, pero de las que te exigen estar a la altura. La IA no viene a quitarle el sitio al interiorista, viene a cambiarle un poco las reglas del juego. Si la ves como una amenaza, probablemente es porque estás pensando en tareas muy concretas que ahora se hacen más rápido. Pero el valor real del interiorismo nunca ha estado ahí, sino en el criterio, la sensibilidad y la capacidad de convertir una idea en un espacio habitable.
Antes, hacer un buen render era diferencial. Ahora, lo diferencial es saber qué render tiene sentido y cuál no, aunque sea precioso. De hecho, bien utilizada, te potencia muchísimo. Te permite explorar más, comunicar mejor tus ideas y trabajar con más agilidad. Es como pasar de ir en bici a ir en moto: llegas antes, pero tienes que saber conducir.
Ahora bien, también tiene su punto incómodo. Hace más evidente quién tiene criterio y quién no. Porque cuando todos tenemos acceso a las mismas herramientas, lo que marca la diferencia ya no es la herramienta, es cómo la usas. Así que no, no es una enemiga. Pero tampoco es neutra. Es una aliada que te empuja a ser mejor profesional. Y eso, aunque a veces dé un poco de vértigo, en realidad es una muy buena noticia.
¿Debemos tenerla miedo?
Más que miedo, yo diría que debemos tenerle respeto y curiosidad. El miedo suele venir de pensar que la Inteligencia Artificial va a sustituir al interiorista, pero en realidad no entiende el espacio como lo entendemos nosotros. No vive, no siente, no sabe lo que es habitar una casa. Puede generar imágenes muy potentes, sí, pero no diseña pensando en una persona real, en sus rutinas o en cómo se va a usar ese espacio.
Ahora bien, respeto sí, porque es una herramienta muy potente y está evolucionando muy rápido. Cambia procesos, acelera tiempos y obliga a adaptarse. Ignorarla no es una opción muy inteligente, la verdad. Y luego está la parte interesante: la curiosidad. Cuando pasas del miedo a la exploración, te das cuenta de que no viene a quitarte nada, sino a ampliarte el campo de juego. Te permite probar más, equivocarte antes y llegar más lejos. Al final, no es tanto una cuestión de “¿da miedo?" como de "¿qué haces tú con esto?”. Porque la IA no sustituye a los interioristas, pero sí puede dejar atrás a los que deciden no entenderla. Y eso cambia bastante la conversación.
Fuente de inspiración para actualizar tu casa
¿Resultan prácticas las apps de Inteligencia Artificial para las personas que quieren decorar su casa?
Sí, las apps son prácticas, pero con matices. Para alguien que quiere decorar su casa, la IA es una herramienta muy accesible para visualizar ideas rápidamente. Puedes subir una foto de tu salón y probar estilos, colores o cambios sin mucho esfuerzo. Eso ayuda a tomar decisiones con más seguridad.
También es útil para inspirarse. Si no sabes por dónde empezar, te puede dar un punto de partida bastante claro: combinaciones de materiales, paletas, tipos de mobiliario… Es como tener un Pinterest, pero que responde a tu propio espacio.
Pero hay que tener ojo: muchas veces lo que propone es bonito, pero no siempre realista y, a veces, falto de personalidad. Así que funciona muy bien para imaginar, inspirarte y aclararte. Pero cuando el proyecto se complica, el criterio profesional sigue siendo clave.
Imprescindible, integrada y participativa, así será en el futuro
En el futuro, ¿hacia dónde evolucionará?
Va a evolucionar hacia algo mucho más integrado y casi invisible. Ahora mismo usamos la Inteligencia Artificial como una herramienta puntual, pero en el futuro va a estar dentro de todo el proceso, conectando fases que hoy están separadas. Desde la idea inicial hasta la ejecución, todo más fluido. Por ejemplo, pasaremos de generar una imagen bonita a trabajar con sistemas que entiendan mejor el espacio: que conecten diseño, materiales, presupuesto y viabilidad en tiempo real. Es decir, no solo ‘cómo se ve’, sino cómo se construye y cuánto cuesta. Surgirán, o mejor dicho, ya están surgiendo, nuevos modelos generativos y formas de modelar y tenemos que estar atentos y adaptarnos.
Y otra cosa interesante: será cada vez más conversacional. No habrá que “pedirle cosas raras”, sino trabajar con ella de forma mucho más natural, como si fuese un colaborador más en el estudio.
Dentro de unos años, ¿será parte natural del proceso creativo de los interioristas, arquitectos y diseñadores?
Sí, totalmente. Igual que hoy nadie se plantea trabajar sin software de diseño, dentro de unos años la IA será simplemente parte del proceso, no algo ‘extra’. No la veremos como “voy a usar IA”, sino como algo que está integrado desde el principio: cuando piensas una idea, cuando la desarrollas, cuando la comunicas… Estará ahí, acompañando. Por eso, es importante conocerla y aplicarla bien con formaciones como las que se imparten en IDEQUO.
De hecho, lo interesante es que no va a sustituir el proceso creativo, sino que lo va a reconfigurar. Habrá más iteración, más prueba, más exploración en menos tiempo. El diseñador va a poder moverse entre muchas opciones antes de decidir, y eso eleva el nivel del proyecto.
También va a cambiar el foco. Si antes parte del valor estaba en saber producir una imagen o un render, cada vez estará más en saber qué hacer con todo eso: tener criterio, construir una narrativa, entender al cliente, tomar decisiones con sentido. Y, probablemente, pasará algo curioso: cuanto más avance la tecnología, más valor tendrá lo humano. La sensibilidad, la intención, la mirada propia… eso no lo automatizas. Así que sí, será completamente natural. Tan natural que dejaremos de hablar de ‘interiorismo con IA’ y volveremos a hablar simplemente de interiorismo, pero en un contexto mucho más potente.
Lola Márquez está licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Lleva escribiendo sobre decoración y estilo de vida más de 25 años en diversas cabeceras especializadas y femeninas como hola.com, Cosas de Casa, El Mueble, Arquitectura y Diseño, Interiores, abc.es, MujerHoy, divinity.es y otras. Además, escribe en medios profesionales sobre arquitectura, ha llevado la comunicación de diferentes marcas y realiza creación de contenidos de marca.
Aunque sus comienzos fueron en el mundo de los sucesos y los tribunales, empezó en la redacción de Cosas de Casa y más tarde en la de El Mueble y ya nunca lo dejó.
La decoración, el diseño y las tendencias de interiorismo no solo son su profesión, sino que también forman parte de su día a día. Comprende el papel principal de la casa en la sociedad actual como un refugio para desconectar y ser una misma. Por eso, aunque el negro y el gris dominan sus outfits, en su piso el rosa y el amarillo visten muebles y accesorios, como una declaración de su actitud ante la vida.











