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Inspirado en la época dorada en la que Marbella era un refugio para artistas, viajeros y espíritus libres, Frou Frou se ha convertido en el restaurante de moda en Marbella, y no solo por su propuesta culinaria. Y es que, desde el primer momento, los comensales son recibidos por un espacio que celebra el color, la alegría, el alma mediterránea ¡y hasta con un piano blanco! "Queríamos crear un espacio que transmitiera calidez, generosidad y personalidad", explica el equipo de Bulldozer Group. "Aquí no hay formalidades, sino el placer de reunirse, disfrutar de la comida y vivir el momento". Frou Frou ofrece un ambiente ‘cool’ pero relajado, donde sentirse cómodo es lo más importante.
A partir de esa declaración de intenciones, el interiorismo despliega un lenguaje propio que mezcla referencias mediterráneas, guiños clásicos y una lectura contemporánea del lujo relajado. El espacio se organiza como una sucesión fluida de salas conectadas visualmente, donde no existen límites rígidos, sino transiciones suaves marcadas por cambios de mobiliario, iluminación o tratamiento de las superficies. El suelo de damero en tonos cálidos actúa como hilo conductor y refuerza esa sensación de continuidad.
Uno de los grandes protagonistas es el uso del estampado floral, presente tanto en revestimientos murales como en techos y textiles. Motivos botánicos y aves de colores vivos cubren paredes y bóvedas, generando una atmósfera envolvente que remite a jardines interiores y a cierto imaginario decorativo propio del sur. Lejos de resultar excesivo, el estampado se equilibra con una paleta de materiales naturales y tonos suaves que amortiguan su intensidad y lo integran en el conjunto.
La vegetación, real y abundante, refuerza esa idea de interior ajardinado. Grandes macetas con cítricos, palmeras y plantas tropicales se distribuyen entre mesas y zonas de paso, aportando frescor y profundidad visual. El mobiliario combina piezas de inspiración clásica con otras de aire más desenfadado. Sillas y butacas de madera curvada, asientos tapizados en tonos verdes, rojizos y arena, y mesas redondas favorecen una disposición flexible pensada para la conversación. Las tapicerías introducen textura y color, con estampados discretos que dialogan con los motivos florales de fondo.
La zona de bar se presenta como un punto de atracción central. Una larga barra en tonos claros, rematada con detalles en madera y latón, se acompaña de estanterías abiertas donde se exhiben botellas y vajilla decorativa. Este espacio mantiene el mismo lenguaje cromático y material que el resto del restaurante. En uno de los salones, el piano blanco se convierte en una pieza singular que aporta un componente casi escénico al interior. Integrado de manera natural entre mesas y estanterías, introduce una referencia clara a la música y al entretenimiento, reforzando esa idea de restaurante como lugar de experiencias más allá de lo gastronómico. La iluminación, por su parte, juega un papel fundamental en la construcción de la atmósfera. Lámparas colgantes de inspiración clásica, apliques de pared y puntos de luz cálida se combinan para generar un ambiente acogedor y modulable.
Más información: Restaurante Frou Frou.

























