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El proyecto de paisajismo tiene cada vez más importancia a la hora de crear la casa de tus sueños. En estos momentos, nadie pone en duda el valor añadido que ofrece el diseño del jardín, tanto a la vivienda como a sus habitantes. Por eso, en IDEQUO, la evolución de la Escuela Madrileña de Decoración, tendrá lugar, hoy día 10 y mañana, un monográfico sobre paisajismo. Impartido por el paisajista Gonzalo Morillo, en este monográfico de IDEQUO Experience se tratarán todos los aspectos que ayudarán a tener una visión más general del tema. Además, se abordarán las posibilidades que ofrecen la naturaleza y la arquitectura para generar un espacio según el uso que se le quiera dar.
Para saber cómo crear el jardín ideal, hemos hablado con el paisajista e ingeniero forestal Gonzalo Morillo, fundador del estudio Locus Landscape Architecture, sobre el curso que va a impartir estos días en la sede de IDEQUO y los requisitos que deben cumplir nuestros espacios exteriores. Después de leer la entrevista, si tienes uno, estarás deseando comprobar si cumple las expectativas. Y si no lo tienes, tomarás nota para el futuro.
¿Qué aspectos se van a tratar en el monográfico sobre Paisajismo de IDEQUO Experience?
El monográfico en IDEQUO consiste en una introducción en la que veremos aspectos básicos como qué es el paisajismo, historia del paisajismo y la jardinería, fundamentos de diseño, introducción a la botánica y el paisajismo dentro de los proyectos residenciales. Conocimientos teóricos que se completarán con un ejercicio práctico y una visita al jardín de El Capricho.
¿Qué se van a encontrar las personas que acudan al monográfico de IDEQUO?
Diría que una visión del paisaje que, probablemente, no tengan, la manera de entenderlo, las posibilidades y se van a llevar un barniz general que les hará despertar las inquietudes, para poder investigar mucho más a fondo.
¿En qué consiste un proyecto de paisajismo?
Un proyecto de paisajismo consiste, ante todo, en construir una atmósfera. Es la manera de dar forma a una experiencia a través de la naturaleza, de ordenar la luz, la sombra, la proporción y la materia viva para que un lugar pueda ser sentido y habitado.
A partir de ahí, el proyecto se concreta en el diseño del espacio en su conjunto: la topografía, los recorridos, la relación con la arquitectura y la integración de aquellos elementos que estructuran el jardín. La vegetación es esencial, pero forma parte de una composición más amplia, donde todo responde a una intención y a una manera de vivir ese espacio.
Cómo el paisajismo influye en nuestro bienestar
¿Qué ventajas aporta el paisajismo al proyecto general?
En cuanto a sus ventajas, un buen proyecto de paisajismo transforma profundamente la manera de habitar el exterior. Amplía la vivienda, mejora el confort y establece una conexión directa con la naturaleza, algo que repercute de forma clara en nuestro bienestar.
Pero, además, el jardín aporta algo más intangible y especialmente valioso: identidad. Es un lugar que evoluciona con el tiempo, que se experimenta con los sentidos y que acaba formando parte de nuestros recuerdos. En ese sentido, no solo diseñamos espacios, sino experiencias que permanecen.
¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de proyectar un jardín?
Un jardín nace del equilibrio entre tres dimensiones que podríamos entender como tres ecologías: la del lugar, la de la arquitectura y la de la persona que lo habita. A partir de ahí, entran en juego una serie de condicionantes técnicos que son determinantes. El clima es, sin duda, el factor principal, ya que define el tipo de vegetación y, en gran medida, el carácter del jardín. Muy ligado a él está el suelo, que muchas veces se pasa por alto y que resulta casi igual de decisivo. La orientación, los vientos o la localización terminan de afinar estas condiciones.
Sin embargo, más allá de lo técnico, es fundamental entender cómo se quiere vivir ese espacio. Y no siempre es evidente: muchas veces el cliente aún no lo sabe con claridad. Ahí es donde el proyecto también interpreta, anticipa y propone. En definitiva, proyectar un jardín consiste en dar una respuesta coherente donde naturaleza, arquitectura y forma de vida se integran en una misma idea.
La clave está en la armonía entre el entorno, la arquitectura y los habitantes
¿Cómo debe ser el jardín perfecto?
El jardín perfecto no es el más espectacular, sino el que parece inevitable, como si siempre hubiera estado ahí. Es aquel en el que todo está en su lugar. No porque pase desapercibido, sino porque se percibe de una manera natural, casi inconsciente. Cuando hay algo fuera de lugar, el ojo lo detecta inmediatamente. Sin embargo, cuando hay armonía, proporción y una buena relación con la luz, el espacio se vuelve envolvente y genera una sensación de calma.
Esa coherencia con el entorno, la arquitectura y la persona que lo habita es clave. Los materiales, las texturas, la vegetación o, incluso, los olores deben formar parte de un mismo lenguaje.
¿El jardín debe evolucionar con nosotros?
Además de lo anterior, un buen jardín tiene que emocionar y evolucionar. A través de las estaciones, de la luz, del crecimiento de las plantas o de los pequeños ecosistemas que se generan, el jardín se va descubriendo poco a poco. En ese equilibrio entre lo construido y lo natural, entre lo abierto y lo íntimo, entre lo evidente y lo sugerido, es donde aparece la verdadera calidad de un jardín.















