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En plena Tierra de Campos, en una llanura que puede parecer uniforme a primera vista, pero que esconde una de las concentraciones de patrimonio histórico más relevantes de Castilla y León, confluyen dos infraestructuras que han marcado el territorio durante siglos: el Camino de Santiago y el Canal de Castilla. Y en medio de ese cruce aparecen el pueblo de Frómista y, en su interior, una de las iglesias románicas más estudiadas de Europa.
La historia de Frómista está directamente ligada al desarrollo del Camino de Santiago y al impulso que este generó en la Edad Media. En torno a 1066, según recoge el testamento de la reina Doña Mayor, se funda el Monasterio de San Martín, origen del actual edificio románico que ha dado fama a la localidad. Durante siglos, el pueblo estuvo dividido entre jurisdicción eclesiástica y civil, una dualidad que se mantuvo hasta el siglo XV, cuando ambas quedaron unificadas bajo el control señorial. Ese periodo coincide con el momento de mayor desarrollo del municipio, favorecido por el tránsito constante de peregrinos.
Un ejemplo del románico más bello
La iglesia de San Martín de Frómista, construida en el siglo XI, es uno de los ejemplos más completos del románico pleno. Planta basilical, tres naves, cimborrio en el crucero y dos torres cilíndricas en la fachada occidental, la restauración realizada entre 1895 y 1901 bajo la dirección de Manuel Aníbal Álvarez permitió recuperar su estado original y consolidar el edificio tal como se conoce hoy. En el interior, los capiteles esculpidos desarrollan un repertorio iconográfico que combina motivos vegetales, animales y escenas figurativas.
Durante la Edad Media, en el pueblo existieron hospitales para peregrinos y una red asistencial vinculada al tránsito continuo de viajeros. A finales del siglo XV, la población llegó a contar con una importante comunidad judía que representaba a una parte significativa de sus habitantes. Tuvo un papel relevante en la economía local, por lo que su expulsión en 1492 supuso una pérdida demográfica y económica notable.
Para qué servía el Canal de Castilla
A pocos metros, encontramos el Canal de Castilla, una obra de ingeniería hidráulica iniciada en el siglo XVIII con el objetivo de facilitar el transporte de cereal hacia los puertos del norte. En Frómista se encuentra uno de sus puntos más famosos, la esclusa cuádruple, un sistema que permitía salvar desniveles en el terreno mediante el control del agua. Hoy ha perdido su función original, pero sigue siendo una pieza clave para entender cómo se organizaba la economía agrícola de la zona.
El Camino de Santiago atraviesa Frómista dentro del Camino Francés, uno de los tramos más transitados de la ruta jacobea. El pueblo aparece después de la etapa que conecta con Carrión de los Condes y funciona como punto de descanso para muchos peregrinos que recorren esta parte de la Meseta, lo que ha consolidado servicios muy específicos, como albergues, pequeños alojamientos y restaurantes adaptados a los horarios del Camino.
Palencia es una de las provincias con mayor densidad de iglesias románicas de Europa, muchas de ellas en pequeños núcleos rurales. Lugares como Carrión de los Condes, con su iglesia de Santiago y la portada escultórica, o Villalcázar de Sirga, con la imponente iglesia de Santa María la Blanca, completan un recorrido perfecto para los amantes de la historia. También conviene prestar atención al paisaje.
Tierra de Campos son parcelas amplias, horizontes abiertos y una arquitectura vinculada a la producción agrícola, donde las casas tradicionales, construidas con adobe y tapial, responden a las condiciones climáticas y a la disponibilidad de materiales.
Dónde dormir en Frómista
En este contexto, el alojamiento tiene sentido cuando mantiene esa relación con el entorno. El Ecohotel Doña Mayor se sitúa en una casa tradicional rehabilitada que conserva la estructura original y adapta los espacios a un uso contemporáneo. La intervención respeta materiales y proporciones, lo que permite entender cómo eran estas construcciones en su forma original. Su ubicación, además, lo convierte en un punto estratégico tanto para recorrer el Canal de Castilla como para seguir etapas del Camino de Santiago.
Los espacios comunes se organizan como prolongación de esta idea. El jardín de la alberca funciona como zona exterior durante los meses cálidos, mientras que el jardín de los pájaros introduce áreas de descanso vinculadas a la observación de aves, una de las actividades naturales del entorno. El hotel ofrece desayunos elaborados con productos de kilómetro cero y dispone de servicios pensados para un turismo activo y respetuoso, como un espacio específico para bicicletas y propuestas de rutas por la comarca.
Eco Hotel Doña Mayor. Calle Francesa, 31 Frómista, Palencia.
Dónde comer cerca de Frómista
El restaurante Estrella del Bajo Carrión, ubicado en Villoldo, propone una cocina de raíz castellana centrada en el producto de temporada. La carta se construye a partir de materias primas locales. Carnes, verduras y fondos bien trabajados sostienen una propuesta que mira al recetario tradicional manteniendo sabores de los de toda la vida.
El espacio acompaña esa misma línea, con comedores sobrios, bien proporcionados y luminosos, pensados para una experiencia tranquila. Forma parte del proyecto hotelero homónimo, lo que refuerza su carácter como destino gastronómico en el entorno rural palentino.
Calle Mayor, 32. Villoldo, Palencia.
Qué ver en Palencia en un día
A unos veinte minutos en coche, la ciudad de Palencia permite ampliar el recorrido con una escala urbana distinta. La catedral de San Antolín, conocida como "la Bella Desconocida", es uno de los edificios góticos más extensos de España. Su construcción se desarrolla entre los siglos XIV y XVI sobre una cripta visigoda anterior, la de San Antolín, que sigue siendo uno de los espacios más singulares del conjunto. La catedral presenta planta de cruz latina con tres naves y girola, y en su interior se conservan retablos, sepulcros y capillas que reflejan distintas etapas artísticas, desde el gótico hasta el renacimiento y el barroco.
El recorrido puede continuar por la calle Mayor, eje principal de la ciudad, que se extiende a lo largo de más de un kilómetro y mantiene una sucesión continua de soportales. Esta estructura porticada responde a una lógica funcional vinculada al comercio y al tránsito peatonal, protegiendo del clima y facilitando la actividad urbana. En este entorno se concentran edificios civiles relevantes, comercios históricos y espacios de uso cotidiano que permiten entender cómo se articula la vida en la ciudad.
El Centro Cultural Antigua Cárcel – Lecrác es uno de los principales equipamientos culturales de Palencia y un ejemplo de reutilización patrimonial con vocación pública. El edificio, construido originalmente como Prisión Provincial en el siglo XIX, fue rehabilitado y reabierto en 2014 tras una intervención que transformó su uso y su imagen arquitectónica, incorporando espacios contemporáneos y amplias áreas diáfanas donde la luz natural tiene un papel central.
Hoy, el Lecrác alberga la Concejalía de Cultura, Turismo y Fiestas del Ayuntamiento y funciona como un centro activo y multifuncional. Dispone de un auditorio con capacidad para cerca de 140 personas, salas de exposiciones temporales, espacios para actividades juveniles e infantiles y tres salas de estudio de gran afluencia. Desde 2021 acoge también la Biblioteca Municipal, tras el traslado de las bibliotecas Miguel de Unamuno y San Telmo.
Centro Cultural Lecrác. Avenida de Valladolid, 26.
Muy cerca, el río Carrión introduce una relación directa con el paisaje. Sus orillas se han acondicionado como paseos que enlazan parques y zonas verdes, entre ellos el Parque del Salón, uno de los espacios más frecuentados por los habitantes de la ciudad. A esto se suma un conjunto de iglesias distribuidas por el núcleo urbano, como San Miguel o San Lázaro, que permiten completar el recorrido por el románico y el gótico en un contexto distinto al de los pequeños núcleos rurales.

















