Sí, confirmamos que la gente todavía decora con cestas, incluso es una tendencia en interiorismo. La cestería es un oficio ancestral que se ha centrado en tejer con las manos utensilios y recipientes para utilizar en los hogares durante milenios. Además de poner en valor la artesanía y tener en cuenta el poder cultural de esta técnica, es importante reseñar su contribución en el mundo de la decoración y que los cestos de la abuela son tendencia en interiorismo.

Las cestas son nuestra debilidad y forman parte del ADN de la decoración de estilo mediterráneo, además de ser un objeto decorativo ecológico y sostenible por su prolongada vida. Las fibras naturales son parte de nuestras raíces y forman parte del imaginario colectivo, porque no hay una casa española que no tenga un cesto de mimbre para mantener el orden en toda la casa, desde la cocina a la terraza, pasando por el salón, el baño o los dormitorios.

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Montse Garriga

Cómo decorar un salón pequeño con cestas de mimbre

Los salones son los espacios que más beneficios reciben del uso de cestos elaborados con fibras naturales, sobre todo cuando es necesario poner orden en las casas pequeñas. El primer consejo, por banal que parezca, es usar las cestas de mimbre para guardar cosas y optimizar así el espacio, sobre todo en viviendas con pocos metros, y no usarlas solo como adorno.

¿Qué te parece utilizar diferentes estilos, tamaños y colores? Los cestos de fibra natural elevan el ambiente cuando se hacen composiciones bonitas, así que puedes organizarlos por grupos. Hay muchos trucos para aprovechar el espacio en un salón pequeño. Por ejemplo, utilizar una gran cesta de mimbre con asas para colocar las revistas o los libros, junto al sofá, y luego poner al lado otros canastos para los cojines, mantitas o plaids. Por supuesto, si tienes niños en casa, las cestas son tus mejores aliadas para utilizarlas como jugueteros o almacén de libros infantiles.

En un salón pequeño, el orden es prioritario; por eso, los cestillos son excelentes divisores en el interior de cajones o armarios para guardar documentación, dispositivos o gadgets tecnológicos o colocar la cubertería que reservas para ocasiones especiales. Las estanterías del mueble del salón son un espacio ideal para colocar un set de cestos similares o del mismo color para crear orden visual y, sobre todo, optimizar el espacio, sobre todo si la altura del objeto decorativo ocupa por completo la altura del estante.

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Montse Garriga

Usos originales para dar a las cestas de mimbre en casa

No prescindas del clásico macetero trenzado en yute para albergar plantas de interior de hoja verde y con gran porte, como kentias o ficus, una de las plantas más populares para interior, que ofrecen sensación de verticalidad a un salón pequeño por su altura. Otra idea muy original, aunque no es muy habitual, es decorar la pared con cestillos de mimbre para conseguir aumentar el almacenaje en vertical. Es una solución muy estética y puedes combinar varias cestas, por ejemplo con ganchos, para colocar varias macetas pequeñas con plantas trepadoras o cactus o suculentas. Si optas por colgar las cestas en un mueble del salón, te proponemos colocar el mando de la televisión, el móvil o el libro que tienes últimamente entre manos.

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Las cestas de mimbre para salones son tendencia

En cualquier rastro de muebles o los puestos de mercadillo vintage, incluso en muchas tiendas de antigüedades, vas a poder encontrar cestería antigua de todos los tamaños, colores, formas y estilos para dar un aire retro y artesanal a la decoración del salón, una forma muy sencilla de aportar calidez e interés al instante y, de paso, organizar el espacio y multiplicar las opciones de almacenaje.

Hay algo que tienes que tener en cuenta si vas a adquirir uno de estos cestillos antiguos de segunda mano: revisa muy bien las fibras, sobre todo las que están en el fondo del recipiente, porque es posible que estén deterioradas o demasiado abiertas por el uso o el paso del tiempo (fíjate también si tiene alguna marca de agua que pueda hacerte sospechar que ha estado en el exterior o almacenada en un sitio con humedad) y pueden romperse si pones mucho peso en el interior.

Si las ves deterioradas, tendrás que valorar si te interesa comprarla más por la estética de la pieza elaborada con mimbre que por su utilidad. De hecho, ocurre lo mismo cuando recuperas los cestos de labranza que la abuela en la casa del pueblo, porque es muy probable que no se mantengan en buen estado, pero hay que tener en cuenta que en este caso prima siempre el valor sentimental.