- La interiorista Patricia Bustos, sobre cómo utilizar los colores pastel en interiores
- La interiorista Raquel Muñoz de Morales, sobre cómo decorar con color verde
- Las interioristas Cristina Batlles y Helena Llorente, sobre cómo combinar el blanco con otros colores para crear armonía en el salón
La isla central de la cocina ofrece muchas posibilidades. Se considera una superficie extra que podemos aprovechar para cocinar y trabajar o como espacio de reunión y ocio. Además, nos permite tener soluciones de almacenaje en la cocina para que, así, tengamos una mejor organización del menaje y otros utensilios. Una buena distribución te permite disfrutar de la funcionalidad y el bienestar como para tener siempre a mano todo lo que necesites; por eso, una isla en la cocina puede ser realmente interesante desde el punto de vista decorativo y funcional.
Para saber más sobre la función y utilidad de la isla central en la cocina, hemos consultado a Julia Molina y Vicente Pérez, de Dual Arquitectura. Nos ofrecen toda su experiencia en vivienda unifamiliar y reforma integral, además de conocer las tendencias en decoración de cocinas y el diseño de espacios funcionales. En esta entrevista nos dan ideas y orientaciones con las que saber más sobre las distintas utilidades que puede tener la isla central y cómo le podemos sacar el máximo partido para que la cocina se convierta, por tanto, en un espacio más útil.
En las cocinas grandes, ¿es interesante tener una isla central para ganar en funcionalidad?
En general sí, pero no por defecto. Una isla mejora la funcionalidad cuando realmente aporta superficie de trabajo, almacenaje o integra placa y fregadero con una buena circulación alrededor. Si solo es un elemento estético en medio, puede convertirse en un obstáculo. Creemos que una isla le da a la casa un lugar de encuentro y ocio y no en algo aislado.
¿Se puede perder espacio si se tiene una isla central?
Sí, si no se dan las dimensiones adecuadas. Para que funcione bien, necesitas pasos cómodos (mínimo 90–100 cm reales alrededor). En cocinas que no llegan a cierto ancho, una isla puede reducir la fluidez y hacer que el triángulo de trabajo sea menos eficiente. A veces, quitar la isla mejora el proyecto.
¿Cuáles consideráis que son los beneficios que ofrecen las islas centrales en las cocinas?
Por un lado, genera un punto de encuentro informal, más superficie de preparación de alimentos y cocinado, más espacios de almacenaje y la posibilidad de cocinar mirando al comedor en el caso de las cocinas abiertas. Incluso, mejora la relación cocina–salón en viviendas que son diáfanas, ya que permite articular ambos espacios.
¿Qué utilidades y funciones cumple una isla central en una cocina?
Puede cumplir varias funciones, pero no todas a la vez. Si se elige como encimera principal de cocinado incluye preparación, cocción, lavado y almacenaje. Y, si se diseña con vuelo suficiente, también puede ser zona de desayuno o comidas rápidas. Si el espacio de trabajo queda integrado en el resto de la cocina, la isla se convierte principalmente en un lugar de encuentro y de trabajo.
¿También es útil para reunión familiar o de trabajo?
Sí, es habitual que se use para deberes, teletrabajo puntual o simplemente como espacio de reunión. Pero si el uso principal es mesa diaria, a veces es mejor reforzar y decorar el salón-comedor y no sobrecargar la isla. Siempre hay que tener en cuenta la distribución global del proyecto.
¿Cocina con isla central o con barra?
Depende del espacio y de cómo se viva la casa. Si la cocina es amplia y está pensada como corazón de la vivienda, la isla suele funcionar mejor. Es espacio de trabajo y lugar de encuentro, pero si el espacio es más ajustado o la cocina es más lineal, una barra bien resuelta puede ser más coherente. No defendemos la isla por sistema; defendemos que la distribución tenga sentido.
¿Qué diferencias encontráis entre isla y barra?
La principal diferencia es la anchura y la altura que condiciona el uso. La isla es un elemento exento, accesible por todos los lados y con mayor capacidad funcional. Tiene un ancho suficiente para trabajar, comer y almacenar. Su altura, igual a la de una encimera, permite los mismos usos que esta.
La barra, en cambio, suele estar adosada a un frente o prolongar una encimera. Ocupa menos, es más ligera visualmente y suele tener un uso más vinculado a comer o apoyar, no tanto para cocinar; de hecho, no permite el cocinado debido a su altura y no tiene mucho almacenaje a no ser que se añada por dentro un mueble para este fin.
¿Los clientes os suelen pedir isla central?
Sí, bastante. La imagen de cocina con isla está muy interiorizada. Pero cuando analizamos cada caso —metros reales, estructura, instalaciones, forma de vivir— no siempre la recomendamos. A veces, optamos por una península o isla sin vuelo. Nuestro trabajo es ajustar la expectativa a la realidad del espacio, aunque eso implique decir que en esa casa concreta no es la mejor opción.
En resumen: la isla no es un “must”, es una herramienta más. Bien planteada, mejora mucho la vivienda. Mal dimensionada, puede ser una mala decisión.
Más información: Dual Arquitectura.

















