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El suelo de mosaico vuelve a ser tendencia en el diseño de interiores. Seguramente tengas en el recuerdo alguna casa antigua en la que el suelo tenía un diseño singular y decorativo cuyas piezas formaban mosaicos. En ese tipo de diseños, la decoración de la casa comenzaba desde el propio suelo y se alzaba hacia arriba, de tal manera que las casas eran todo un escenario de elegancia y sofisticación. Actualmente, esta tendencia del pasado ha regresado y, además de comprar muebles vintage, es posible diseñar suelos en mosaico para crear espacios llenos de vida y con alma propia.
En esta línea trabaja el arquitecto e interiorista Adrián Pérez Cócera, de quien conocemos proyectos interesantes como una casa en el barrio Ruzafa de Valencia. Ha vuelto a utilizar los suelos de mosaico y hace que los interiores se sientan más elegantes sin menospreciar el suelo. Cabe destacar que el mosaico devuelve una imagen sofisticada que nos recuerda a las casas antiguas y que, en la actualidad, puede dialogar perfectamente con el mobiliario moderno para crear, así, espacios de estilo atemporal. A través de una entrevista, le hemos consultado qué pautas sigue para trabajar los suelos en mosaico y por qué son una buena alternativa en el diseño de interiores.
¿Por qué sueles diseñar suelos de mosaico en los interiores y en qué se diferencian de otras opciones?
Un suelo de mosaico tiene algo que muy pocos materiales consiguen: alma. No es solo un pavimento, es un elemento que imprime carácter desde el primer vistazo. Aporta historia, personalidad y una belleza muy especial, de esas que hacen que un interior se sienta vivido, con historia y con identidad.
Además, es un recurso muy agradecido: puede ser protagonista, pero también puede acompañar. Y, bien trabajado, tiene un punto atemporal que me encanta porque no depende de una tendencia rápida. Frente a opciones más neutras o más “perfectas”, el mosaico tiene ese encanto artesanal que hace que un espacio sea más cálido y más único.
¿Cómo decides el diseño del mosaico en función del espacio?
Siempre parto de una idea sencilla: el suelo tiene que encajar con el espacio, no al revés. Me fijo mucho en la luz, en la proporción de la estancia y en cómo se va a vivir: no es lo mismo un recibidor, que es una carta de presentación, que un dormitorio donde buscas calma.
También influye el tipo de ambiente que queremos crear. Hay espacios que piden un mosaico más delicado y otros donde apetece un punto más gráfico. Cuando la vivienda tiene varias estancias conectadas me gusta que haya una continuidad. Aunque los dibujos cambien, suelo mantener algún hilo conductor (una gama de color, un ritmo, una geometría) para que todo se sienta coherente.
¿Qué criterios sueles seguir a la hora de trabajar un suelo en mosaico?
Me guío por tres cosas: equilibrio, coherencia y durabilidad.
- Equilibrio: un mosaico es muy potente visualmente y hay que saber cuánto protagonismo darle.
- Coherencia: no lo concibo como un elemento suelto, sino que debe hablar el mismo idioma que el resto del interior.
- Durabilidad: al final es un suelo y tiene que resistir la vida real.
Además, hay una parte muy importante que a veces se olvida: la ejecución. Un mosaico se puede ver espectacular, pero necesita una colocación cuidadísima para que el dibujo quede limpio, continuo y bien rematado. Ahí está la diferencia entre algo bonito y algo realmente bien hecho.
¿Consideras que los suelos en mosaico o hidráulicos son tendencia actual y que recuperan la estética de las casas del pasado?
Totalmente. Están muy presentes, pero creo que no es solo una tendencia estética, sino que tiene que ver con que buscamos casas con más personalidad y menos uniformidad. Lo interesante es cómo convive hoy con interiores muy actuales. Me encanta cuando se mezcla un mosaico con una decoración más contemporánea, porque aparece un contraste muy bonito: el suelo aporta historia, textura y memoria, y el resto del interior aporta calma y modernidad. Es una manera de traer el pasado al presente sin caer en lo literal.
¿Qué tipo de patrones sueles trabajar en los suelos de mosaico?
Depende del efecto que busquemos, pero suelo moverme entre dos ámbitos:
- Patrones geométricos: son muy elegantes y tienen un punto atemporal. Funcionan genial en interiores actuales.
- Patrones más clásicos: un aire más ornamental, cuando la casa lo pide y quieres potenciar esa sensación de hogar con historia.
También me gusta mucho jugar con el mosaico como si fuera una alfombra cerámica: enmarcar una zona concreta (un comedor, un recibidor, una cocina) y dejar que ese “tapiz” sea el que estructure la escena.
¿Cómo trabajas los colores para hacer un diseño de un suelo en mosaico?
El color lo trabajo como si fuese parte del diseño general de la casa. Me gusta que el mosaico tenga presencia, pero que no sea estridente. En general, prefiero paletas con base neutra (tierras, cremas, grises cálidos) y luego uno o dos tonos con más intención que le den personalidad.
También miro mucho la luz, porque cambia completamente cómo se lee un suelo. Un mosaico con colores suaves puede verse más vibrante con luz natural fuerte y uno más oscuro puede necesitar más equilibrio en paredes y textiles.
La idea es que el suelo aporte vida… pero que dentro de cinco años siga pareciendo igual de bonito.
¿De qué manera integras los suelos en mosaico en relación al resto del mobiliario?
Para mí, el suelo es el punto de partida. Si el mosaico es protagonista, el mobiliario suele ir más calmado: líneas limpias, materiales naturales, colores que respiren. Así el conjunto no se pelea y el espacio se ve elegante, no recargado.
Luego, a nivel de detalles, me gusta que haya guiños: repetir un tono del suelo en un textil, en una pieza de madera, en una lámpara… cosas sutiles que hacen que todo tenga sentido.
Y una de las combinaciones que más me gusta es el mosaico con muebles contemporáneos. Ese mix entre lo artesanal y lo actual se siente sofisticado, con personalidad y muy vivido.
Más información: Adrián Pérez Cócera.
















