La fiebre vintage ha vuelto. Hace 15 años, todo lo que tenía que ver con diseño midcentury llenaba las portadas de las revistas especializadas. Hasta que nos cansamos y llegó la fiebre por lo mediterráneo y por lo neutro. Pero parece que nunca se fue del todo sino que era una tendencia que se durmió para volver a despertarse con más fuerza. Está en los interiores, en las pasarelas y también en la forma en la que miramos nuestra casa. Muebles con historia, piezas recuperadas y materiales nobles vuelven a ocupar el lugar que en los últimos años parecía reservado a lo nuevo. Eso sí, hay objetos que nunca llegaron a desaparecer del todo. El aparador nórdico es uno de ellos.

Mientras las tendencias iban y venían, este mueble esencial del diseño escandinavo de los años 50, 60 y 70 siguió funcionando en todo tipo de espacios. Ni excesivo ni ornamental, ni demasiado protagonista ni completamente invisible. Su secreto siempre fue el mismo: buenas proporciones, madera honesta y una manera muy inteligente de entender la vida doméstica.

aparador nordico
Etxekodeco

Hoy, en plena revalorización de lo auténtico, estas piezas regresan con más fuerza que nunca como una elección consciente frente a la producción rápida y los interiores clónicos. Medio siglo después, los aparadores nórdicos continúan encajando en casas contemporáneas porque fueron diseñados para durar y para ser usados durante mucho tiempo.

Para entender por qué siguen funcionando tan bien hablamos con Vicente Serrano, fundador de Studio Vintage, uno de los anticuarios más reconocidos del barrio del Carmen de Valencia. Procedente de una familia vinculada desde hace décadas al mundo de las antigüedades y las galerías de arte, Serrano ha convertido su espacio en un punto de referencia del diseño del siglo XX, con una cuidada selección de muebles y objetos originales de los años 30 a los 70.

aparador danes
Pamono

Tres décadas, tres lenguajes

Aunque solemos hablar del “estilo nórdico” como un todo, los aparadores de los años 50, 60 y 70 responden a códigos muy distintos. Saber reconocerlos permite entender su valor —y también su enorme vigencia estética.

“En los años 50 las formas son más estilizadas y elegantes”, explica Serrano. “Las patas son altas, cilíndricas y finas; las maderas más claras; y el trabajo sigue siendo todavía artesanal”. Son muebles visualmente ligeros, pensados para hogares que comenzaban a abrirse a la modernidad sin perder calidez.

La década de los 60 marca el momento de mayor equilibrio. “El mobiliario se vuelve más maduro, elegante y muy proporcionado”, señala. Aparecen maderas con mayor veta —teca y palisandro—, las líneas se acercan al suelo y las patas adoptan secciones cuadradas. Es la edad de oro del diseño escandinavo, donde artesanía e industria conviven con naturalidad.

En los 70, el lenguaje cambia. “Los aparadores se hacen más compactos y visualmente macizos. Pesan física y estéticamente”, apunta Serrano. Surgen superficies lacadas, detalles metálicos y una influencia arquitectónica cercana al brutalismo. El mueble deja de ser liviano para convertirse casi en un volumen.

aparador danes en studio vintage vlc
Studio Vintage VLC

Por qué el diseño nórdico no pasa de moda

Mientras otras corrientes europeas del mismo periodo han envejecido de forma más irregular, el diseño escandinavo mantiene una sorprendente actualidad. La razón está en su planteamiento original. “El diseño nórdico es funcional, práctico y cálido. Representaba una calidad de vida”, explica Serrano. La abundancia de madera permitió crear soluciones duraderas y accesibles para todos los hogares. No eran muebles experimentales ni exclusivos: eran piezas con las que convivir en el día a día.

Frente a ello, otros movimientos apostaron por otras vías. “El diseño italiano, por ejemplo, ha destacado más por su creatividad, por el uso de materiales modernos en aquella época, como el plástico que les sirvió para moldear las formas, la fibra de vidrio, el uso del color y un buen marketing para vender su diseño. Todo lo nuevo o muy moderno corre el riesgo de pasar de moda”, reflexiona. Sin embargo, el mueble nórdico nunca quiso impresionar y por eso hoy sigue funcionando.

un dormitorio con un aparador vintage a los pies de la cama
Montse Garriga

Cómo integrarlos en una casa actual

Lejos de exigir interiores de inspiración retro, los aparadores nórdicos encajan especialmente bien en espacios contemporáneos. Su fuerza está en el contraste. “En una casa moderna aportan el toque natural: la madera, el color, el tacto”, explica Serrano. No necesitan ir acompañados de muebles de época ni recrear un decorado histórico. Una lámpara actual, una pieza de cerámica o un objeto de cristal pueden convivir perfectamente sobre su superficie.

El error más habitual es tratarlos como piezas intocables. “No hay que colocarlos como un objeto de exposición. Son muebles para usarse”, insiste. Tampoco conviene sobrecargar el entorno. “Déjalo respirar y te seducirá de forma sutil”.

aparador de portobello street
Portobello Street

Cómo reconocer un aparador vintage auténtico

Distinguir una pieza original de una imitación resulta fundamental, especialmente para quienes desean invertir en mobiliario de época. “No debería ser difícil diferenciar un mueble vintage original de los años 50 o 60 de una inspiración retro o una imitación”, afirma Serrano. “Los acabados y los detalles no tienen nada que ver”.

Las claves están en la construcción: bisagras, guías, madera maciza y chapas gruesas con veta continua. Los aparadores originales son sólidos, coherentes incluso en su interior y presentan “señales de uso que mientras no sean exageradas le dan ese sabor y confirman que se diseñaron para durar. Las piezas actuales no transmiten tanto esa solidez (hablo de marcas generalistas, afortunadamente hay también con buena calidad), las bisagras son más estándar e industriales, muchas veces bastas. Hacen más ‘ruido’ , suelen ser de materiales aglomerados o similares y las chapas que lo cubren son muy finas”, apunta para marcar la diferencia. “Por dentro, uno de época sigue siendo tan sólido como por fuera, con una imitación o diseño de aire retro el interior no es importante y ese acabado más flojo lo delata”, concluye.