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Al diseñar un interior con estilo moderno, la elección del mobiliario y los colores es fundamental. Es importante saber de qué manera trabajan los interioristas para seleccionar los muebles y las tonalidades y trabajar, así, un estilo que, a día de hoy, toma cada vez más presencia en el interiorismo. Esto se debe a las nuevas tendencias en decoración y la necesidad de buscar horizontes nuevos en los diseños de interior.
Para saber cómo se puede elegir el mobiliario y los colores para los interiores contemporáneos, hemos consultado al arquitecto e interiorista Raúl Almenara. Su manera de concebir los interiores y la manera de trabajar el estilo contemporáneo lo plantea en la cercanía con el usuario, además de conocer el entorno donde se ubica la vivienda: “La labor de la arquitectura es conjugar las necesidades y prioridades del usuario para con ello realizar un espacio bello, cargado de emociones”.
¿Qué pasos previos sueles tener en cuenta antes de proceder con el diseño interior de una vivienda?
Antes de trazar una línea, escucho. Escuchar a quienes van a habitar el espacio, porque una vivienda no está hecha solo para ser mirada, sino para ser vivida. En ese primer acercamiento al morador aparecen sus intereses y es ahí donde surge la idea, el concepto a partir del cual creo la obra. La vivienda es, al final, la segunda piel del ser humano. No es solo un refugio, es una representación íntima de quien la habita, una experiencia digna, casi ritual. Los aliados fundamentales en el proceso son el contexto y la naturaleza; de hecho, en esta última están todas mis respuestas.
¿Qué criterios sueles seguir en la elección de los colores del mobiliario?
El color es un lenguaje simbólico: no lo utilizo solo por razones estéticas, sino por su capacidad de evocar memoria, historia y emoción. El color ha de responder al concepto general de la obra, usando el color aparece, lo hace con intención y contención. No se elige, se encuentra durante el proceso creativo y es importante conocer las tendencias en color. Surge del propio material, de la naturaleza o del concepto o idea. El exceso debilita la fuerza del espacio. A veces, un solo tono bien elegido es suficiente para construir una atmósfera completa.
¿Cómo sueles plantear la integración del mobiliario contemporáneo en cada espacio?
El mobiliario es arquitectura en otra escala. El criterio es el mismo que el de la arquitectura: todo define el espacio. El mobiliario forma parte del propio proyecto arquitectónico. No concibo el mobiliario como algo añadido. Para mi la creación de un espacio comienza con la construcción del volumen del mismo, se define con los materiales y con el mobiliario y los objetos. Podríamos decir que el criterio no es la elección, sino la pertenencia.
El mobiliario debe parecer inevitable, como si siempre hubiera estado allí. Cada pieza ocupa un lugar preciso, como si formara parte de una escenografía arquitectónica. No me interesa la acumulación ni el diseño como exhibición. Cada mueble es un pequeño edificio dentro del edificio. Hoy en día, gran parte del mobiliario lo diseño, es específico para cada proyecto y realizado en colaboración con artesanos. Me interesa profundamente el oficio, la mano, el tiempo del hacer.
En un diseño contemporáneo de una vivienda, ¿cómo planteas el diálogo entre líneas, texturas y materiales?
Todo responde al concepto. Es el hilo invisible que da sentido al proyecto. Trabajo desde la escala mayor hasta el último detalle bajo una misma lógica. Todo debe existir en coherencia, como en un paisaje natural. Mi arquitectura se aproxima a la línea curva, como un gesto orgánico, humano. La naturaleza no conoce la recta.
Trabajo desde los sentidos. El espacio no se mira únicamente, se habita con el cuerpo entero. Cuando concibo un espacio, pienso cómo será percibido no solo por la vista, sino también por el tacto, el olfato, el sonido; de hecho, considero que los materiales se eligen por su sonido, su temperatura, su textura. La madera y el mármol no cuentan la misma historia. Cada materia transmite una emoción. Trabajo con materiales honestos y naturales —piedra, cerámica, hormigón— que envejecen de verdad.
Como especialista en interiorismo contemporáneo, ¿qué papel juega la luz y cómo la trabajas?
La luz es una materia más. Sin luz la arquitectura desaparece. La luz revela los volúmenes. Trabajo principalmente con luz natural: filtrada, reflejada, difusa. Me interesa cómo entra, cómo roza una superficie, cómo crea las sombras. La luz natural debe entrar de forma controlada, casi ritual. La luz artificial no es un recurso técnico, sino un instrumento arquitectónico y emocional. Sirve para subrayar recorridos, volúmenes y perspectivas.
¿Crees que los colores influyen en las emociones de las personas que residen en una vivienda?
Sin duda. Los arquitectos tenemos una gran responsabilidad: los espacios transmiten emociones y energías. Influyen profundamente en cómo nos sentimos. Los colores poseen un poder espiritual, pero lo que es realmente importante para la emoción de un espacio es la armonía con la forma, la proporción, la escala y la luz. Cuando todo está en equilibrio, el espacio transmite serenidad y profundidad emocional. El color en mis obras no lo invento, sino que lo recojo del proceso creativo, de la naturaleza.
¿Qué consejos les darías a los jóvenes diseñadores y arquitectos que quieren trabajar el interiorismo contemporáneo?
Que no sigan modas ni imágenes, sino que busquen lo esencial. Las modas pasan, la calidad arquitectónica permanece, la buena arquitectura nace del compromiso profundo con el lugar, el cuerpo y la experiencia. Que no busquen impresionar, sino conmover, porque cuando un espacio emociona, permanece.
Información: Raúl Almenara.
















