Pequeña pero matona, la mesa de centro es como la eterna olvidada, la hermana pequeña de la mesa de comedor, delante del sofá. Pero lo cierto es que tiene una importancia que no te imaginas y hay que valorar muchos aspectos.

La mesa de centro es uno de esos muebles que, a primera vista, parece accesorio. Pero pon a prueba un salón sin ella y enseguida se nota: el sofá queda cojo, las tazas de café no tienen sitio y el espacio parece incompleto. La mesa de centro funciona como un punto de encuentro visual y funcional, y su elección condiciona el ritmo del salón tanto como un sofá o una alfombra. Es un objeto de paso (encima se deja el mando de la tele, un libro, algún jarrón), pero también un elemento estructurante que marca la forma y el uso del espacio.

En los salones clásicos, su antecesora fue la consola baja corrida delante de ventanas o chimeneas. Fue con el auge de los salones modernos cuando la mesa de centro encontró su lugar definitivo. No es casualidad que las revistas de diseño de mediados del siglo XX la presentaran como pieza indispensable de los interiores contemporáneos.

Hoy la oferta es enorme y conviene pensar la mesa de centro en relación con el resto del mobiliario y con el uso real del salón. ¿Se va a apoyar una bandeja con objetos decorativos? ¿Serán frecuentes los cafés o infusiones? ¿Se necesita superficie estable para juegos o cenas informales? El material, las proporciones y la geometría condicionan el movimiento en torno a ella. Las mesas de centro pueden ser ligeras, casi esculturales, o contundentes y sólidas; también modulares o dobles, pensadas para romper la monotonía.

Además, su presencia afecta la percepción del espacio: una mesa grande y baja ancla una zona de estar amplia, mientras que una mesa pequeña y alta puede liberar flujo en salones compactos. El cristal aporta ligereza visual, la madera introduce textura y la piedra añade peso. La mayoría de los salones contemporáneos buscan un equilibrio entre presencia y funcionalidad, y la mesa de centro es uno de los muebles más efectivos para alcanzarlo. Así que presta atención a estas seis propuestas de presupuesto. Porque el que no tiene una mesa de centro, es porque no quiere.

1. Ikea Lack Mesa de centro 19,99€



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Ikea

Clásico de Ikea, la mesa Lack es una mesa de centro ligera, sencilla y económica. Su superficie lisa y líneas rectas permiten integrarla en cualquier tipo de salón. La hay de diferentes tamaños y que levante le mano quien no haya tenido una, al menos, en su primera casa.

2. Leroy Merlin Mesa de centro Klaus 84,99€

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Leroy Merlin


Klaus es una mesa de centro con mucho estilo. Realizada en madera de roble, con acabado crudo y natural, tiene una profundidad de 50 centímetros y una anchura de un metro. Es perfecta par los que buscan una mesa de centro con algo de almacenaje, además de resultar estéticamente bonita.

3. Kave Home Abilen 299€

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Kave Home

Esta mesa de centro Abilen de chapa de roble, reinterpreta la sencillez con un lenguaje sobrio y actual. Presenta un diseño muy funcional, con doble espacio para almacenaje.

4. La Redoute Interieurs Mesa de centro Ruben 303,20€

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La Redoute

De inspiración escandinava, diseño elegante y estilo contemporáneo, la mesa de centro Ruben tiene una forma muy original y ofrece un buen espacio para colocar objetos gracias a sus 3 estantes. Aportará redondez y suavidad a tu salón.

5. Westwing Mesa de centro en look travertino Lesley 799€

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Westwing

La mesa de centro Lesley es la pieza favorita de todos los minimalistas por su aspecto sencillo. Mármol, hormigón, travertino o metal: los diferentes diseños se pueden combinar de muchas maneras y son todoterrenos que se adaptan a cualquier estilo de interior. Gracias a su laminado y a su base de madera, son más ligeras que el material natural y además son extremadamente fáciles de cuidar.

6. Habitat Mesa Hanita 899€

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Habitat

La madera maciza de roble, las líneas sobrias y los compartimentos discretos hacen de la mesa de centro Hanita una pieza práctica y elegante. Sus tres cajones permiten mantener el espacio del salón ordenado con estilo.