Los libros llevan siglos ocupando espacio en las casas, mucho antes de que existieran las estanterías tal y como las entendemos hoy (si no lo has hecho, deberías leer “El infinito en un junco”, una delicia para los amantes de los libros). Han servido para leer, estudiar, consultar, pero también para marcar estatus, intereses y obsesiones personales. Y aunque ahora convivimos con pantallas, ediciones digitales y lectores electrónicos, el libro físico sigue teniendo una presencia muy concreta en el interiorismo contemporáneo.

Hay quien organiza sus libros con rigor casi bibliotecario y quien los utiliza como apoyo decorativo sin haber leído nunca más de diez páginas seguidas. Ambas posturas son legítimas, pues en el segundo caso, ¡es innegable lo bien que queda un buen libro o una selección decorativa en algunos espacios! Introduce capas culturales en un espacio y rompe la neutralidad de muchos interiores excesivamente pulidos. Pero ojo, porque colocarlos bien no consiste en exhibirlos uno detrás de otro, sino en decidir qué papel juegan dentro de la casa y qué relación establecen con el resto de elementos.

Ni siquiera hace falta concentrarlos en el salón o alinearlos siempre en horizontal. De hecho, las soluciones más interesantes suelen aparecer cuando los libros salen de su territorio habitual y se integran en rincones inesperados. La clave está en pensar en ellos como objetos con volumen y presencia. Estas cinco maneras de colocar libros proponen enfoques distintos, pensados tanto para lectores empedernidos como para quienes disfrutan del libro como pieza visual.

El clásico de las estanterías abiertas

5 maneras colocar libros
Belén Imaz

La estantería sigue siendo el gran clásico, aunque ya no se concibe como un muro completamente lleno. Funciona mejor cuando alterna libros con huecos, objetos y pausas visuales. Combinar filas verticales con pequeños grupos apilados en horizontal evita el efecto rígido y permite introducir lámparas, cerámicas o piezas de arte. Conviene mezclar tamaños y no agrupar todo por color si el resultado fuerza una uniformidad artificial.

Apilados como objetos

5 maneras colocar libros
Hearst

Colocar libros en pilas, sobre mesas auxiliares, aparadores o incluso en el suelo, funciona cuando se entiende como una decisión estética. Aquí importa el formato, el grosor del lomo y la coherencia del conjunto. Dos o tres volúmenes bien elegidos pueden servir como base para una escultura pequeña o una lámpara de sobremesa. Conviene evitar mezclar tamaños o acumular demasiados ejemplares, porque el efecto se diluye. Esta solución es habitual en interiores donde se busca una sensación más relajada y menos doméstica.

Integrados en zonas inesperadas

5 maneras colocar libros
Belén Imaz

¡Sorpresa! La cocina, el baño o el recibidor también admiten libros. En la cocina funcionan bien los de gastronomía o diseño, colocados en baldas altas o nichos protegidos. En el baño, ediciones pequeñas o de tapa dura proporcionan un punto doméstico, siempre que estén alejados de la humedad directa. En un recibidor, un banco con libros debajo o una balda estrecha a la altura de los ojos puede ser una forma original de dar salida a todos los volúmenes.

Aprovechando huecos arquitectónicos

5 maneras colocar libros
ryan mcdonald

Debajo de una escalera, alrededor de una ventana, junto a una chimenea o bajo la televisión suelen quedar espacios difíciles de resolver. Los libros encajan especialmente bien en estos huecos porque permiten crear soluciones a medida sin recurrir a muebles pesados. Una balda corrida a lo largo de un ventanal o una librería baja bajo la escalera convierte un espacio residual en una zona con carácter. Aquí el libro actúa casi como material constructivo.

En vertical, ganando altura

5 maneras colocar libros
Belén Imaz

Cuando el espacio en planta es limitado, mirar hacia arriba suele ser la mejor opción. Colocar libros en baldas altas, cerca del techo, aprovecha alturas desaprovechadas y aporta un aire muy urbano. Este recurso funciona especialmente bien en pasillos, dormitorios o estudios pequeños. Los libros que se consultan menos pueden ocupar estas zonas, mientras los de uso frecuente quedan a mano. El efecto visual es potente y ayuda a enfatizar la arquitectura del espacio.

Headshot of Gala Mora
Gala Mora está especializada en arquitectura, diseño, interiorismo y lifestyle. Todo lo que tiene que ver con el concepto “casa” es santo de su devoción, y hasta su círculo más cercano le pide consejos para reformar, comprar, decorar o hacer algún cambio. Le encanta escribir y le parece una suerte poder hacerlo sobre los temas que más le apasionan. Por eso cuando pasea por cualquier lugar del mundo, siempre está pendiente de las exposiciones, de los estilos de los edificios, del urbanismo y si le dejan, se asoma por las ventanas para ver cómo tiene la gente sus casas puestas. Una verdadera home voyeur. Ha escrito dos libros de interiorismo, Barcelona Interiors e Ibiza Interiors, ambos de la editorial Lannoo. Con más de 20 años de experiencia, se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid, y tiene un Máster en Comunicación Integral y otro en Comunicación y gestión política. Ha sido redactora jefe de la revista Glamour, directora de MMModa, Jefa de Prensa de la firma de ropa Desigual y desde hace varios años es freelance, colaborando con medios como AD, Manera, Arquitectura y diseño, al frente de las redes de inmobiliarias y escribiendo el blog de firmas de automóvil. Su vínculo con el Grupo Hearst empezó con Runner’s y Men’s Health, cabeceras con las que sigue colaborando y a las que ha sumado Elle Decor y Nuevo Estilo, con quien ha iniciado una historia que espera que, como diría Humphrey Bogart, sea solo el principio de una bonita amistad.