Los cojines tienen una capacidad sorprendente para cambiar la lectura de un sofá y casi casi de un salón sin mover un solo mueble. Son pequeños, intercambiables y relativamente asequibles, pero también traicioneros. Un exceso convierte el sofá en un trastero mullido; una elección poco afinada puede arruinar un tapizado impecable; nien pensados, en cambio, ordenan, introducen color y ajustan el tono del espacio, todo en uno.

Antes de colocarlos conviene decidir qué papel van a jugar. Hay sofás que piden contención y otros que agradecen cierta licencia. Como en todo, importa el tamaño, claro, pero también los tejidos, el número y, sobre todo, la relación entre ellos. No todos los cojines tienen que hablar a la vez ni decir lo mismo. Estas cinco maneras de colocarlos en el sofá nos ayudan a entender cómo se comportan sobre el sofá y qué efecto producen.

La simetría afinada

5 maneras poner cojines sofa
Mauricio Fuertes

Funciona cuando se busca orden visual y una sensación clara de estructura. Dos o cuatro cojines iguales, colocados en espejo a ambos lados del sofá, establecen un eje limpio y elegante. El tamaño importa aquí más que el estampado. Cojines demasiado pequeños parecen perdidos; demasiado grandes invaden el asiento. Los tejidos con cuerpo y colores definidos ayudan a que el conjunto se lea con claridad. Si el resultado queda excesivamente correcto, basta introducir una mínima variación, un cojín lumbar en el centro o un tejido ligeramente distinto, para romper la rigidez y no parecer un psicópata de la simetría en los cojines del sofá.

La composición relajada

5 maneras poner cojines sofa
Patricia Gallego

Aquí el sofá se entiende como un lugar usado de verdad. Los cojines no se alinean ni se colocan a la misma altura. Se apoyan, se solapan y/o se desplazan ligeramente hacia los laterales. Funciona bien con mezclas de tamaños y tejidos naturales, lino, algodón lavado, lana ligera. El truco está en limitar la paleta cromática para que el desorden aparente no se convierta en escándalo cromático. Tres o cinco cojines suelen ser suficientes para que el conjunto tenga intención sin que parezca algo improvisado o incluso rozando el desorden.

El contraste como protagonista

5 maneras poner cojines sofa
Patricia Gallego

Cuando el sofá es neutro, los cojines pueden asumir el papel principal. Colores intensos, texturas marcadas o estampados gráficos aportan carácter inmediato. Aquí conviene elegir un hilo conductor claro, una gama cromática o un tipo de dibujo, para evitar que cada cojín vaya por su cuenta. Mezclar un estampado potente con otros lisos que lo acompañen suele funcionar mejor que acumular motivos distintos.

El juego de tamaños

5 maneras poner cojines sofa
Belén Imaz

Combinar formatos es una de las decisiones más eficaces y menos arriesgadas. Cojines grandes en la base, medianos delante y uno más pequeño o lumbar como remate construyen profundidad y evitan el efecto plano. Este enfoque permite usar menos cojines con mayor impacto visual. También ayuda a que el sofá resulte más cómodo, ya que cada tamaño cumple una función distinta. Los grandes sostienen, los medianos acompañan y los pequeños afinan la composición. La santísima trinidad de los cojines.

El mínimo bien pensado

5 maneras poner cojines sofa
Montse Garriga

La ley del menos es más tiene aplicación a cualquier ámbito de la vida, y el de los cojines en el sofá no iba a ser menos. Porque hay sofás que no piden excesiva compañía. Uno o dos cojines bien elegidos pueden ser más efectivos que una colección entera. Esta opción funciona especialmente bien en sofás de diseño marcado o tapizados con presencia. Elige piezas con textura interesante o un color que dialogue con otros elementos del espacio. Colocados hacia un extremo, liberan asiento y refuerzan la sensación de amplitud. Es una manera discreta de usar cojines sin que se conviertan en protagonistas forzados.