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Adorar las flores con devoción ha sido el motivo para que Clara Sanz hay escrito la novela Todas las flores que olvidamos (Harper Collins), además de enseñar arte floral en talleres y convertirse en una verdadera especialista del cultivo y la preservación de flores en su encantadora boutique La Moderna Rural Shop, situada en la localidad soriana de Arcos del Jalón.
Realiza todo tipo de arreglos, pero buscamos sus consejos para crear un bonito centro de mesa recibir a nuestros invitados en casa en Nochebuena o Nochevieja. La experta en plantas Clara Sanz indica que hay que "evitar el efecto floristería artificial, por eso es importante dejar aire. No hace falta cubrir cada hueco: los espacios vacíos hacen que el centro respire y que parezca más orgánico. Las ramas que sobresalen un poco, las líneas naturales y las pequeñas asimetrías son las que dan ese aspecto más fresco y menos rígido". Esta apuesta por los elementos naturales y las flores también lo traslada a esta inspirada decoración del árbol de Navidad.
Si solo pudiera usar tres elementos naturales de nuestro entorno, ¿cuáles elegiría para una mesa navideña?
Sin duda, las piñas serian un indispensable, y las acompañaría de ramas de pino y eucalipto. Son materiales fáciles de encontrar, aguantan días sin problema, lo que me parece vital; incluso secos quedan bonitos, y llenan la mesa de naturaleza. Además, aportan volumen y estructura y, en el caso del eucalipto, aromatiza el ambiente.
¿Cómo se consigue combinar los elementos para crear una composición bonita o una corona sin flores?
Tenemos que aprender a aprovechar lo que nos regala el entorno. Me refiero a usar restos de podas, materiales secos y pequeñas ramas que ya tengamos por casa, sin salir corriendo a comprar. Hay especies como el pino, el ciprés o las coníferas que se podan a finales del otoño, y esos restos son perfectos para montar un centro o una corona de Navidad. Lo mismo pasa con las ramas que podamos recoger en paseos por el monte o en el jardín.
El truco está en clasificar por texturas. Hay que incluir lo rígido, como pino o ramas secas; lo flexible, como eucalipto o romero, y lo que aporta peso y presencia: piñas, nueces, cortezas o rodajas de fruta seca.
¿Cómo se integran frutas, hierbas aromáticas y ramas sin saturar la mesa de aromas?
Lo importante es usarlos con medida, porque en la mesa manda la comida. Las frutas deshidratadas, como la naranja o la manzana, no suelen tener olor y, en caso de de tenerlo, suele ser un olor suave y agradable que no molesta. Las hierbas aromáticas como el romero, tomillo o salvia hay que usarlos con moderación en una mesa, porque su olor inconfundible puede distraer la atención de la comida.
Lo ideal es poner pequeños ramilletes y separados unos de otros para que el olor no sea invasivo. Las ramas de pino o ciprés me huelen a Navidad, así que me parecen ideales en una mesa, pero es mejor colocarlas un poco apartadas de los platos. Si se reparten estos elementos por la mesa, en zonas donde no estorben, se consigue un ambiente navideño muy agradable.
¿Cuáles son los elementos prohibidos en un arreglo de mesa por su aroma?
Considero que en una mesa, sea o no de Navidad, hay que evitar cualquier flor que tenga un olor muy fuerte o pesado, porque en cuanto se mezcla con la comida resulta muy incómodo. El ejemplo más claro es el lilium oriental: es precioso, pero su perfume es tan intenso que llena toda la habitación, y con el calor de las velas o la calefacción todavía huele más. Es una flor para un recibidor o un salón, pero nunca para una mesa.
Aunque parezca increíble hay flores que huelen mal directamente, como el limonium cuando está fresco, que llega a tener un olor desagradable y en sitios cerrados se nota enseguida. Hay otras que que aunque no huelan mucho, el olor se puede intensificar con el calor como los jacintos o los narcisos.
Cuando el menaje es muy básico, ¿qué papel juegan cintas, cordeles o servilletas recuperadas para elevar el conjunto sin gastar?
Las cintas o cordeles bien colocados sirven para dar unidad y que la mesa se vea más pensada sin necesidad de comprar nada. Las servilletas recuperadas pueden elevar el conjunto sin esfuerzo. Son pequeños recursos que no llaman la atención por sí mismos, pero ayudan a ordenar la mesa y a que todo tenga más protagonismo cuando el menaje es sencillo.
No hacen falta grandes adornos: un lazo discreto, un lazo rodeando la servilleta o un trocito de papel bonito bajo un plato cambian la sensación general. Son opciones útiles cuando se quiere vestir la mesa sin complicarse y sin gastar.
Comparta un método infalible para montar un centro estable que permita conversar en la mesa.
Un centro de mesa tiene que ser bajo y cómodo, para que la gente podamos hablar sin molestarnos. En el libro Arte Floral hay un proyecto dedicado justo a este tipo de centros, porque es uno de los arreglos que más se usan en casa o en las celebraciones, y donde más errores, a mi juicio, cometemos. Pensamos que cuanto más grande y vistoso, más va a lucir la mesa y, al final, lo que tenemos es algo que nos molesta y acabamos sacando de la mesa.
Lo más sencillo, al montarlo es elegir una base ancha como un cuenco o una cesta bajita y añadir una malla metálica, como sistema de fijación, que mantenga las ramas en su sitio. Esto nos permite colocar el material sin que todo se desmorone.
Lo primero que tenemos que colocar son los verdes, que son los que definen la estructura y marcan la altura. Basta con colocarlos hacia los lados, dejando caer algunos para que el centro se vea más natural. Después, las flores o los detalles principales, siempre pocos y bien repartidos, para que el centro no gane volumen hacia arriba. Y, por último, pequeños toques secundarios que sirven para unir todo sin sobrecargar.
Más información: Clara Sanz Florista.












