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Casa Pizarro es un edificio histórico del siglo XVIII, adquirido y restaurado en 1798 por José García Carrasco, una de las figuras más relevantes de la vida económica extremeña de finales del siglo XVIII y primera mitad del XIX. El inmueble fue sede de la Casa García Carrasco, una de las casas de banca y comercio de lanas más importantes de Extremadura, ligada a la exportación de lana merina y al desarrollo económico regional. En esta casa nació en 1799 Juan José García Carrasco, futuro Conde de Santa Olalla y ministro de Hacienda en 1843, impulsor del Banco de Isabel II, antecedente directo del actual Banco de España.
Tras pasar por distintas ramas familiares y sufrir diversas reformas, el edificio fue explotado como Hotel Albarragena por la familia Pulido López-Hidalgo hasta 2022, año en el que se inicia un proyecto integral de rehabilitación. Después de 15 meses de restauración, Casa Pizarro Hotel abrió sus puertas en septiembre de 2023. El nombre del hotel hace referencia directa a la calle en la que se ubica, dedicada a Francisco Pizarro.
La intervención apuesta por una lectura doméstica del edificio, conservando su carácter de casa señorial. La decoración combina referencias a la tradición de las viviendas cacereñas con piezas originales y antigüedades procedentes de Francia y España, algunas de ellas pertenecientes a la propia casa. Cada habitación es diferente, adaptada a la estructura original del inmueble, y el conjunto se integra en el tejido histórico con una ubicación privilegiada, junto a la Ciudad Monumental y al Museo Helga de Alvear
Dirección: Calle Pizarro, 12.
Un poco de turismo
Recorrer Cáceres supone atravesar uno de los conjuntos históricos mejor conservados de Europa. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su casco antiguo reúne palacios, casas fuertes, torres defensivas y plazas que mantienen intacta la huella medieval y renacentista. La Plaza Mayor actúa como gran puerta de entrada al recinto amurallado, con la Torre de Bujaco como uno de sus perfiles más reconocibles. La Concatedral de Santa María preside el punto más alto del conjunto, con una mezcla de estilos gótico y románico que refleja la evolución constructiva de la ciudad. A su alrededor se despliega una sucesión de palacios nobiliarios, como el de los Golfines de Abajo, antigua residencia de los Reyes Católicos durante sus estancias en Cáceres, o el Palacio de Carvajal, con su jardín interior y su torre almenada. Muy cerca se encuentra la Casa del Sol, vinculada a la familia de los Solís, y el Palacio de las Veletas, que alberga el Museo de Cáceres y conserva un aljibe hispano-musulmán del siglo XII.
El recorrido se completa paseando por la judería, con calles estrechas como Caleros o la Plaza de San Jorge, presidida por la iglesia barroca del mismo nombre y la escalinata diseñada por Manuel de Lara Churriguera. Fuera del recinto histórico, barrios como el de San Antonio o la zona de Cánovas introducen una lectura más contemporánea de la ciudad, con terrazas, comercios y edificios del siglo XX.
Un sitio para comer
Atrio es uno de los grandes referentes de la gastronomía española, con tres estrellas Michelin. Situado en el corazón del Cáceres medieval, el restaurante es un proyecto liderado por Toño Pérez y José Polo. El edificio que lo alberga fue desarrollado por los arquitectos Emilio Tuñón y Luis Mansilla, integrando arquitectura contemporánea en el tejido histórico de la ciudad. Su propuesta se apoya en el producto extremeño y en una cocina de investigación reconocida internacionalmente.
Dirección: Plaza de San Mateo, 1.
En busca de arte
El Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear ocupa un edificio diseñado por Emilio Tuñón con una clara vocación urbana: se sitúa sobre la línea que separa el casco histórico de la ciudad contemporánea, creando una vía de conexión entre ambas. El proyecto reorganiza la manzana mediante un recorrido público peatonal que amplía el espacio urbano y refuerza su relación con el entorno.
La ampliación permite mostrar una mayor parte de la Colección Helga de Alvear, antes limitada al edificio de la Casa Grande, y reorganiza los usos incorporando biblioteca, salas de exposiciones temporales, área educativa, administración y un auditorio conectado mediante un pasillo elevado. El conjunto integra pilares de hormigón blanco, madera de roble y una iluminación estudiada, reflejando el lenguaje arquitectónico de Tuñón, responsable también del MUSAC de León, el Museo de Colecciones Reales y el propio Restaurante Atrio.
Dirección: Calle Pizarro, 10.


















