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Patricia Bustos es una de esas diseñadoras con un universo visual atractivo, personal y en el que la luz, la materia y el color tienen una gran importancia. Por eso, que firme un nuevo proyecto siempre es una gran noticia y, sobre todo, si se trata de un restaurante que podemos visitar y que promete convertirse en uno de los place to be de Madrid. Ubicado en el rooftop del Hotel Thompson Madrid, el restaurante Makáá tiene en el fuego y las brasas su principal inspiración: es lo que vertebra la mayor parte de su carta y su cocina y es, además, lo que ha servido de inspiración a Bustos para el diseño del local. Un interiorismo que aprovecha al máximo las vistas de Madrid del espacio y que interpreta el fuego con volúmenes suaves, texturas vivas y guiños a lo mediterráneo y a la arquitectura brutalista de los 70.
Según explica la propia Patricia Bustos, el restaurante, perteneciente al Grupo Lamucca, se ubica en la antigua terraza del hotel donde lo más potente era el entorno y el cielo abierto sobre la ciudad. Sin embargo, la transformación de esta ha sido total, para carácter, intimidad y coherencia. “Es una terraza con unas vistas espectaculares, pero necesitaba tener alma. El cerramiento y las pérgolas bioclimáticas ya existían y tenían mucho peso visual, y la iluminación era fría, poco acogedora. Además, la vegetación preexistente era excesivamente tropical, sin relación con el contexto mediterráneo ni con especies autóctonas, lo que hacía que el espacio resultara desubicado. Podría haber sido la terraza de cualquier ciudad del mundo: no había nada que te trajera emocionalmente a Madrid”, señala.
Gracias a esta transformación, la interiorista ha creado un espacio de tipo sensorial gracias a detalles como los óculos que enmarcan la ciudad o las superficies envejecidas. Además, el espacio se ha organizado en varias atmósferas: una barra íntima en torno a la brasa, un bar abierto a las vistas, rincones chill-out junto a la piscina y dos zonas privadas. A eso se suman materiales muy honestos y táctiles: piedra payesa, madera envejecida, cuero, mármol, cerámica artesanal… “Queríamos que se sintiera vivido, con pátina, con historia. Creo que lo que más va a conectar con las personas es su dimensión energética. MAKÁÁ es un espacio incandescente. No solo por el fuego —que es la esencia del concepto gastronómico—, sino por esa energía latente, esa vibración cálida que atraviesa todo el lugar”, señala la interiorista.
Además, aspectos como la iluminación y la vegetación se ha trabajado con muchísima delicadeza. Con la luz se ha tratado de buscar “una luz ámbar que recuerda a la brasa y envuelve el espacio de una forma casi emocional”, mientras el paisajismo ha sido realizado por Laura Berrocal Contreras, quien ha concebido una intervención vegetal que acompaña y potencia la atmósfera mediterránea del rooftop. En total se han incorporado 305 plantas naturales y más de 20 especies distintas. El resultado es un entorno vivo y orgánico en el que todo suma para crear una atmósfera cálida, sensorial y acogedora.
Más información: Patricia Bustos Studio.
























