En medio de la dehesa extremeña, donde las encinas centenarias dibujan un paisaje único, se alza La Dehesa de Don Pedro. Este precioso hotel boutique de cinco estrellas ha transformado un cortijo del siglo XIX en un espacio donde la naturaleza, el confort y la atención personalizada se combinan para crear una experiencia de lujo relajado que también satisface a los amantes de la decoración.

La historia de este lugar está íntimamente ligada a Pedro Valenzuela, quien, tras años dedicados al mundo empresarial y ganadero, adquirió en 1999 la finca donde se ubicaba este cortijo en ruinas. Hoy, sus hijos gestionan el hotel manteniendo vivo el legado familiar. "Este proyecto es el resultado del amor de mi padre por estas tierras", cuenta uno de ellos. El trabajo de restauración, realizado por el estudio Albalá & Cordero Arquitectos, ha sabido preservar la esencia original de la propiedad, incorporando las comodidades que precisa un alojamiento de lujo.

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La Dehesa de Don Pedro

Las dieciséis habitaciones del hotel se distribuyen alrededor de un patio central, todas con vistas privilegiadas a la dehesa. El estudio de interiorismo Las 2 Mercedes ha creado espacios con personalidad propia, apostando por un estilo castizo y rústico con guiños contemporáneos, donde linos, maderas, cerámicas y esparto armonizan con el entorno.

"Queríamos que cada huésped se sintiera como en su propia casa de campo", explican las interioristas. Las habitaciones, equipadas con suelo radiante y camas de gran tamaño, ofrecen un descanso superior entre gustosas sábanas y toallas.

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La Dehesa de Don Pedro
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La Dehesa de Don Pedro

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La Dehesa de Don Pedro

Lo que antaño fue el pajar del cortijo es hoy el salón principal, un espacio luminoso junto al restaurante, ideal para compartir momentos. Además, el hotel cuenta con dos pequeños salones contiguos donde la luz natural protagoniza ambientes perfectos para la lectura o simplemente para disfrutar de la serenidad.

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Cada espacio del hotel conserva elementos originales de madera y piedra, restaurados y armonizados con sutiles toques contemporáneos.

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La Dehesa de Don Pedro
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La Dehesa de Don Pedro

En uno de los rincones de la finca se encuentra la piscina infinita, que parece fundirse con el horizonte extremeño. Durante el verano, un chiringuito atiende a los bañistas. A su lado, una sala multiusos funciona como gimnasio o sala de juntas, ofreciendo vistas al paisaje natural.

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La Dehesa de Don Pedro
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La Dehesa de Don Pedro

Donde se encontraba el antiguo horno de leña, ahora hay una íntima sala con una sauna finlandesa con vistas al jardín y un jacuzzi de obra.

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La Dehesa de Don Pedro

Los jardines, diseñados por Rocío Sainz de Rozas, actúan como puente entre el edificio y la dehesa. La entrada al hotel se organiza a través de un jardín estructurado, donde la fachada se adorna con líneas verticales de cipreses sobre un fondo de trepadoras que aportan verdor al edificio.

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La Dehesa de Don Pedro
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La Dehesa de Don Pedro

El patio interior conserva el carácter equilibrado del edificio, manteniendo las tres palmeras que ya existían antes de la reforma. Para aportar frondosidad, se han plantado jazmines aromáticos en los pórticos. Hacia el sur, se sitúa el jardín formal. El jardín principal –ubicado detrás del hotel, junto a la zona del restaurante y terraza–, se concibe como un jardín natural de formas orgánicas, donde se puede disfrutar de la evolución de la floración a lo largo de las estaciones.

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La Dehesa de Don Pedro

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La Dehesa de Don Pedro

La Dehesa de Don Pedro integra la sostenibilidad desde su concepción. "No consumimos agua de la red", explican, "contamos con nuestros propios pozos y depuradora". Además, priorizan la contratación de trabajadores locales, especialmente mujeres, contribuyendo a revitalizar la economía de la "España vaciada".

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La Dehesa de Don Pedro

En Las Mesas, el restaurante del hotel, reinterpretan las recetas tradicionales de Carmen, madre de los propietarios y gran cocinera. Utilizando productos de kilómetro cero y colaborando con artesanos locales, ofrecen una propuesta gastronómica singular en un espacio donde, en verano, la terraza complementa la experiencia.

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La Dehesa de Don Pedro

Al caer la tarde, mientras el sol tiñe de dorado el paisaje, uno comprende por qué La Dehesa de Don Pedro se ha convertido en el nuevo destino favorito de los bon vivants. Y tú, ¿te animas a descubrirlo?

www.dehesadonpedro.com