De mi infancia en el pueblo recuerdo muchas cosas: los platos Duralex en color verde de mi abuela, los cestos de mimbre, la mesa clásica, que nosotros llamábamos ‘mesa camilla’, en la que tantas y tantas horas de charla hemos pasado en invierno, las sillas plegables de sentarse en la puerta (‘al fresco’) y, por supuesto, la forma que tiene, tan única y especial, de vestir la cama en invierno y en verano.

Ella sigue resistiéndose a las fundas nórdicas porque dice que son ‘inventos modernos’. En invierno, está totalmente convencida de que nada puede sustituir a un edredón de gran gramaje junto a un par de mantas de lana y unas sábanas de franela (somos de un pueblo de montaña, donde el frío es bastante intenso). Y en verano es otro cantar: en cuanto llegan las buenas temperaturas, el edredón da paso a una colcha de ganchillo bordada con tanto gusto que da miedo tocarla. Pertenecía a su madre (mi bisabuela) y tiene un blanco impoluto tan delicado que ella solo la utiliza para vestir la cama cuando no duerme. Por la noche, con el calor, la retira y solo se queda con la sábana.

Parece un simple detalle, pero esta colcha de ganchillo, que la he visto en casa de verano de muchas abuelas, se convierte en la protagonista de la decoración del dormitorio. No hacen falta más que unas cortinas de lino vaporosas para que todo brille.

Así que, teniendo esta referencia, todo el mundo me entenderá cuando digo que llevo años buscando una colcha que se parezca, al menos un poco, a la de mi abuela (y a la de todas las abuelas). Sí, sé que al ser de ganchillo se puede hacer a mano, como está esa, pero también es cierto que no tengo tiempo.

Así que, después de mucho buscar, puedo decir alto y claro que la he encontrado. Maisons du Monde me ha puesto en bandeja una colcha de ganchillo (casi) tan bonita como la de las abuelas y ahora mi dormitorio parece de revista de diseño.

colcha blanco roto con volante
Maisons du Monde

La colcha de ganchillo más bonita del verano

Se trata de la colcha Esperanza, de la colección primavera-verano de Maisons du Monde. Una colcha disponible en seis colores diferentes (crudo, rosa, blanco, marrón, gris y verde agua) que, pese a estar hecha a máquina, el punto que tiene parece ganchillo hecho a mano.

Está fabricada en Portugal en tejido 100% algodón prelavado de alta calidad, así que es, más que una colcha al uso, una inversión para toda la vida. Pese a ello, se puede conseguir por menos de 100 euros, porque Maisons du Monde tiene ahora mismo aplicado un 20% de descuento sobre el precio base de la colcha.

Colcha blanco roto con volante

Colcha blanco roto con volante
Ahora 20% de descuento

Lo que más me gusta de ella, además de este tejido, es que tiene las esquinas redondeadas y un volante en la parte inferior. Entre ambos consiguen que la caída sobre los pies de la cama de esta colcha sea única y muy especial. Logra un efecto majestuoso en el dormitorio difícil de conseguir con otro tipo de colchas o edredones.

colcha blanco roto con volante
Maisons du Monde

Un efecto que se puede completar con cojines coloridos, que aporten ese toque diferente: están disponibles con el mismo diseño que la colcha, pero a mí me gusta combinarla con uno en color verde bosque.

En mi caso, he optado por el blanco crudo, porque considero que es un poquito más sufrido que el blanco impoluto que tiene mi abuela.

Colcha blanca con volante

Colcha blanca con volante
Ahora 20% de descuento

Pero al estar disponible en seis tonos diferentes, gana versatilidad a la hora de combinarla con los diferentes estilos de decoración.