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El ambiente de calma que desprende el dormitorio del interiorista Alberto Aranda promete un descanso reparador. Despertar en una acogedora cama con dosel o desconectar en una bañera inesperada, casi escondida, son lujos cotidianos que el interiorista ha diseñado para poder disfrutar de una experiencia sensorial en su estancia más privada.
Esta gran suite, diseñada totalmente a medida, cuenta con un dormitorio con una bañera oculta y una zona independiente con tocador, aseo y ducha.
Un dormitorio con bañera oculta
En este dormitorio, el equilibrio entre la paleta cromática neutra y un delicado juego de distintas texturas generan una atmósfera acogedora, que potencia la entrada de luz natural en toda estancia.
La parte más sorprendente es la bañera que, ubicada junto a una de las ventanas, ofrece la posibilidad de quedar oculta gracias a un panel deslizante. Este panel, perforado para dejar entrar la luz cuando está cerrado, facilita esconder la bañera totalmente o dejarla abierta por uno de los lados. En las paredes se ha apostado por la resistencia y el toque natural de un revestimiento continuo de Cement Design.
La estructura de la cama, con dosel de madera en blanco y un cabecero tapizado en tonalidades suaves, descansa sobre una gran alfombra blanca. Las mesitas de noche son desiguales, también las distintas lámparas doradas (Aromas del Campo) que las acompañan.
Se rompe así la simetría del espacio, logrando mayor movimiento y restando rigidez a las formas.
Otro punto destacado es una pared revestida con un papel pintado decorado con antílopes, cuyo efecto relieve aporta profundidad.
El conjunto se completa con una butaca de rizo tejido en gris, junto con una mesita auxiliar.
Curvas y movimiento en tocador, ducha y aseo
Por un pasillo blanco, con discretos armarios para almacenaje en las paredes, se accede a la zona de ducha y aseo, un espacio pensado para ser muy cálido y, a la vez, sumamente funcional para el día a día. Del diseño interior de esta zona destacan la apuesta total por las formas curvas y por una gama de tonalidades cremas y marrones muy claros.
Como la mayor parte del mobiliario de esta suite, la zona de tocador está diseñada totalmente a medida por Alberto Aranda. El conjunto está formado por un armario bajo en madera y rejilla, que cuenta con dos lavamanos en blanco con griferías también en blanco.
Llaman la atención dos espejos asimétricos, de formas sinuosas, que van acompañados por dos lámparas redondas (Aromas del Campo), situadas de manera desigual para aportar movimiento.
Las paredes, revestidas con papel pintado en una tonalidad crema con rayas abstractas marrones, remarcan el acento estético y dialogan con las formas curvas predominantes.
En la cabina de la ducha destaca el juego de volumetrías y, de nuevo, las formas curvas que, junto con la iluminación indirecta adecuada, crean un singular efecto multiplicador del espacio muy interesante.
Definitivamente, Alberto Aranda ha realizado un trabajo de diseño de autor para crear su propia suite, con una magnífica atmósfera de relax.
Proyecto e información: Cortesía de Alberto Aranda.




















