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Cuando los propietarios de esta vivienda se pusieron en contacto con el estudio de interiorismo de El ático de Daniela, tenían muy claro lo que querían: renovar su dormitorio para convertirlo (al fin) en la suite de sus sueños. Un espacio dotado de elegancia y calidez que invitara a disfrutar de un descanso reparador, pero que también ofreciera suficiente almacenaje para la ropa, los complementos, las joyas y el maquillaje.
Así estaba antes del proyecto
''Cuando realizamos la primera visita, encontramos una habitación oscura, poco funcional, con una iluminación que se reducía a dos downlights de techo que emitían una luz demasiado fría y blanca y un mobiliario desactualizado, sin embargo, el tamaño de la habitación, la forma y la orientación con sol de tarde, hacían que tuviera mucho potencial'', explica Eva Mesa, interiorista y fundadora del estudio El ático de Daniela. Aunque la habitación contaba con más de 15 metros cuadrados, el techo no era muy alto, por lo que el papel pintado a rayas verticales en color curry, blanco y gris en la pared del cabecero, ayudó a crear ese efecto óptico que se buscaba para estilizar la habitación. Este recurso, además, aportó claridad y fuerza a la pared principal.
Para incrementar la calidez, se seleccionó una gran alfombra en un tono natural con textura de espiga y mobiliario en color roble.
La nueva cama de tamaño king size se acompañó de un elegante cabecero a medida tapizado en lino con capitoné, además de textiles de tacto muy agradable y ligero como los plaids, los cojines y la funda nórdica en texturas gofradas, algodones y linos rústicos.
El almacenaje fue uno de los retos principales. La clienta deseaba disponer de un espacio propio en el que poder maquillarse y tener organizadas sus joyas, además de un mueble adicional con capacidad para ropa de cama, baño y prendas dobladas. No hubo dudas, el tocador-joyero que el estudio eligió cumplía todos los requisitos. Se trata de un mueble con tapa central y espejo que esconde compartimentos en su interior, además de dos cajones laterales para guardar cosméticos.
Las joyas del día a día se organizaron en un joyero con base de mármol y barras cruzadas en dorado, además de en otra cajita exenta con separaciones del mismo material que el tocador.
La cajonera doble que el estudio diseñó a medida en blanco y roble, situada al lado del vestidor, fue clave para redondear el almacenaje.
Las claves de la iluminación
La luz también jugó un papel imprescindible en el diseño del dormitorio. Los focos de techo orientables se centraron sobre la nueva cajonera para potenciar la visibilidad a la hora de sacar y guardar las prendas. Al mismo tiempo, esa zona puede contar solo con luz de ambiente, si los propietarios así lo desean, gracias a una lámpara de mesa formada por un precioso pie de arcilla realizado artesanalmente.
En el área de descanso, una tira led con tonalidad cálida baña el papel a rayas, a la vez que dos lámparas hechas a medida en lino descienden desde el techo sobre las mesillas. Como colofón, a ambos lados del cabecero, dos puntos de lectura retroiluminados completan toda la propuesta.
Proyecto e información: Cortesía de El ático de Daniela.


























