Hay etapas que nunca se superan. Para algunos son las Barbies; para otros, los Playmobil; y para el resto de nostálgicos como nosotros, los Lego. Piezas y más piezas de mil formas y colores que nos hacían soñar con convertirnos en futuros arquitectos. Ains, qué tiempos aquellos...

Pero, ¿quién dijo que nuestra pasión debía quedar sepultada bajo el peso de los años? A los creadores de esta isla central compuesta por 20.000 piezas de Lego, desde luego, nadie le avisó, ¡y menos mal!